lunes, 26 de enero de 2015

México: Sólo 28 renuncias al millonario PRD

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

2.400.000 perredistas siguen en las filas del partido que encabeza Carlos Navarrete “y éstos continúan luchando diariamente”, presumió el guanajuatense de Salvatierra como reacción primaria y hasta primitiva por la renuncia de Alejandro Encinas a las filas del sol azteca: “En tres meses sólo he recibido 28 renuncias -entre ellas la de Cuauhtémoc Cárdenas y la del senador- y mi partido es mucho más que seis fundadores y 28 renunciantes”.

La reacción del que antes de presidir al Partido de la Revolución Democrática se desempeñó con más pena que gloria como secretario de Trabajo y Fomento al Empleo del Gobierno del Distrito Federal, acaso para corroborar que los políticos “profesionales” son incapaces de vivir fuera de la nómina pública, no sólo es desproporcionada frente al grave momento que vive el PRD por el papel que jugó Jesús Zambrano en el apuntalamiento de la injustamente llamada Pareja Imperial, de Iguala, porque en el primer círculo del poder institucional y fáctico abundan y son infinitamente más poderosas, sino también porque la decisión de Encinas Rodríguez consiste en no integrarse a otro partido, sino a “la construcción de una red nacional para la reivindicación y la unidad de la izquierda”, donde no se imponga un liderazgo centralizado y “donde la opinión de cada uno de sus integrantes tenga el mismo peso”.

Vaya usted a saber en cuál partido político de cuál país de la aldea global exista un partido donde la opinión del dirigente principal y/o del gobernante pese igual que la del militante más común que corriente, el trabajador manual. No creo que exista uno y menos que haya existido. Pero es frecuenta la falta de rigor de los políticos de los más diversos signos, no escribo que ideológicos porqué éstos cada día se archivan más o sólo se usan para envolver o legitimar proyectos partidistas.

Encinas, quien ocupó la diputación federal a la muerte de Demetrio Vallejo, el 24 de diciembre de 1985, fue muy claridoso en la radiografía que hizo del perredismo encabezado por Nueva Izquierda desde que Jesús Ortega ganó la presidencia con el presunto auxilio del Tribunal Federal Electoral, en noviembre de 2008, en ocasión de su segundo Informe legislativo, dijo que el PRD “Ha perdido credibilidad como partido opositor, se ha instaurado la corrupción como práctica que antes combatía: el clientelismo, el fraude electoral, la compra de votos en sus procesos internos, la impunidad en la violación de sus propias normas, la malversación de recursos públicos, el moche legislativo o el condicionar el empleo en los gobiernos que preside al pago de un diezmo del salario de los trabajadores. Se ha llegado al extremo de vender candidaturas y postular a delincuentes como candidatos”. Sin embargo, Encinas sabe muy bien que no son prácticas nuevas, el diezmo perredista es de larga data.

Y por tal diagnóstico personeros de Nueva Izquierda, como Angélica de la Peña Gómez, se le van a la yugular, y exigen excluirlo del Grupo Parlamentario perredista de Insurgentes y Reforma, cuando el tema -que incluye a otros senadores que próximamente formarán la bancada del Movimiento Regeneración Nacional-, es la materia de trabajo de la próxima reunión plenaria de los senadores.

El resentimiento y encono de los coloquialmente denominados Chuchos está a la orden del día y Navarrete Ruiz hizo su aportación desde una perspectiva pedestre del orgullo partidista, mientras las investigaciones ministeriales sobre los hechos de barbarie de Iguala, el 26 y 27 de septiembre pasados, no satisfacen a muchos. Y la dirigencia del PRD todavía apuesta al olvido y a no asumir su responsabilidad política, con su entonces alcalde y gobernador en primera línea.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.