lunes, 26 de enero de 2015

Un obstáculo legal entre Cuba y Estados Unidos

Raúl Menchaca (XINHUA)

La Ley de Ajuste Cubano, una legislación que regulariza a los emigrantes cubanos que llegan a territorio estadounidense, aparece hoy como un obstáculo en las relaciones entre La Habana y Washington.

Aprobada en 1966, esa legislación, denominada oficialmente como Cuban Adjustment Act, ha sido uno de los puntos de fricción entre los diplomáticos de los dos países que esta semana se reunieron en La Habana para iniciar el proceso de restablecimiento de relaciones, rotas por Estados Unidos en enero de 1961.

La norma fue aprobada por el Congreso estadounidense cuando era más agudo el enfrentamiento entre los dos países, separados apenas por los 140 kilómetros que los dividen en el Golfo de México.

De acuerdo con esa normativa aún vigente, los cubanos que llegan a territorio estadounidense reciben ayuda de todo tipo, como permisos de trabajo, asistencias económicas y derecho a la residencia, algo que no sucede con ninguna otra nacionalidad.

Al año y un día de estancia en territorio norteamericano, los emigrantes cubanos pueden solicitar la residencia, con lo que regularizan su status migratorio.

El gobierno cubano considera que esa ley es un estímulo a la emigración ilegal y además promueve la politización del fenómeno migratorio bilateral como parte de las acciones de Washington por subvertir el orden socioeconómico en la isla.

La ley sigue "siendo el estímulo principal a la emigración ilegal, el tráfico de inmigrantes y las entradas irregulares a Estados Unidos", señaló una declaración leída por la directora general para Estados Unidos de la cancillería cubana, Josefina Vidal, luego de reunirse el miércoles con su contraparte estadounidense.

Otro punto de fricción ha sido la llamada política de "pies secos, pies mojados", una aplicación selectiva de la Ley que implica la devolución a la isla de los emigrantes ilegales cubanos interceptados en el mar, pero que permite el ingreso de aquellos que toquen tierra estadounidense.

A pesar de los reclamos cubanos, el subsecretario adjunto para Latinoamérica del Departamento de Estado, Edward Alex Lee, dijo en rueda de prensa que la Ley de Ajuste Cubano seguirá guiando la política migratoria con respecto a Cuba, y que también se mantendrá la política de "pies secos-pies mojados".

En el caso de la ley solo puede ser cambiada por el Congreso, pero la administración del presidente Barack Obama puede modificar la política de aplicación de esa legislación.

La Habana y Washington firmaron en diciembre del año 1994 un acuerdo migratorio mediante el cual Estados Unidos se comprometió a otorgar hasta 20.000 visas al año para emigrantes definitivos.

Esos acuerdos fueron ratificados al año siguiente y se convirtieron prácticamente en el único punto de contacto diplomático entre los dos adversarios, que se reúnen cada seis meses en sedes alternas para pasar revista al cumplimiento de esos convenios.

No obstante, en dependencia de la acidez de las relaciones esos acuerdos tuvieron altibajos, aunque ahora los dos gobiernos reconocieron la fluidez de su cumplimiento bajo la administración Obama como la entrega de 20.000 visas anuales de Estados Unidos para emigrantes cubanos y algunas facilidades para obtener permisos de visita.

Para volver a revistar esos acuerdos, expertos de ambas partes se reunirán por vigésima novena vez en Washington en el próximo verano.

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