lunes, 2 de febrero de 2015

Comienza una compleja etapa de los diálogos por la paz en Colombia

Adalys Pilar Mireles (PL)

Los dirigentes de las FARC-EP rechazan cualquier presión para disminuir a toda costa el tiempo de las negociaciones.Bogotá, 2 feb (PL) Con el reinicio hoy de los diálogos entre el gobierno colombiano y las FARC-EP, comienza una de las etapas más complejas del proceso pacificador, con una agenda de temas precisa, pero sin certeza aún sobre su desenlace y duración.

Las pláticas en La Habana demorarán el tiempo necesario para analizar las causas que dieron origen al conflicto interno y perfilar las bases de un nuevo país, aseguró el comandante Pastor Alape, uno de los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), en declaraciones al semanario local Voz.

A través de varios mensajes los dirigentes de ese movimiento manifestaron su rechazo a cualquier presión para disminuir a toda costa el tiempo de las negociaciones.

En tanto el presidente Juan Manuel Santos, quien confía en que 2015 será el año decisivo para el logro de la paz, reconoció también lo delicado de las discusiones enfocadas en la reparación a las víctimas de la guerra y el fin de la confrontación, que incluye la dejación de las armas, desmovilización y reintegración a la sociedad de los guerrilleros.

Lo que falta es lo más difícil, advirtió el mandatario al referirse a las reuniones que transcurrirán desde este lunes en la capital cubana, las cuales deberán hallar un punto de equilibrio en cada tópico, tras lograr acuerdos en cuestiones como reforma rural integral, participación política y drogas ilícitas.

Rodrigo Londoño, jefe máximo de las FARC-EP, advirtió que no aceptarían un doble rasero para tratar la justicia transicional, al denunciar intentos por conceder privilegios a los militares en detrimento de los insurgentes.

La opción del cese el fuego bilateral centrará también las conversaciones entre ambas partes beligerantes, según anuncios del jefe de Estado.

Desde el pasado 20 de diciembre las FARC-EP decretaron una suspensión unilateral y por tiempo indefinido de sus acciones bélicas, medida cumplida hasta el momento -según veedores nacionales- no obstante la negativa de la administración de Santos para detener las ofensivas del Ejército y silenciar todas las armas.

Se trata de uno de los debates decisorios dirigidos a minimizar la victimización de la población civil y avanzar hacia el fin de la conflagración, la única del continente prolongada durante más de medio siglo.

Tales ciclos de encuentros constituyen un paso crucial para terminar el período bélico, pero no el único.

Resta ahora establecer una mesa de concertación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), cuyos diálogos con el Ejecutivo estuvieron limitados hasta el momento a aproximaciones exploratorias.

Para alcanzar una paz duradera y completa es necesaria la convergencia de todas las fuerzas beligerantes, afirman analistas.

Pese a los pronunciamientos del Gobierno y el ELN a favor de las pláticas, la fecha de comienzo de tales reuniones sigue siendo una incógnita, al igual que la manera en que transcurrirán.

Representantes del gobernante Partido Social de Unidad Nacional (U) abogan por aprovechar los temas discutidos y los pactos sellados con las FARC-EP en las venideras conversaciones con el ELN.

En este instante las expectativas giran alrededor de la nueva cita habanera, a la que asisten el equipo encabezado por el abogado Humberto de la Calle y los voceros de las FARC-EP.

Trabajamos con mucha dedicación en busca de un acuerdo final, el respaldo de las mayorías nacionales es trascendental para que el bloque de poder dominante reconozca que se trata de un proceso de solución política, no de sometimiento y judicialización, subrayó Alape.

El conflicto armado ha ocasionado la muerte a unos 230 mil colombianos, según cifras oficiales.

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