lunes, 12 de enero de 2015

Un viaje hacia las utopías revolucionarias (CLXXX): “El Rodrigazo”

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS. info)

En los primeros días de marzo y, antes que comenzara el año escolar, en ese verano tórrido de 1975, me entreviste con el Director del Instituto “San Alfonso”; cuyo contacto me lo había dado Miguel Ramondetti.

Este sacerdote, sumamente afectuoso, simpatizaba con la Teología de la Liberación y entendía nuestras posiciones políticas, como me lo hizo saber en la charla.

Le plantee que necesitaba que mis hijos Luis Manuel, Mauricio Fernando y Emilio Mariano, fueran recibidos en ese establecimiento educativo para cursar el grado correspondiente en la primaria, los dos primeros, y el último en el jardín.

Los mismos se presentarían, con documentos falsos y otros nombres -en el caso de Manolo elegimos “Haroldo” por nuestro compañero Haroldo Conti- pero, al finalizar el ciclo lectivo, la documentación que lo acreditara debía estar con sus nombres reales; para evitar que quedara como que no habían cursado ese año.

Esta prevención la hacíamos, más allá que estábamos convencidos del triunfo revolucionario y que, en ese caso, no tendríamos problema alguno.

El padre “Miguel” entendió perfectamente la solicitud, y me presento al responsable pedagógico del Instituto que me dio el listado de los útiles que debían traer los chicos; como así también del sencillo uniforme que debían llevar.

Luego se produjo el “Villazo” y, mi participación en un acto que debió realizarse en Villa Constitución, impedido por la represión estatal y para estatal, lanzada desde el Ejecutivo Nacional; que he descripto en una nota anterior.

Como persistían los secuestros y detenciones en Tucumán, convertido en “zona militar” suspendido, por lo tanto, el habeas corpus e inaplicables la Convenciones de Ginebra, le urgimos a Oscar Alende que realizara, junto con el diputado nacional Rafael Marino, la conferencia de prensa para denunciar estos hechos y exigir que se pusiera fin a la intervención de las Fuerzas Armadas en esa provincia.

Este así lo hizo y la misma se llevó a cabo en el local partidario ubicado en la calle Riobamba.

Absolutamente caracterizados, concurrimos con Leandro Fote a la misma y, cuál fue nuestra sorpresa, al observar que un periodista, que representaba a una revista del Ejército y que hacía preguntas, sumamente agresivas, al “Bisonte”; era un ex compañero que había sido corresponsal del Diario “El Mundo” en Rosario.

Mucho tiempo después entendimos el rol de este.

En este escenario, de profundización de la represión y de aumento de los conflictos, se desarrollaba este mayo en el que se advertía el fracaso de la política económica diseñada por Alfredo Gomez Morales.

Si bien les pudieron “torcer el brazo” a los compañeros de Villa Constitución, enfrentados a la alianza siniestra entre la burocracia sindical y la patronal de Acindar, cuyo directorio lo presidía Alfredo Martínez de Hoz, que tuvieron que levantar el paro el 20 de mayo, luego de un conflicto que durara casi dos meses; las huelgas y las movilizaciones continuaban en todo el territorio nacional.

Por otro lado había, rumores crecientes, de enfrentamientos entre la dirigencia pactista del Movimiento Sindical y el poderoso Ministro de Bienestar Social, José López Rega; convertido en el “Rasputín” de la “corte” de María Estela Martínez de Perón.

Estos, incluso, se tradujeron en un secuestro y posterior asesinato, nunca aclarado, de militantes de Guardia de Hierro relacionados con Lorenzo Miguel, que se atribuía a la patota de la Juventud Peronista de la República Argentina, financiada por el “Brujo”.

Nosotros seguíamos armando el equipo periodístico para editar la revista de que hablara en anteriores entregas.

Decidimos que retomaríamos el nombre de “Nuevo Hombre”; una publicación histórica que había sido dirigida, en diferentes períodos, por Enrique “Jarito” Walker, Alicia Eguren, Silvio Frondizi y Rodolfo Mattarollo.

