miércoles, 21 de enero de 2015

México: Defensa errática del Ejército

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, persiste en la defensa del Ejército, cuál es su obligación institucional, pero todo indica que lo hace de manera un tanto errática.

Por un lado, ante la muy limitada movilización que logró pequeños plantones en seis instalaciones del Ejército y la Marina, mientras que el acuerdo de la VIII Asamblea Nacional Popular que sesionó con apenas 150 delegados en la Normal Rural de Ayotzinapa, resolvió: “12 de enero. Realización de mítines en los cuarteles militares de todo el país”, Osorio ofreció enseguida junto con el procurador Jesús Murillo, la apertura de los cuarteles en forma “ordenada y pacífica”.

Enseguida limitó la oferta al cuartel del 27 Batallón de Infantería en Iguala, tras una desatinada serie de aclaraciones de la Secretaría de la Defensa Nacional sobre la no existencia de hornos crematorios en los cuarteles, aunque testimonios de dirigentes sociales, incluso del general José Francisco Gallardo, ahora precandidato de Morena a la gubernatura de Colima, documentan su existencia en los años 60-80.

Y más tarde reconfirma lo que es el sino, por no decir el dogma, de los últimos 33 años de apertura y desregulación económicas: “La Sedena encomienda los servicios funerarios y de incineración a una empresa privada”.

Ahora el exgobernador de Hidalgo e integrante del poderoso grupo de políticos que junto con el de Atlacomulco gobiernan a México, jura que “no permitiremos que se involucre al Ejército” en la matanza de seis personas -entre ellas tres estudiantes normalistas- en Iguala, Guerrero, la medianoche del 26 y las primeras horas del 27 de septiembre, y la desaparición de 43 muchachos más que, salvo su mejor opinión y sobre todo testimonios, todo indica que están muertos.

Mas para efectos prácticos es la manera “políticamente correcta” para mantener vivo, aunque todo muestra que hacia la baja, el movimiento liderado por la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero y la CNTE que acaba de realizar su Congreso Nacional en Chilpancingo con apenas 59 delegados.

Entre “los ejes” de la CNTE y la CETEG están: “La caída inmediata de Enrique Peña Nieto, porque es el brazo ejecutor del Estado mexicano y no representa los intereses del pueblo mexicano” e “impulsar el boicot a las elecciones del 2015 en todo el país”. Naturalmente que la VIII Acción Global por Ayotzinapa y por México, a realizarse el próximo lunes, será la mejor evidencia de lo afirmado o un categórico mentís.

Ante la belicosidad de grupúsculos de activistas parapetados en los padres de familia, Osorio aclara que la invitación a visitar los cuarteles es a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y “que invite a quien considere”, particularmente a los padres de los normalistas.

También estimó que la solicitud para entrar a los cuarteles “es una estrategia para desviar la atención e involucrar a las fuerzas armadas. Ni hay sustento ni se lo merecen y, por supuesto, no lo vamos a permitir (que se les señale).”

Sería harto oportuno que el secretario informe al país como piensan materializar su excluyente decisión, sino es abriendo los cuarteles e impulsar sin temores -fundados o infundados- la línea de investigación ministerial sobre la participación o no, abierta o encubierta, del 27 Batallón de Infantería y sus jefes que tenían excelentes relaciones con el alcalde de Iguala y su esposa, quien simultáneamente era pareja sentimental del gobernador Ángel Aguirre, poderoso político con el que deben negociar los precandidatos a gobernador del Partido de la Revolución Democrática, por sugerencia de Jesús Ortega, el líder de la “izquierda moderna”.

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