viernes, 23 de enero de 2015

Por que no hay que ser “Yo soy Charlie Hebdo”

Luis Arce Borja (especial para ARGENPRESS.info)

¿Por qué el atentado el 7 de enero?, ¿cuáles fueron las razones políticas por la que Charlie Hebdo fue blanco de los militantes de Al Qaida?. ¿Charlie Hebdo, es solamente una revista satírica de línea anticlerical como se autodenomina?. ¿Cuál era su papel frente a la fobia anti musulmana que vive Europa desde hace más de una década? ¿Es independiente frente a las guerras sangrientas en las que participa Francia a la cola de los Estados Unidos?. ¿Es de izquierda esta revista como han dicho algunos?. ¿Qué rol cumplió este semanario en la campaña electoral que propulsó a François Hollande a la presidencia de Francia?.

Aquí las respuestas:

Charlie Hebdo y las guerras imperialistas

El atentado comandado por Al Qaida contra Charlie Hebdo hay que analizarlo en el marco de las guerras imperialistas que después de varias décadas llevan adelante las potencias occidentales contra los países árabes y musulmanes en medio Oriente y África. De la misma forma que se defiende la libertad de expresión de cualquier acción represiva que provenga del Estado o de grupos subversivos, hay que repudiar la crueldad de las potencias occidentales en sus guerras por el petróleo.

Si se revisa con atención la trayectoria de Charlie Hebdo, se puede ver que la línea satírica de esta revista no estaba al margen de las guerras imperialistas. De ahí que cualquier cualquier reflexión sobre el atentado al periódico Charlie Hebdo tiene que estar conectado a las actuales guerras neocoloniales en medio oriente y áfrica. Estas guerras “no declaradas” en Irak, Libia, Afganistán, Siria, Palestina, Gaza, Nigeria, República Centroafricana, Mali, Sudán del Sur, y otros países han dejado solo el año 2013 más de 120 mil muertos sin contar millones de refugiados. (International Institute for Strategic Studies). Estas guerras son encabezadas por los Estados Unidos y en la que cual participan los países de la Unión Europea.

Los hechos ocurridos el 7 de enero en Paris reflejan fundamentalmente el desarrollo y la agudización del conflicto creado por las guerras neocoloniales en los países árabes y musulmanes. Si los imperios están guiados por el fin supremo de la dominación y los grandes beneficios del petróleo, los pueblos atacados se aferran a dogmas, ideologías, religiones que en el terreno de la confrontación, y al margen de su veracidad como camino justo de libertad y de antiimperialismo, se convierten en fundamento espiritual de un pueblo, que hasta el momento carece de una ideología materialista, no clerical, que le otorgue fuerza estratégica para su liberación definitiva del imperialismo y de la esclavitud capitalista.

Si el acto mismo de la acción contra Charlie Hebdo puede considerarse un acto terrorista, no se puede decir lo mismo si esta acción hace parte de una respuesta violenta contra la propia violencia y brutalidad que han creado las potencias occidentales en las guerras de Medio Oriente y África. Este fenómeno está inserto en la causa efecto de un hecho en desarrollo como lo testimonia a su manera uno de los atacantes islámicos el 7 de enero antes de ser abatido por la policía (2).

De otro lado, las guerras son hechos violentos, que en su desarrollo envuelven, no solamente los combatientes que se alinean en ejércitos diferentes, sino también a la totalidad de la población civil. Por ello, señalaba Clausewitz que la esencia de la guerra se caracteriza por una “ascensión de los extremos”, cada “uno de los adversarios empuja actuar al otro. Occidente tiene la primacía de los extremos en esta guerra. Solo en la guerra contra Irak, la coalición, de la que hace parte Francia, ha dejado desde el inicio en 2003 hasta el 2014, más de un millón de muertos. En Libia, desde el inicio del conflicto en el 2011 hasta ahora el 2014, los aliados han eliminado 120 mil musulmanes y no musulmanes de este país.

¿Quiénes son los terroristas en esta guerra? Acaso no es terrorismo extremo cuando las tropas de la coalición occidental matan niños, mujeres, ancianos, y eliminan pueblos enteros. ¿Y el millón de muertos en Irak?, ¿eso no es terrorismo?. Es terrorismo secuestrar, torturas y asesinar prisioneros acusados de ser “terroristas”. Las guerras imperialistas por el petróleo, está envuelta en un fenómeno de desarrollo vertiginoso de los extremos, la peor parte la llevan los pueblos de Medio Oriente y África.

