miércoles, 25 de febrero de 2015

Argentina, Córdoba. “Corralito” y maltrato policial a menores en cancha de Instituto

PRENSA RED

La policía “brava” de José Manuel de la Sota sigue haciendo de las suyas, cuando no está involucrada en casos de “gatillo fácil” apela a procedimientos que violan los derechos humanos.



El sábado pasado en cancha de Instituto se dio un hecho repudiable cuando antes de comenzar el partido entre Instituto y Boca Unidos de Corrientes por la segunda fecha del Campeonato de la B Nacional en las inmediaciones del estadio albirrojo la policía armó un “corralito” donde demoraron, y hasta se denunciaron casos de maltratos, a menores de edad, según informa hoy el diario La Mañana de Córdoba.

Los hinchas de Instituto viralizaron el hecho por la redes sociales indignados por el accionar policial y también criticaron el “silencio” de la dirigencia albirroja que ante la avalancha de reclamos emitió un escueto comunicado en la página oficial del club (http://www.institutoatleticocentralcordoba.com/) dónde deslinda responsabilidades y le pasa la pelota a la policía

“Ante los malestares suscitados respecto del accionar policial de impedir el acceso a la cancha a los menores de 18 años que no vayan acompañados por sus padres, Instituto Atlético Central Córdoba informa que dicha norma es una disposición de la Policía de Córdoba la cual el club se ve en la obligación de acatar no pudiendo tomar acciones contrarias a su accionar”, expresa el escueto comunicado titulado “Aclaraciones sobre el ingreso de menores de edad”.

Más allá de las disposiciones vigentes es denigrante que la policía exponga, en este caso a menores, en “corralitos” a la vista de todo el mundo como si fueran delincuentes porque hay otros métodos para preservar a la persona que es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

No es la primera vez que la policía procede de esta manera, ni será la última, teniendo en cuenta sus antecedentes.

Se recuerdan los megaoperativos que el año pasado dispuso para supuestamente detener a “motochorros” y en esa oportunidad, como en el caso de Instituto, también montó “corralitos” donde durante horas los detenidos fueron expuestos a la prensa.

No se puede negar el fenómeno de los “motochorros”, pero tampoco se puede estigmatizar como delincuentes a todos los ciudadanos que andan en moto y menos montar un patético “show” policial para el escarnio público de los detenidos.

Fuente imagen: RINCÓN GLORIOSO - PRENSA RED

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