viernes, 30 de enero de 2015

Somos luchadores políticos en Colombia: FARC-EP

PL

El comandante de las FARC-EP, Pastor Alape, afirmó que los integrantes de ese movimiento son luchadores políticos quienes creen en la paz y descartó el término de guerreristas para calificar su actuación, reseñó hoy el semanario Voz.

En una entrevista concedida a esa publicación, el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) explicó que cuando se decidieron a hacer uso de las armas fue para asumir con responsabilidad la resistencia contra la violencia institucional, pero siempre soñando con un escenario pacífico y de justicia social.

Según Alape, se trata de un espacio de lucha para resolver las múltiples causas que originaron y nutren el conflicto interno.

Si efectivamente cesa el terrorismo de Estado, la guerra sucia y hay muestras claras de que se está produciendo una expansión de la democracia, con respecto a los derechos humanos y a las garantías políticas, nuestra disposición de actuar en la legalidad es plena, insistió.

El jefe guerrillero recordó el genocidio ocurrido en décadas pasadas contra los miembros de Unión Patriótica, como resultado del cual murieron unos tres mil de sus militantes.

Representante de las FARC-EP en los diálogos con el Gobierno, asegura que tiene una inmensa responsabilidad sobre los hombros por la magnitud del compromiso con los sueños de paz de los colombianos.

Trabajamos -dijo- con mucha dedicación para lograr ese objetivo, la garantía para la firma de un acuerdo final y su implementación está en la capacidad de movilización de las mayorías nacionales.

En su opinión tal respaldo es decisivo para que el bloque de poder dominante reconozca que se trata de un proceso de solución política, no de sometimiento y judicialización, encaminado a dejar atrás más de 50 años de guerra.

Al referirse al tiempo que podrían durar las pláticas con voceros del Ejecutivo expresó que tardarán lo necesario para tratar toda la problemática que dio origen a la larga conflagración y construir las bases de un nuevo país, en marcha hacia la distensión con equidad, como es el anhelo de la gente.

El Gobierno colombiano habla de acelerar el ritmo pero se opone a la concreción de acuerdos en temas trascendentales como el latifundio, la extranjerización de la tierra y otros que componen las salvedades, las cuales están en lo que hemos denominado el congelador, pero existe el compromiso de retomar su discusión más adelante, subrayó Alape.

Equipos gubernamentales y de las FARC-EP platican en Cuba desde 2012 con el propósito de hallar una salida negociada a los enfrentamientos bélicos, los cuales dejaron hasta la fecha 6,8 millones de víctimas, entre ellos unos 230 mil muertos.

Tras alcanzar consensos en los temas de reforma rural integral, participación política y drogas ilícitas, ambas partes beligerantes se reunirán nuevamente a partir del 2 de febrero próximo para debatir sobre temas decisorios: justicia transicional, fin del conflicto, dejación de las armas, desmovilización y reintegración a la sociedad de los guerrilleros.

Según anuncios del presidente Juan Manuel Santos, la opción de decretar un cese el fuego bilateral centrará las discusiones iniciales en la mesa de concertación.

Nuestro deseo es que el acuerdo conclusivo se firme lo más pronto posible, y se convoque a la Asamblea Nacional Constituyente para que sean los ciudadanos quienes refrenden los pactos, pero esto requiere aún de mucho trabajo y tiempo, manifestó Alape, citado por Voz.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.