Los países occidentales, no solo han militarizado la vida civil en los países invadidos, también han reforzado sus sistemas y organizaciones represivas al interior de las metrópolis imperialistas. Guantánamo (Cuba), un centro de tortura, es solo una muestra de la infraestructura de represión instalado por Norteamérica para llevar adelante la guerra contra los países árabes y musulmanes. La CIA y los servicios de inteligencia europeos actúan fuera de la ley. Secuestran y asesinan impunemente prisioneros acusados de “terroristas”. Han instalado cárceles clandestinas en diferentes partes de Europa y otros continentes. No respetan ninguna ley internacional y han institucionalizado el sacrificio y la tortura de prisioneros.

Izquierda y derecha se unen contra el “terrorismo”

Con el atentado del 7 de enero se repite un poco los hechos del ataque a las torres gemelas en Nueva York el 11 de setiembre del 2001. Si el gobierno norteamericano aprovecho este hecho, para unificar sus clases políticas y justificar las guerras por el petróleo, los europeos hacen lo mismo. Seguido al atentado a Charlie Hebdo, los gobiernos europeos han encontrado un pretexto, para luchar “unitariamente” contra los musulmanes que resisten la invasión a sus países.

De esta manera en Europa, junto con entregar la acción represiva a la policía y al ejército, las clases políticas cerraron filas contra el “terrorismo islámico”. Derecha, extrema derecha (fascista), y la izquierda convocaron a defender la democracia contra el amenazante “terrorismo” de Al Qaida.

Pierre Laurent, secretario general del Partido Comunista de Francia, dijo que la “Republica había sido atacada al corazón”. Por su parte Jean-Luc Mélenchon, líder del Partido de Izquierda, dijo con odio: « el nombre de los criminales es conocido, cobardes, asesinos, matan sin defensa, lo nuestro debe ser tristeza y respuesta republicana”. Aymeric Chauprade, consejero de Marine Le Pen, la lideresa de la derecha nazi de Francia, dijo "la Francia está en guerra contra los musulmanes”. Peter Mertens, presidente del Partido del Trabajo de Bélgica (PTB), comparó a Charlie Hebdo con la “poesía de Pablo Neruda”, « esos son los cobardes que disparan con la kalashnikov sobre las sátiras y las caricaturas”, “Pero la poesía no está muerta”, señalo y para finalizar dijo: yo estoy profundamente chocado por el horror de la masacre a la redacción de Charlie Hebdo.

Así de esta manera, para la izquierda y la derecha europea, Charlie Hebdo se ha convertido en símbolo del martirologio de la libertad de expresión y de la prensa independiente. Pero ni la izquierda, tan expresiva en el caso del atentado a esta revista, no ha dicho absolutamente nada frente a la masacre de cientos de periodistas en los países árabes y musulmanes ocupados por las potencias imperialistas. En Irak, en un periodo de solo de 8 años (2003-2011) fueron asesinados 365 periodistas. Esta matanza, dice la Unión de periodistas de Irak, se efectuó en el marco de la guerra de agresión impuesta por una coalición de potencias encabezadas por los Estados Unidos.

Inmediatamente después del 7 de enero, la Unión Europea convocó a los ministros de relaciones exteriores para activar medidas internacionales “antiterroristas”. En Francia, y otros países se lanzó una cacería de los “terroristas” islámicos. En Bélgica, donde se acaba de instalar un gobierno cuya mitad de ministros provienen de la extrema derecha, la policía mató a dos supuestos terroristas islámicos.

Por su parte François Hollande, considerado el presidente francés más impopular y detestado de los gobiernos de este país después de la segunda guerra mundial, utilizó el atentado y las victimas de Charlie Hebdo para mejorar destroza su posición política que según una encuesta, antes del atentado del 7 de enero, era repudiado por casi el 90% de la población.

Hollande, con cerca de 4 millones de trabajadores desocupados en su haber, y una crisis que ha hecho de este país, una potencia en ruinas, rápidamente se montó en la ola sentimental y de temor que género este atentado en el seno de la población. Con la complicidad de la prensa, convirtió este hecho dramático en una fiesta carnavalesca.

El gobierno Francés, junto con llamar a una “movilización general contra el terrorismo, convocó a una manifestación oficial (11 de enero). Más de 3 millones de personas se congregaron en Paris y otras ciudades de este país. Bajo el inocente slogan “Yo soy Charlie” (Je suis Charlie), la población repudio el atentado sin ninguna reflexión en torno a las causas políticas de carácter internacional que han originado este atentado que causó la muerte de 17 personas.

