miércoles, 25 de febrero de 2015

Argentina, Córdoba: Megacausa La Perla. La tortura psicológica como práctica sistemática

Katy García (PRENSA RED)

En la mañana de ayer declararon tres testigos en el marco de las causas Maffei, Vergez y Barreiro, expedientes del megajuicio que investiga delitos de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado. Una testigo contó que en el campo de la Ribera escuchó el llanto de un bebe y sintió en su cuello el frío del caño de una arma larga durante dos horas. Los relatos dan cuenta de la actividad de los Comandos Libertadores de América que secuestraban y desaparecían antes del Golpe.

En la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal N°1 (TOF1) se realizó la tercera audiencia de este año. El Tribunal presidido por Jaime Díaz Gavier, receptó los testimonios de María Abdonur, Cecilia Julia Pereyra y Ana Mirta Gómez. La primera estuvo 16 días en el campo de La Ribera. Afirmó que escuchó claramente el llanto de un niño pequeño en el lugar. Los otros testimonios dan cuenta del secuestro y desaparición de familiares directos.

María Abdonur, ayudada por un bastón bajó al estrado y relató el secuestro y cautiverio vivido junto a un cuñado en el campo de la Ribera y luego el secuestro y desaparición de su hermana Victoria Abdonur y el asesinato de su compañero.

El 14 de julio de 1976, mientras se encontraba en su domicilio junto a la hermana mayor y su cuñado, irrumpieron por los techos “Unos soldados y una persona con pasamontañas me interrogó en la cocina. Me preguntaba: ¿dónde está tu hermana?”, recordó.

Buscaban a Victoria Abdonur. Al no obtener respuesta la llevaron junto al cuñado, vendados, a un lugar que luego descubrió por el diseño del piso que era la casa de Victoria. “Pido ir al baño. Me saco la venda y ahí no me quedan dudas”, agregó.

De allí fueron trasladados en un camión al campo de La Ribera donde permaneció los primeros cuatro días sola.

Tortura psicológica

Luego, explicó, empezaron a llegar camiones con más personas sobre todo mujeres. Y recordó que “estaba la novia del hijo (del ex gobernador) de Ricardo Obregón Cano” quien le reveló que habían sido detenidos a la salida del Banco de Córdoba.

Afirmó que padeció “tortura psicológica” porque estaba vendada y había perdido la noción del tiempo. En ese estado, le decían frases mortificantes como “toda tu familia está detenida” y lo que más la conmovió fue “escuchar el llanto de un bebe” y el frío de un caño de Itaka en el cuello durante dos horas.

Permaneció en ese centro clandestino 16 días. Una vez, en el patio, se enteró por boca del cuñado que “lo dejaron salir a trabajar”. Nunca les dieron explicaciones. Cuando quedaban apenas dos personas los liberaron.

El secuestro de Victoria

En agosto de 1977, tomó conocimiento que en un procedimiento realizado en una quinta de Moreno, habían matado por la espalda a Benito Luna -compañero de Victoria- y a ella la secuestraron.

Narró que a través del vecindario pudo conocer como “Les desmantelaron la casa y les robaron todo” y además dejaron a los tres chicos en manos de un matrimonio joven hasta que ella los recuperó.

Un cura, dijo, hizo gestiones para averiguar sobre la hermana pero al regresar le dijo “lo último que hay que perder es la esperanza”. Ella se hizo cargo de la crianza de aquellos niños que hoy a adultos la acompañan en la sala.

Imprenta clandestina

La testigo añadió que una noche vio por TV que habían desmantelado una imprenta y reconoció el lugar. Era la casa de Victoria y el lugar donde ella había estado secuestrada. Se trataba de una imprenta del ERP.

“No necesitás documentos”

Cecilia Julia Pereyra de Roth brindó testimonio sobre el secuestro de su esposo Carlos Guillermo “Chaveta” Roth, militante de Montoneros.

“El 10 de enero de 1976 habíamos ido a la casa de mi suegra con el bebé. A eso de las 2 de la mañana, entraron entre 5 y 8 personas con armas largas”, evocó. Mientras era llevado “Se dio vuelta. Me miró y pidió los documentos” y el secuestrador le había dicho “donde vas no necesitas documentos”. En 1975, durante el Navarrazo, había sido detenido.

Cuando la patota se retiró salió gritando a la calle. La testigo declaró que “Todos estaban armados” y que uno lo apuntó al bebe para que ella le dijera el nombre de su esposo. “Agarré un bolso con pañales, la mamadera y le pedí a un vecino que me acompañara”.

Se dirigieron a una avenida donde desesperada paró a un vehículo que sin decir nada paró y la condujo hasta la casa de sus suegros. “Y nunca más supe nada”, expresó.

Por comentarios de los vecinos supo que durante el operativo había entre 4 y 5 vehículos. La familia realizó la denuncia en la comisaría décima sin ningún resultado.

Mirando las margaritas

En otro tramo del testimonio dijo que cuando Jorge Miller estuvo preso en La Perla preguntó por Chaveta y que le habían respondido que “hace rato que está mirando la margaritas desde abajo”. Eufemismo que los represores utilizaban para decir que fue asesinado.

Aquella noche los Comandos Libertadores de América habían realizado detenciones masivas en toda la ciudad.

Y la noticia sobre el secuestro fue publicada en una edición del diario La Voz del Interior. Allí se desliza un error –puntualizó-porque hace referencia a la detención de “Marcos” (el hijo) Roth.

Al finalizar agradeció la oportunidad de poder declarar en representación de su esposo Carlos y de los demás compañeros torturados y desaparecidos que dejaron a tantos hijos sin padres y a las familias destruidas”.

Cuatro estudiantes secuestrados y desaparecidos

La última en testimoniar fue Mirta Gómez, hermana de Lila Rosa Gómez, estudiante de medicina, secuestrada el 6 de diciembre de 1975, en cercanías al monumento del Dante, junto a sus compañeros de estudio Alfredo Sinópoli, Ricardo Saibene y Santillán.

La testigo le entregó al Tribunal un documento donde constan todas las averiguaciones realizadas por el capitán (RE) Sinópolis, tío de Alfredo.

En aquel momento se enteró por relatos familiares que el auto que participó en el secuestro erra un Chevy. Y detalló las reuniones y entrevistas que mantuvieron con funcionarios de la época como Risso.

Aportó datos sobre la intensa búsqueda realizada por las familias de los jóvenes militantes de la JUP que permanecen detenidos desaparecidos. Y citó una publicación aparecida el 30 de diciembre en La Voz del Interior así como las solicitadas publicadas donde se solicita información sobre los estudiantes.

En tanto, contó, que en Villa Dolores se solidarizaron por medio de pintadas donde podía leerse el siguiente texto: “Liberen a Sinópolis, Saibene, Santillán y Gómez, secuestrados por un comando parapolicial”.

Por pedido de la querella se averiguará si el militar está vivo en cuyo caso podría ser citado como testigo.

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