viernes, 30 de enero de 2015

Otro rescate camuflado de la banca

Xavier Caño Tamayo (CCS)

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), sorprende con otra ‘generosidad’. Este año, el BCE comprará 720.000 millones de euros de deuda pública de estados europeos. De deuda española, 100.000 millones.

¿Reinterpreta Draghi los tratados de Maastrich y Lisboa y comprará por fin deuda directamente a los estados? No. La compra de esa millonada de deuda pública será en el mercado secundario. Es decir, el BCE comprará la deuda pública que tengan los bancos, no directamente a los estados. ¿Quién saca tajada?

Desde el estallido de la crisis, la banca ha conseguido préstamos cada vez más baratos del BCE y con ese dinero la banca ha comprado deuda pública de interés rentable a muy rentable. Intereses que son abonados puntualmente a la banca y que no son minucias. El estado español en 2015 abonará 35.000 millones de euros de intereses. No toda la deuda está en manos de la banca, cierto, pero sí buena parte, lo que hace del programa de Draghi una innegable transferencia de riqueza pública hacia los bancos. ¿Cuántos recortes no evitaría la cantidad citada anual en manos del Estado?

La primera consecuencia de la generosa compra de deuda pública a la banca es que, de haber quitas de deuda, la banca se va de rositas. Y reestructuraciones de deuda y quitas habrá tarde o temprano, porque el total de la deuda (no solo de España) es prácticamente impagable. Quien cargará con la pérdida que supongan las quitas serán los estados, no los bancos que se habrán desprendido de buena parte de deuda pública en su haber.

La actuación del BCE, pues, vuelve a ser un rescate. Otro más del inacabable salvamento financiero que empezó hace ocho años en medio del pánico general de las élites, cuando averiguaron que el sector bancario estaba podrido de activos tóxicos con hipotecas-basura incobrables.

Para Richard Koo, economista jefe del banco japonés Nomura “es muy dudoso que las compras de deuda a gran escala en Europa hagan funcionar la economía real. En Estados Unidos y Reino Unido no han tenido efectos sustanciales, pues casi todo ese dinero se ha quedado en los mercados”. Es decir, en la especulación financiera. Este economista augura que la compra de deuda pública a lo grande rendirá pocos frutos en la economía real de la eurozona.

Desde que empezó la crisis, a muchísimas empresas se les cerró el crédito. Se arruinaron, bajaron la persiana y aumentó el desempleo. Sin embargo, la banca europea tiene barra libre de liquidez. Dinero barato, tanto como necesite. Pero aún así, ¿cuál es la situación real de la banca?

Los últimos datos anuales de relación de capital real y activos de los cincuenta bancos más grandes del mundo indican que el capital de éstos en total es de 772.357 millones de dólares. Pero sus activos suman más de 67 billones. Ochenta y siete veces más en activos que capital. El Banco de Santander tiene casi 197 dólares en activos por 1 dólar de capital real, y el BBVA 20 dólares y medio de activos por 1 de capital. Así las cosas, para el BCE, y para la banca, los rescates son sacramentos sagrados para que ese sistema financiero no se hunda. Aunque no los llamen rescate. ¿Pero benefician también a la ciudadanía?

Pues no. A pesar de los rescates, el crédito no llega a las empresas ni a los consumidores y el que llega es caro. El profesor Juan Torres López explica que la falta de financiación no es por falta de liquidez de los bancos sino porque la banca europea no ha saneado sus cuentas de verdad. Y no lo hará si no dispone de suficiente capital y, si no lo hace, la economía productiva continuará estancada.

La otra cara de la moneda es que, por inactividad de la economía real, que tiene mucho que ver con la falta de crédito, el año acabó en España con 200.000 parados más que hace tres años cuando el Partido Popular inició la cacareada recuperación. Además de que los hogares con todos sus miembros en paro son 1.766.300 familias. Y, como expone Economistas Frente a la Crisis, el escaso empleo que se crea es de baja calidad, muy inestable, con salarios bajos y a tiempo parcial involuntario.

Con la situación así, ¿para qué queremos que rescaten bancos (una vez más) con dinero público?

Xavier Caño Tamayo es periodista y escritor.

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