Esta manifestación congrego dos tipos de público: La gran mayoría, personas sin ninguna conciencia política, o los “carneros” como los denominó el famoso cantante francés M. Pokora (1). Los segundos, fueron los bandidos que gobiernan los estados de Europa, Israel, y otros. Ahí estuvieron presentes los responsables de sangrientas guerras en Medio Oriente, África y en otras partes del Mundo. Fueron parte de la marcha “Republicana” la canciller alemana Angela Merkel, el primer ministro británico David Cameron, el ultra reaccionario Mariano Rajoy (España), el italiano, Matteo Renzi, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, Martin Schulz (UE), Donald Tusk (UE) y otros sátrapas del capitalismo internacional. La nota fuerte en la marcha fue el abrazo entre François Hollande y el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, quien es conocido como el “exterminador” del pueblo de palestino.

Las guerras y la población de Europa

La población europea ignora que sus gobiernos, sus estados, sus ejércitos, solos o en coalición con otros estados occidentales, llevan fuera de sus fronteras sanguinarias guerras para apoderarse de las riquezas de los países agredidos. Para la mayoría de los ciudadanos europeos, sus países son ejemplos de paz, solidaridad y de respeto de los derechos humanos. Algo así como el prototipo de santidad universal. Ha contribuido a reforzar aún más esta idea, el hecho que la Unión Europea recibió en año 2012 el Premio Nobel de la Paz, por su “contribución de la paz, la reconciliación, de la democracia y los derechos humanos”.

La guerra entre occidente y los musulmanes, de la cual es parte Francia, no es de ninguna manera una lucha entre democracia y tiranía religiosa. Es sobre todo una guerra imperialista por el petróleo y las riquezas de Irak, Siria, Afganistan, Libia, Mali, y otros países. Las principales transnacionales petroleras como, la petrolera inglesa British Petroleum (BP), la Royal Dutch Shell (petrolera anglo-holandesa), Total (petrolera francesa), y otras que recibieron grandes concesiones en Irak y otros países hacen grandes beneficios en corto tiempo, y como señaló el 2005 Thierry Desmarest, el patrón de la empresa Total: “ahora nosotros hacemos cada 15 días los beneficios que en 1995 necesitábamos un año para hacerlo”. (Le Soir, 12/02/2011). Gracias a estas guerras, solo la transnacional inglesa British Petroleum (BP acumuló el 2011 la fabulosa suma de 80 mil millones de dólares de beneficios netos (Fuente: Joan Condijts, Le Soir, 12 de febrero 2011).

Lo que el ciudadano europeo conoce de las guerras que encabezan sus gobiernos, proviene de la televisión y los medios de comunicación oficiales. Reciben enlatados como si se tratara de una serie filmada en algún estudio cinematográfico. Los malos, los perversos, los fanáticos son los musulmanes. Si los musulmanes, radicales o no, se defienden de la agresión militar occidental, son presentados como fanáticos, demenciales y terroristas. . Los buenos, los héroes, son las tropas militares norteamericanas, de la OTAN y de los países de la Unión Europea, que van a Irak, Afganistán, Libia, Mali, Siria, y otros países, para “salvar a la población”, para “instaurar la democracia”, y “defender los derechos humanos”.

La mayoría de la población europea, está más interesada en lo que hace con su culo Carla Bruni (ex primera dame de Francia) o la joven francesa Nabilla que acaba de salir de prisión por haber apuñalado a su amante de turno, que en los acontecimientos políticos de su país. Francia es un caso especial, y de haber sido uno de los pueblos más prestigiosos de la historia, se ha convertido en un país hundido en la corrupción política, en crisis social y económica. En este país, la extrema derecha más recalcitrante (fascista y racista) se abre camino para llegar al poder gracias al fracaso de los llamados partido liberales y aquellos que se hacen llamar de izquierda y socialistas.

La Francia actual es apenas una vulgar caricatura de la Francia de la revolución francesa del 1789 y de la Comuna de Paris en 1871. Esta Francia gobernada por una burguesía decadente, ignorante, y mafiosa nada tiene que enseñar al mundo exterior. Si la Francia del siglo XVII y XVIII, es de los grandes filósofos, revolucionarios, artistas, poetas y escritores, ahora es de Nicolás Sarkozy, François Hollande o Marina Le Pen los que con su conducta de los bajos fondos, sirven de ejemplo político y moral de una población que carece de la más elemental reflexión política.

Charlie Hebdo y la Guerra Santa

Hace algunos días, la analista alemana Souad Mekhennet (*), investigadora y experta en terrorismo declaró que las caricaturas sobre el Islam de Charlie Hebdo son parecidos a las caricaturas que los alemanes nazis hacían de los judíos en los años 30 y 40. Sus declaraciones fueron el domingo 11 de enero 2015 durante el programa de Günther Jauch en la principal cadena de televisión pública de Alemania. La conclusión de la experta fue el resultado de una investigación entre judíos que sobrevivieron a la segunda guerra mundial.