“Alberto” -Eduardo Mervilaha-, que era integrante de la dirección del Partido y responsable del equipo que yo integraba, nos dio absoluta libertad para diseñar el tipo de publicación que editaríamos y mediante la cual trataríamos de salirnos del molde tradicional y “aburrido” de las revistas políticas.

Se trataba de no caer en el error de hacer una publicación partidaria; por el contrario, aspirábamos a que fuera expresión del Frente Amplio Antifascista que nos proponíamos construir.

Teníamos claro, al conformar el staff, que debíamos “unir la diversidad” y tratar de expresar las diferentes posturas que se daban en el campo popular.

Enrique Raab sería el Jefe de Redación y se apoyaría en valiosos periodistas como Oscar Martínez Zemborain -el Chino- que integraba el Cuerpo de Delegados de Clarín, Héctor “El Negro” Demarchi que trabajaba en el “Cronista Comercial”, Susana Viaux que nos había acompañado en el diario “El Mundo” y Edgardo Silverskarten, entre otros.

Con ese contexto, en los “idus” de Mayo, es designado Ministro de Economía Celestino Rodrigo, que tenía el total apoyo de la Presidente y de su hombre de confianza .

Este adopta las medidas que aconsejaba la Escuela de Chicago, provocando un shock para, en su criterio, frenar la crisis y reacomodar la economía nacional.

Dispone una devaluación del 150 %, un 100% de aumento en los servicios públicos y un 150 % de incremento en el precio de los combustibles; al mismo tiempo que anuncia la privatización de las empresas del Estado.

Resuelve, por decreto un aumento de los salarios de los trabajadores “en blanco”; suspendiendo, “sine die”, el funcionamiento de las paritarias; como ya lo había hecho, durante su gestión, el Ministro que designara Perón al frente de la cartera de Economía: José Bel Gelbard .

La reacción del movimiento obrero no se hizo esperar.

En el cordón industrial de las grandes ciudades los trabajadores abandonaron sus lugares de trabajo y se concentraron en las plazas públicas exigiendo a sus dirigentes que encabezaran la protesta que exigía la inmediata renuncia del Ministro y de su tutor, .

La CGT oficialista, encabezada por Casildo Herrera, decretó un paro general nacional de 48 horas y exigió la renuncia de los funcionarios responsables de este plan.

Al mismo tiempo, las coordinadoras obreras en el gran Buenos Aires, en las que tenían una importante presencia los compañeros de la Juventud Trabajadora Peronista, del Movimiento Sindical de Base y de la Organización Comunista Poder Obrero, convocaron a marchar a la Plaza de Mayo para respaldar el petitorio.

A la concentración de decenas de miles de obreros se sumaron las columnas de los principales sindicatos, ya que los burócratas comprendieron que de no acompañar esta protesta serían superados y expulsados de sus sillones, por las bases.

Esa misma tarde, por cadena nacional, la “inquilina” de la Casa Rosada anunció la renuncia de Rodrigo y de López Rega.

Este último, acompañado por algunos de sus colaboradores más cercanos, abordó un avión de Iberia con destino a Madrid; iniciando el camino del exilio.

Esta victoria popular determinó que el partido militar tomara nota de lo difícil que era imponer un modelo económico, que beneficiara a las clases dominantes, con un movimiento popular y revolucionario en ascenso.

Fue así, que en los primeros días del invierno de ese año, el Partido obtuvo información fidedigna de que los altos mandos militares estaban “fragoteando” y preparándose para desplazar a la presidente del “Sillón de Rivadavia”.

¿Cómo enfrentar la amenaza golpista? ¿Cuál fue la respuesta del gobierno al ofrecimiento de tregua del Ejército Revolucionario del Pueblo? Estos y otros temas abordaremos en nuestra próxima nota.

Manuel Justo Gaggero es abogado. Ex Director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.