lunes, 2 de febrero de 2015

Colombia: Lo urgente en lugar de lo importante

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Foto: Los presidentes Hollande de Francia y Santos de Colombia. Y el ministro de Defensa Pinzón y Santos.

Uribe Vélez ha logrado finalmente imponerle a Santos su “urgente” agenda particular para eludir la Justicia, desplazando el asunto de los importantes acuerdos de la Habana a un segundo plano de la actividad presidencial. No hay una sola actividad de Santos, una sola, que no esté cuestionada bien sea por Uribe Vélez o por Mindefensa o por el Procurador Ordoñez; con el resultado evidente para los espectadores colombianos de estar asistiendo a una carrera de bicicletas, pero el presidente de Colombia pedaleando una “bici-estática” que no avanza. Y todo, con dos argumentos sencillos que por su rusticidad han calado profundamente en la llamada opinión mediática colombiana:

1- El traidor Santos (se supone el disparate de que Santos ha traicionado a su clase social) y está entregando el país con sus instituciones democráticas (sobre todo la militar) a “las-fart”, y 2, todos los malhechores y criminales (ilegales e ilegítimos ) de la mafia Uribeña que gobernaron durante el “octienio Uribista” y están investigados por la llamada justicia colombiana, son unos perseguidos políticos por el santismo, quienes han tenido que buscar asilo político en Los EEUU o en algún paraíso fiscal donde rijan las leyes de los EEUU.

¿Cómo ha respondido Santos? Con las dos caras o mejor con sus dos máscaras de jugador de póker que forman parte profunda de su personalidad: La una muy adusta y seria, con la piel lisa y húmeda del frio y fullero jugador de póker que generalmente utiliza para dirigirse a los colombianos (foto2) y la otra, la que usa en el exterior, la del simpático y relajado diplomático educado durante años en la tradicional hipocresía Inglesa (foto1)

Santos, en lugar de dejar que la llamada justicia colombiana (apodada Blas de Lezo por ser tuerta, manca y coja) haga su trabajo y presente las miles de pruebas acumuladas que posee contra la mafia de los Urabeños, ha tenido que salir a desmentir una por una las acusaciones que esta mafia hace todos los días sobre persecución política, dando con ello el espacio a que se cumpla aquel aforismo leguleyo de los rábulas santanderistas colombianos de “disculpa dada, acusación manifiesta”.

O en lugar de discutir bilateralmente en la mesa de la Habana que es donde corresponde, los asuntos relacionados con las reformas institucionales necesarias para terminar la parte armada del conflicto social colombiano; va a Francia en visita oficial (26.01.2015) para pactar por fuera de la mesa de la Habana con el presidente Francés Hollande, un grande y multimillonario negocio trasnacional de modernización policial, por el cual Francia montará en Colombia una “gendarmería rural” con los guerrilleros que alcancen a llegar vivos al llamado “posconflicto”. ¡Voilá la parole, Monsieur ¡

Razón tienen el ministro Pinzón y el procurador Ordoñez, quienes tienen otros intereses económicos más americanos, en oponerse a la tal gendarmería rural que más parece el “calentado” modernizado tecnológicamente del viejo refrito del Das Rural, montado en 1953 por el generalísimo Rojas Pinilla, jefe supremo del tan productivo binomio Pueblo-Fuerzas Armadas y que posteriormente, en la década de los 70, se trasformó en el paramilitarismo llanero de Carranza: en los carranceros.

O en lugar de dar garantías elementales a los dirigentes sociales de la movilización social en Marcha, los deja fusilar por los paramilitares oficiales de la manera más cobarde y cruel y, sin decir ni pío en los humanitarios palacios europeos que visita, como el caso de los 70 activistas de la Marcha Patriótica, o del reciente caso de Carlos Alberto Pedraza.

O en lugar de recoger favorablemente las observaciones que le ha hecho la insurgencia de las FARC para detener los bombardeos, cercos de aniquilamiento y demás escaramuzas provocadoras del ejército contra la tregua unilateral indefinida decretada por las Farc.

O de tomar nota de lo que un “aliado” de la categoría de Human Rights Watch (HRW)) le dice sobre el proyecto militarista del Fuero Militar y sobre el “perdón olvido” de los Falsos Positivos que lidera el Mindefensa Pinzón, permite y aúpa los insultos de este machista “chafarote de civil” a la ONG aliada. Con lo cual es dable pensar que si eso es así con los aliados, como será con los que no lo somos.

En síntesis; que Santos (como se dice al inicio de este escrito) solo tiene cabeza puesta en las próximas elecciones con las cuales piensa derrotar a Uribe y no el trascendental proceso de la Habana, dejando todo lo relacionado con “el asunto militar” en manos de su ministro de defensa Pinzón, quien debido a esta ineptitud se ha convertido en el “mambrú perdonavidas” de los colombianos: Quien decide sobre la vida y la muerte de soldados o guerrilleros, y como dueño y señor todopoderoso decide quienes mueren, cuando, y en cual paraje lejano de Colombia entregarán el último aliento, bien sea atacando o defendiendo, la democracia colombiana ¡Maestro!

Lo demás es demagogia electorera que le puede resultar costosa, no solo al presidente sino a todo el pueblo trabajador colombiano, el que a pesar de todas estas zancadillas y tropiezos, deberá seguir luchando sin descanso, por la Solución Política del histórico conflicto social y armado de Colombia.

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