jueves, 15 de enero de 2015

México: La política en tiempos de Kafka

Gerardo Fernández Casanova (especial para ARGENPRESSinfo)

En nuestra muy mexicana y cavernícola cultura política se registran casos de verdadero patetismo dignos de una novela kafkiana. Uno reciente: la señora Wallace y el señor Martí, ambos dignísimos representantes de la “sociedad civil” ponen el grito en el cielo ante la posibilidad de que Nestora Salgado, encarcelada por supuestos secuestros, sea liberada por ser inocente conforme lo demanda un amplio sector del pueblo. El caso es que Nestora, una vigorosa luchadora en defensa de la paz y la justicia en su pueblo, Olinalá en Guerrero, organizadora y dirigente de la policía comunitaria que restableció la seguridad en esa población y en toda la región, chocó con el troglodita ex gobernador Aguirre Rivero quien, apegado a usos y costumbres propias, procedió a someterla judicialmente acusándola del secuestro de menores de edad y enviándola a un penal federal de alta seguridad, como si de el peor asesino se tratara. La población entera se movilizó para defender a quien les ha servido con eficacia y, sólo hasta que cayó el nefando tiranuelo, logró ser escuchada por el nuevo gobernador quien se aprestó a tramitar su liberación ofreciéndola para antes del fin del año pasado. Pues no, entre triquiñuelas de los caciques locales y las voces “autorizadas de la sociedad civil” han impedido la puesta en libertad de la activista. López Dóriga, alias “el nefasto”, ofrece micrófonos y pantalla a los famosos Wallace y Martí en tanto que el silencio y la ignorancia acompaña a los defensores. Una más de las rayas del tigre que parece pantera.

En otro capítulo de la novela, el señor Castillo, virrey de Michoacán por obra y gracia de Peña Nieto, declara que ya no hay violencia en Michoacán sino aisladas expresiones de “conflictividad social”. Vaya definición; ni Perogrullo pudo ser más claro. Están en la cárcel el Dr. Mireles e Hipólito Mora, mientras que la Tuta sigue tan campante en su feudo. A este señor Castillo habría que asestarle unos cuantos “conflictividazos” a ver si así entiende.

Dice la Procuraduría General de la República que ya se agotaron todas las líneas de investigación respecto de la matanza de Ayotzinapa, que ya sólo esperan los resultados de las pruebas de ADN que se realizan en Austria. No lo dijo Murillo Karam sino un subalterno en rueda de prensa oficial, el señor sigue en recuperación del cansancio. Pero los padres de los estudiantes y el pueblo que los acompaña (…mos) no caen en el garlito desmovilizador. ¡Con vida se los llevaron, con vida los queremos¡

Para mayor “conflictividad social” el dueño de una empresa financiera, FICREA, se alzó con los ahorros y el patrimonio de algunos miles de pequeños inversionistas, pero también de los recursos de algunos tribunales de justicia estatales. Malo, pero peor que se está demostrando que funcionarios de hacienda permitieron que el desaguisado sucediera. Ya éramos muchos y parió la abuela.

La joya de la corona se la llevan los partidos políticos y sus embrollos para la selección de candidatos para los cargos de elección. Con eso de que los cargos públicos se entienden como premios y son muchos los que se consideran con méritos, incluso susceptibles de ser reclamados ante el Tribunal Electoral, el engrudo se les hace bolas y no hallan la forma de procesar las designaciones sin dejar la zalea en el camino. Pero, en efecto, con los sueldazos que se otorgan los funcionarios electos y el elevado desempleo que impera, una pinche diputación es el gordo de la lotería. El INE fija el tope de gastos de campaña para un diputado en algo más de un millón de pesos ¡Hágame el “refabrón cavor”! Con tales alicientes cualquiera se sacrifica en aras de servir al pueblo, y si es plurinominal, pues mejor. Ojalá a nuestros queridos intelectuales progresistas se les ocurra la manera de procesar la “inconformidad social” para forzar el cambio de régimen y, con ello, corregir las aberraciones que padecemos, entre ellas el financiamiento a los partidos. Este es un punto toral de cualquier intento serio de salvar al país.

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