lunes, 5 de enero de 2015

Prescribiría la causa de Nicolás Arévalo, el niño que falleció por fumigaciones

ANRED

Prescribiría la causa de Nicolás Arévalo el niño de 4 de años que falleció por envenenamiento debido a fumigaciones. El final de la causa sería en abril del 2015 quedando impune el crimen. El niño presentó un cuadro de intoxicación que habría sido provocado por el uso indebido de un plaguicida altamente peligroso en una chacra ubicada en el Paraje Puerto Viejo, Corrientes. Eso se determinó en el hospital Pediátrico "Juan Pablo II" a donde llegó en gravísimo estado derivado desde el Hospital zonal de Goya por fuertes dolores en todo el cuerpo y vómitos. La autopsia determinó que la causa de la muerte fue por intoxicación con el insecticida Endosulfan.

Reproducimos la entrevista realizada por la ONG Infancia Robada al abogado de la familia Arévalo, Julián Segovia:

¿Hay acaso denegación de justicia?

A pocos días de finalizar un año más de la actividad judicial, y como asesor jurídico de la O.N.G. Infancia Robada de Goya, me propongo hacer un balance objetivo acerca del desempeño que nuestra justicia penal provincial nos brinda día a día, siempre parándonos al lado de y en el acompañamiento permanente a las víctimas de delitos, recordando además que los Sres. fiscales también son parte trascendental de todas las causas penales.

Decimos esto, porque últimamente algunas causas penales han comenzado a prescribir, sin llegar a obtener la denuncia penal ningún pronunciamiento útil para las víctimas. Seguramente por la trascendencia y connotación que tuvo el caso, lo más indignante es que en abril de 2015, prescribirá la causa por la muerte del niño intoxicado con agrotóxicos en Puerto Viejo, Lavalle, donde el menor de tan solo cuatro años de edad, Santiago Nicolás Arévalo, ha perdido la vida debido a la irresponsabilidad de los horticultores Ricardo Nicolás Prieto y Pedro Pascual Prieto, ambos son hijo y padre, respectivamente, de la localidad de Lavalle. Esta causa morirá sin duda igual que lo hizo antiago Nicolás, y sin llegar el aparato judicial a condenar o absolver a él o los responsables de la muerte de un niño humilde e indefenso. ¡Qué injusticia!

Algunos podrán decir que las leyes no son funcionales a las necesidades de la sociedad; otros dirán que la justicia y la fiscalía se mantienen estáticas en estos casos, pese al enorme gasto que le cuesta a la sociedad mantener a las instituciones públicas. Por lo pronto, seguiremos esperando que las leyes se modifiquen, o que la sana crítica de los jueces sea funcional y expedita al clamor de la sociedad.

En suma, y de acuerdo con lo vivenciado diariamente, no caben dudas de que el órgano judicial penal es un sistema garantista, en tanto otorga mayor privilegio y credibilidad a las pruebas y dichos vertidos por los imputados. Para colmo, éstos cuentan con un “aliado” incondicional: la prescripción de la acción dado el transcurso del tiempo, sin que dicho órgano judicial alcance su efectiva vigencia en el resultado positivo de las decisiones que la constitución nacional le ha encomendado.

Julián Segovia, abogado (M.P. 6205)

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