El anticlericalismo de Charlie Hebdo, es bastante discutible. Tiene la misma contextura de la que manejan las potencias occidentales. La línea anti religión de esta revista, como lo han dicho sus propios directivos, se mide entre religión mesurada y religión no mesurada. Entre Islam bueno e Islam malo. Entre mesurados y fanáticos. Entre musulmanes colaboradores con occidente y musulmanes que resisten (terroristas). Este anticlericalismo se expresa en las caricaturas que publica esta revista sobre el profeta Mohamed. Estas tienen el distintivo político ultra reaccionario que se propaga desde los aparatos de desinformación de los estados occidentales. De la boca del profeta (en la caricatura) salen los peores agravios contra los musulmanes radicales.

Para Charlie Hebdo y los gobiernos occidentales, una corriente religiosa, ya sea islámica, católica o cualquier otra, es “mesurada” cuando colabora con los enemigos de sus propios pueblos. Por ejemplo en Irak, los islámicos chiitas son “mesurados” en tanto son aliados de Estados Unidos y occidente. En el lenguaje occidental, este es un caso de islamismo moderado, pero sin embargo los chiitas de Irán que no colaboran y que resisten una posible invasión de los Estados Unidos y la coalición occidental, son calificados de “islamismo fanático, no moderado.

Si en su momento, los sunitas de Irak que encabezaba Sadam Hussein se convirtieron en enemigos de Estados Unidos, no lo fue tanto los sunitas del grupo Estado Islámico (EI) que colaboró con los invasores de este país para derrocar al gobierno de Hessein. Como anota el historiador Robert Freeman, sobre este grupo (EI), “los más importante es “entender que el Estado Islámico fue creado por los norteamericanos". El objetivo inicial de los norteamericanos, al crear este grupo ligado a Al Qaeda, dice Freeman, fue desestabilizar al gobierno sunitas de Sadam en Irak, ante de la guerra. Posteriormente Estados Unidos utilizó este grupo para intentar derrocar al gobierno de Bashar al Assad en Siria.

Que el grupo Estado Islámico haya volteado sus fusiles contra sus antiguos patrones, muestra con claridad como las potencias dividen y sacan provecho de los movimientos religiosos en Medio Oriente y África. Esta división o estigmatización, no es tanto por el dogma que practican, ni siquiera por su fundamentalismo religioso, sino más bien por la utilidad y beneficio que sacan del grupo religioso.

En setiembre del 2012, Stéphane Charbonnier, el director de Charlie Hebdo, y una de las víctimas del atentado de enero señalaba que “había que continuar burlándose de la religión musulmana, hasta que el Islam sea MODERADO como el catolicismo”. Un poco después (noviembre del 2013, Charbonnier, decía que « la religión musulmana es una bandera impuesta a innumerables pueblos del planeta”. En la misma entrevista el director de Charlie Hebdo, admite que las burlas contra el profeta de los musulmanes resultaba buen negocio. Así según Charbonnier, las “caricaturas sobre el profeta Mohamed, doblaban el tiraje y las ventas subían entre 60 y 70 mil ejemplares”, cuando el tiraje normal de esta revista no pasaba de 30 mil ejemplares por semana. (Declaraciones a Le Monde, setiembre 2012).

¿Charlie Hebdo de izquierda? Eso es discutible.

En cualquier sociedad dividida en clases sociales, y sobre todo en el sistema capitalista, ningún medio de comunicación puede actuar al margen de la lucha y los intereses de las clases de una sociedad determinada. La prensa hibrida no existe. Cualquiera sea el espacio social que ocupe el medio de comunicación, ya sea científico, humorístico, satírico, de futbol, o cualquier otro género, siempre estará imbuido de una posición intelectual de clases.

En este sentido el concepto político y periodístico de los fundadores de Charlie Hebdo, nunca fue más allá de los intereses políticos de las elites dirigentes del Estado Francés y de los grupos de poder. El año 2006, cuando la guerra imperialista contra Irak estaba al rojo vivo, Philippe Val, director de la redacción de Charlie Hebdo desde 1992 2009, publicaba una convocatoria, para felicidad de las tropas americanas en Irak, para “resistir al totalitarismo religioso” Musulman. Un poco después, Philippe Val vuelve a la carga en el 2011, para decir que “el musulmán solo tiene un cuarto de cerebro”

Según Philippe Val, “después de haber vivido el fascismo, el nazismo y el estalinismo, el mundo hace frente a una nueva amenaza global de tipo totalitaria: el islamismo…Como todos los totalitarismos, el islamismo se nutre del miedo y de la frustración”. .. Nosotros los escritores, periodistas, intelectuales, llamemos a la resistencia al totalitarismo religioso… (Marzo del 2006). Val, fue militante anarquista, pero de ahí derivó hacia el grupo de derecha de Nicolás Sarkozy. Eso le valió que en el 2009, diera un salto hacia la dirección de France Inter, una cadena de radio de propiedad del Estado francés.

