jueves, 19 de febrero de 2015

Argentina, Córdoba. Destrucción y muerte en Sierras Chicas: El “tsunami” de la Sota

PRENSA RED

“Fue un tsunami que nos cayó del cielo”, la tristemente célebre frase pronunciada por el gobernador José Manuel de la Sota para justificar las inundaciones en las Sierras Chicas es inadmisible, burlesca y patética.

Porque las ocho muertes y destrucción que causaron las lluvias del pasado fin de semana puntualmente, más allá del fenómeno meteorológico, es producto de los desmontes, el desvió de las cuencas de los ríos, la incontrolable construcción de countries y la sojización.

La avaricia de los emprendedores inmobiliarios con la connivencia de los gobiernos provinciales y de los intendentes de turno son los principales responsables de la tragedia en las Sierras Chicas.

De la Sota no puede mirar para otro lado y echarle la culpa al temporal, sino lo que debiera hacer es una profunda autocrítica, llamarse a silencio y actuar, no para los “complacientes” medios de comunicación, sino tomando medidas concretas porque hay muchos vecinos que en estos momentos es víctima de su desidia.

El gobernador no puede desconocer que en sus tres gestiones y en la de su antecesor, Juan Schiaretti, se autorizaron desmontes para construir lujosos emprendimientos inmobiliarios en las Sierras Chicas (leáse Mendiolaza y Villa Allende, entre otras localidades) y los resultados lamentables fatales, están a la vista.

“Sólo entre 2004 y 2010 se desmontaron 269.000 hectáreas, sin contar lo destruido por incendios. Cuando la Universidad Nacional de Córdoba y otros actores sociales hicimos un proyecto de Ley de Bosques para proteger a la provincia de estas tragedias, el Gobierno impuso otro proyecto, ahora vigente, que protege en realidad a los señores de la soja”, recordó el prestigioso biólogo y presidente de la Funam, Raúl Montenegro.

Lo que pasó en las Sierras Chicas es gravísimo, pero lo puede ser aún más si de una vez por todas las autoridades no toman el toro por las astas y replantean la política ambiental que poco parece importarle al gobernador y a sus ministros del área.

¿Y por qué deben barajar y dar de nuevo? y simplemente porque el 6 de enero de 1992 fue un aluvión que borró del mapa a San Carlos Minas, con el trágico saldo de 36 muertos, hoy viven una pesadilla similar los habitantes de las Sierras Chicas y mañana otro “tsunami oficial” puede caer en otras regiones de la provincia y nuevamente será tarde para las lágrimas de cocodrilo por parte de los funcionarios de turno.

Nota relacionada: http://www.prensared.org.ar/26847/las-politicas-ambientales-delasotistas-la-soberbia-en-estado-puro

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