miércoles, 4 de febrero de 2015

¿Alimentar a China privará de comida al mundo?

XINHUA

Trátese de un agricultor de trigo de invierno en Kansas o de un estadista en Washington, existen buenas razones para notar un nuevo perfil político anunciado por China, un país que tiene a 1.300 millones de personas que alimentar.

Las crecientes importaciones de granos de China en los años recientes han generado preocupaciones de que el país más poblado del mundo está tratando de acaparar los alimentos a nivel mundial. Sin embargo, el "Documento Central No. 1", publicado el domingo, podría tranquilizar las preocupaciones al prometer que se aprovecharán adecuadamente la escala y ritmo de las importaciones agrícolas.

El documento dice que China debe utilizar mejor tanto los recursos agrícolas domésticos como los de ultramar, pero que también mejorará su propia producción de granos y alentará las exportaciones competitivas de productos agrícolas.

"Eso indica que el mercado de granos de China está abierto y que la competencia entre los importadores es equitativa. Asimismo, el país controlará su riesgo de seguridad alimentaria y se basará en la agricultura moderna para alimentarse en el futuro", dijo Li Guoxiang, un investigador de desarrollo rural de la Academia de Ciencias Sociales de China.

De acuerdo con datos oficiales, China importó 19,51 millones de toneladas métricas de cereales en 2014, un incremento anual récord de 33,8 por ciento. Durante el mismo periodo, sus importaciones de granos, incluida la soja, ascendieron a 90 millones de toneladas métricas, en comparación con los menos de 15 millones de toneladas métricas de 2002.

Sin embargo, expertos del sector, académicos y funcionarios creen que el incremento en la cifra no es tan alarmante como parece y argumentan que eso no ha causado escasez de alimentos sino que ha abaratado los precios mundiales y que China es autosuficiente en consumo de granos.

En la actualidad, los precios de los cereales chinos son más altos entre 400 y 800 yuanes (entre 64 y 120 dólares) la tonelada que los cereales extranjeros, dijo Cheng Guoqiang, un investigador del Centro de Investigación del Desarrollo del Consejo de Estado.

Cheng agregó que una gran proporción de los cereales importados en 2014 fue utilizada como alimento para animales.

Las importaciones chinas de arroz, trigo y maíz, que dominan los platos chinos, equivalen a sólo 2,4 por ciento de la producción doméstica. En el futuro, esa cifra no se incrementará drásticamente, dijo el vocero del Ministerio de Agricultura, Bi Meijia, en una conferencia de prensa en diciembre. El subrayó que China no representa ninguna amenaza para la seguridad alimentaria mundial.

China se enorgullece de alimentar a una quinta parte de la población mundial con una cuarta parte de los granos del mundo producidos en una décima parte de la tierra de cultivo mundial. El año pasado, la producción de granos de China creció 0,9 por ciento a 607,1 millones de toneladas métricas, el onceavo año consecutivo de crecimiento.

No obstante, las crecientes importaciones, que han provocado un suministro excesivo en el mercado doméstico, destacan graves desafíos.

En los años recientes, los mayores costos de producción, la pérdida de mano de obra rural, un bajo nivel de la agricultura de gran escala, así como el uso deficiente de tecnología, han debilitado significativamente la competitividad de los granos chinos en términos de precio y calidad, dijo Li Guoxiang.

El documento político ofrece soluciones, tales como la transformación de la modalidad de desarrollo agrícola tradicional, que busca una elevada producción pero se basa en un alto consumo de recursos, y la innovación tecnológica.

El "Documento Central No. 1" es el primer documento importante de política de cada año publicado por el gobierno central. Este es el doceavo año consecutivo en el cual el documento se ha enfocado en asuntos agrícolas y rurales, lo que muestra la importancia que otorga la dirigencia a llenar los tazones de arroz de su pueblo.

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