miércoles, 21 de enero de 2015

Nuevos documentos prueban la colaboración de los servicios alemanes con los de la dictadura

Gaby Weber (especial para ARGENPRESS.info)

Durante la dictadura militar, las empresas alemanas como Siemens y Mercedes-Benz hicieron excelentes negocios con los generales. Por lo tanto, el gobierno federal no le importaba que un centenar de alemanes y descendientes de alemanes habían sido secuestrados por las fuerzas de seguridad - entre ellos el estudiante Klaus Zieschank, nacido en Argentina con ciudadanía doble. La cancillería alemana apostó a la "diplomacia silenciosa", como se defiende hasta la actualidad. Su Embajador Jörg Kastl, portador de la Gran Cruz del Mérito alemana, incluso afirmó una vez de haber aconsejado a la gente a huir.



Esta "diplomacia silenciosa" era en realidad una estrecha cooperación entre la inteligencia alemana con el régimen argentino. En la embajada de Alemania no sólo un oficial de la inteligencia argentina - el Mayor Peirano - tenía una oficina privada. Documentos desclasificados demuestran que Kastl quería enviar cartas de las víctimas de la tortura que le fueron entregados a él por las organizaciones de derechos humanos, a la inteligencia alemana interna (BfV) y al BND.

Durante mucho tiempo, estos documentos estaban bajo llave y recién en diciembre, por mi solicitud, tuvieron que desclasificarlos. De acuerdo con la Ley Federal Alemana de los Archivos, después de 30 años todos los expedientes en principio están abiertos, es decir, a más tardar tendrían que publicarlos en 2006 - lo que no pasó. Probablemente los documentos nuevos son sólo una fracción de los papeles todavía secretos de la Presidencia Alemana. La mayoría de los informes se refieren a viajes de diputados a Argentina y las amenazas de "cancelar contratos si el país sigue siendo atacado por su política interna". Pero estas amenazas no eran necesarias, ya que el gobierno de Helmut Schmidt no se ocupó por los derechos humanos. Ni un solo informe menciona la intención de salvar vidas humanas por los diplomáticos alemanes - como si lo han hecho con éxito otras embajadas europeas. Claro, las víctimas eran izquierdistas, al igual que la mayoría de sus amigos alemanes, es decir tenían ellos mismos "la culpa" de su tortura. Que el Secretario General de Amnistía Internacional, Helmut Frenz, ex obispo en Chile hasta que lo expulsó Pinochet, exigió a la cancillería investigaciones sobre las desapariciones, el embajador Kastl lo comentó así: "la batalla del cura Frenz y sus amigos contra la dictadura militar."

Entre los papeles desclasificados, está una carta secreta del secuestrado Zieschank. Frenz la entregó a la cancillería como prueba que el torturado estaba en manos de las autoridades estatales y no, como los diplomáticos dijeron, de grupos que operaban en forma independiente. Más tarde, la sobreviviente Anita Larrea Yaroslavsky (la cual se salvó gracias a la intervención del gobierno francés) relató que había reconocido su voz en un centro de tortura del SIDE.

Zieschank fue capturado el 26 de marzo del 1976 en las puertas de la empresa de autopartes Buxton, donde hizo una pasantía. Como el gobierno alemán no hizo nada, en agosto, sus amigos hicieron una huelga de hambre en la plaza central de Bonn. Sin éxito. El canciller Helmut Schmidt (socialdemócrata) mandó una nota cortes a Jorge Rafael Videla, quien contestó el 7 de agosto de 1976 que Zieschank había muerto en un accidente de tránsito en los Andes. Schmidt se conformó con ella. El cadáver de Zieschank había encontrado en la orilla del Río de la Plata ya en Mayo. Un informe de la Universidad de Ulm certificó que primero lo habían estrangulado y luego tirado de un avión al mar.

En la carta secreta Zieschank escribió que estaba preso en el centro de tortura del SIDE No. 128. Lo habían detenido por su colaboración con la Junta Coordinadora Revolucionaria. Escribió que no podía soportar la tortura. Advirtió a sus amigos: "La gente del ERP ya cayó", y los contactos en Italia, Suecia y Boston están "quemados". "No sé lo que van a hacer conmigo, pero ustedes tienen que hacer presión pública hacia la Embajada de Alemania". Escribe al final: "Ojo: el servicio secreto alemán trabaja con ellos."

Los servicios alemanes BfV y BND persiguieron a los refugiados sudamericanos en Alemania. Kastl confirmó a la Cancillería que la carta era "seguramente autentica". Aconsejó no presentarla a los oficiales de enlace argentinos como evidencia de que Zieschank estaba en su poder, porque en la carta Zieschank admitía sus actividades para los izquierdistas. El embajador quería usar el documento en contra de la víctima. Escribe a Bonn: "recomiendo mandar la carta secreta al BfV y BND“.

Ni el partido socialdemócrata SPD ni su jefe de Estado Helmut Schmidt se han disculpado públicamente por su apoyo a los torturadores argentinos. La denuncia penal de los organismos alemanes contra el ministro de Asuntos Exteriores Hans-Dietrich Genscher (FDP, liberal) para no haber negado la asistencia a las víctimas, fue cerrada por la justicia alemana. Genscher, durante 18 años ministro de Relaciones Exteriores, sigue hasta hoy apoyando a los déspotas autoritarios - si pueden pagar sus servicios. Como miembro del Consejo Asesor de una empresa de relaciones públicas “Consultum Comunicaciones” hace buena guita como lobbyista, por ejemplo para Nursultan Nazarbayev, presidente de Kazajistán - "él es una suerte para su país" - elogia Genscher a su cliente.

Entre los documentos desclasificados no hay ningún documento de o hacia la inteligencia alemana. Ellos continuarán siendo secretos - aunque Zieschank advirtió explícitamente que estaban trabajando juntos.

He pedido a ambas oficinas la desclasificación de su material sobre Argentina en el periodo de la dictadura. El BND (al cual ya le gané un juicio por sus expedientes de Eichmann) dijo que está buscando. Y el BfV contestó que lamentablemente no había encontrado en sus registros nada sobre Argentina. Mi solicitud de dejarme entrar a sus archivos para buscar personalmente, no contestaron.

Ahora, mi abogado ha presentado una demanda contra la Inteligencia alemana en el Tribunal Administrativo de Colonia.

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