jueves, 8 de enero de 2015

México: Mal momento para el PRD, ¿bueno para Morena?

Orlando Oramas Leon (PL)

El Partido de la Revolución Democrática (PRD), hasta hoy el más emblemático de la izquierda mexicana, pasa por un mal momento que puede ser decisorio en los meses que restan para las elecciones de junio.

Para esa fecha se renovará la Cámara de Diputados, las municipalidades, varias gobernaciones y el Distrito Federal, un escenario que demostrará si el llamado partido del sol azteca es capaz de remontar situaciones comprometedoras ocurridas en los últimos meses.

Y la medición no será solo frente a los tradicionales Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el gobierno, y el de Acción Nacional (PAN) en la oposición de derecha, sino ante el emergente Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que ya le está restando bases y cuadros al PRD.

El senador perredista Mario Delgado presentó su renuncia a esa bancada y adujo que la agrupación política que dirige Carlos Navarrete no está del lado de las principales demandas sociales y carece de convocatoria, por lo que "hay que estar del lado donde se puedan hacer cambios".

"Si tu no crees en ese proyecto, no puedes hacer política. Lo que tienes que hacer es regresar a tus convicciones y buscar en donde puedes encontrar ese espacio para hacerlo", dijo Delgado en entrevista radiofónica.

Así explicó su próximo ingreso a Morena, que dirige Manuel López Obrador, excandidato presidencial del PRD y acérrimo crítico de la dirigencia actual de su antiguo partido.

Morena tuvo reciente inscripción ante el Instituto Nacional Electoral y su máximo líder ha recorrido la geografía nacional promoviéndose como "la esperanza de México".

El presidente del Senado, Miguel Barbosa, dijo que el PRD vive una situación muy complicada tras la detención del alcalde perredista, José Ricardo Gallardo, quien presidía el ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez del estado San Luis Potosí.

Gallardo fue internado la víspera en el penal federal de Hermosillo, estado de Sonora, bajo cargos de delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Otro excalcalde que en su momento fue apoyado por el PRD es José Luis Abarca, también tras las rejas por su presunta responsabilidad en el crimen de Iguala, donde en la noche del 26 al 27 de septiembre la policía municipal asesinó a seis personas, hirió a más de una veintena y desapareció a 43 estudiantes de la escuela normal rural de Ayotzinapa.

Todo apunta a la complicidad de Abarca con el grupo criminal Guerreros Unidos, algunos de cuyos sicarios, bajo detención, confesaron haber ultimado a los estudiantes, cuyos cuerpos fueron incinerados, triturados y lanzados a un río del estado de Guerrero.

El crimen de Iguala ha sacudido al país, que vive manifestaciones de protesta desde entonces, algunas con visos de violencia que han conducido a la quema de edificios y vehículos de instituciones públicas y de gobierno.

Como parte de las reacciones por Iguala, y el proceder del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, fundador y considerado líder moral de esa agrupación, decidió abandonarla luego de emitir fuertes críticas públicas contra la cúpula.

"Mantenemos profundas diferencias en nuestras visiones de cómo enfrentar los problemas internos del partido, en particular las medidas que deben adoptarse para recuperar la credibilidad de la organización y de manera especial de sus dirigentes ante la opinión pública", reza la carta de renuncia de Cárdenas al partido que fundó hace 25 años.

Y justifica su decisión "ante la disyuntiva de correr el riesgo de compartir responsabilidades de decisiones tomadas por miopía, oportunismo o autocomplacencia en las que no haya tenido cabida la autocrítica".

"Me pronuncio enérgicamente en contra de cosas que pudieron darse en el partido en otro tiempo y que debemos actuar con mucha firmeza y mucha claridad. ¿Está en una situación complicada el PRD? Sí lo esta, muy complicada", expresó Barbosa a la prensa al comentar la detención del exalcalde Gallardo y el salto de talanquera del senador Delgado.

Añadió que "hubo un deterioro en la vida de partido que llegó a un asunto que hoy está viéndose en otros casos", como el del exedil de Soledad de Graciano Sánchez.

Lo cierto es que la corrupción y penetración del crimen organizado en estamentos del poder público no es asunto nuevo, pero saltó a la cara del país y del mundo con la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, una herida que sigue abierta hasta tanto no exista certeza científica de su muerte y se haga justicia.

Entre tanto, ya comienzan a definirse candidatos para los comicios de junio, con la promesa de los familiares de los desaparecidos de boicotearlos en Guerrero, y con reclamos, tanto dentro de los partidos en pugna, como de la sociedad civil, de que los candidatos pasen un filtro que obstaculice la infiltración de los grupos criminales.

El PRD ha anunciado sus medidas de control interno, pero parecen no ser suficientes para remontar la imagen del partido ante la opinión pública e impedir que Morena lance sus redes en río revuelto.

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