El plantel directivo de Charlie Hebdo, incluyendo las tres víctimas del atentado, no han sido tan independientes en lo que respecta la llegada al poder del “socialista” François Hollande. Patrick Pelloux, uno de los sobrevivientes del ataque a esta revista, ha sido un compañero de ruta electoral del actual presidente Francés en 2012. Polloux había formado un grupo político llamado Nouvelle Donne (New Deal o nuevo acuerdo) para llamar al voto por el candidato “socialista”. Mediapart, un diario francés dijo (10 de diciembre del 2013), que el “partido” donde aparecía como líder, Patrick Pelloux había sido una mediocre operación electoralista piloteada por las manos del Elysée (Palacio de gobierno de Francia).

El atentado islámico y el gran negocio de Charlie Hebdo

Charlie Hebdo, con solo 30 mil ejemplares por edición (semanal) estaba casi en bancarrota económica hasta antes de los atentados del 7 de enero donde murieron 17 personas. Las deudas de esta revista al 2012, eran de más de un millón de euros, mientras que su efectivo en caja no pasaba de 25 euros. Frente a esta calamidad financiera, ni la derecha ni la izquierda venían en su ayuda.

Pero la suerte de Charlie Hebdo cambio completamente. Una semana después de este ataque mortal, esta revista humorística imprimió, 3 millones ejemplares, que se agotaron desde las primeras horas de la mañana del miércoles 14 de enero. Inmediatamente a ello se anunció imprimir 2 millones más para los próximos días. Negocios son negocios dijeron desde el gobierno francés, que publicitó y financió al 100% esta edición. Charlie Hebdo, para esta edición pos ataque fue traducida a por lo menos en 5 lenguas, entre ellas el inglés, español, turco y árabe. François Hollande y sus ministros se tomaron fotos y salieron en la televisión exhibiendo su Charlie Hebdo en la mano.

Notas:
1) M. Pokora, al mismo tiempo que expresó su solidaridad con las víctimas del atentado, dijo que los “yo no soy Charlie” me hacen reír”. Agregando, que jamás ha comprado la revista satírica, con la cual no comparte “sus valores”. Refiriéndose a la marcha Republica convocada por Hollande, dijo que no lo tomen como “carnero que sigue con ojos cerrados el rebaño”, y que no está de acuerdo con aquello que esperaron el ataque a la revista, para hablar de valores. (Le Parisien, 14-01-2015)
2) Causa y efecto. Amedy Coulibaly, de 24 años actuó en solidaridad con los 2 atacantes de Charlie Hebdo en Paris. Primero acribillo a balazos un policía a quien mato. Después entró a una tienda de productos Hypercasher, donde tomo varios rehenes y se atrinchero. Antes de caer abatido por los policías, hablo con uno de los rehenes. La conversación fue grabada. Ahí señalo:
Amedy Coulibaly, hace alusión al Estado Islámico, al velo de las mujeres musulmanas, a Bachar al-Assad en Siria; a la coalición occidental presentes en Mali, en Irak o en Afganistán. “Cada vez, ellos tratan de hacerles creer que los musulmanes son los terroristas. Yo nací en Francia, si ellos (las potencias occidentales) no habrían atacado allá (los países árabes musulmanes), yo no estaría aquí”. (Le Monde, 10 enero 2015).

En la misma conversación, Amedy Coulibaly, señalo entre otras cosas, los bombardeo del ejército de 50 mil hombres de la coalición (OTAN, Estados Unidos, Europa) contra los países árabes y musulmán. “Porqué hacen eso”, dice él, y menciona el norte de Mali, Siria, y pide “detener los ataques al Estado Islámico (EI), y que paren de arrancar los velos de nuestras mujeres, y que detengan la represión y encarcelamiento injustamente a nuestros hermanos”. Amedy Coulibaly. Conversación grabada por uno de los rehenes. Publicado por Le Monde).

*) Souad Mekhennet de 37 años y nacida en Frankfurt, escribe en diferentes medios de comunicación de Alemania y del extranjero, entre ellos el Frankfurter Allgemeine Zeitung, en el Frankfurter Rundschau. Anteriormente escribió en el Washington Post de los Estados Unidos.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.