miércoles, 18 de febrero de 2015

El endemismo de la violencia en el Triángulo Norte de Centroamérica

Isabel Soto Mayedo (PL)

La delincuencia organizada transnacional, las pandillas y el narcotráfico devinieron amenazas nacionales en El Salvador, Guatemala y Honduras, afirmó el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, tras su visita a Centroamérica.

Durante un recorrido por estos países, en enero de 2015, el funcionario advirtió que los homicidios y otros actos violentos siguen siendo una realidad cotidiana en estos pese a las más de dos décadas transcurridas desde el fin de los conflictos internos en la región.

Centroamérica registra los índices de homicidio más altos del mundo y el 40 por ciento de las víctimas de esos hechos criminales son infantes y jóvenes, informó Ban Ki-moon, luego del periplo por el área.

Cada tres horas, añadió, una mujer o una niña es víctima de violencia sexual, en tanto la inseguridad, la desigualdad y la impunidad hacen que muchas personas, incluidos niños no acompañados, tengan que huir para salvar sus vidas.

Esta situación escapa de la atención internacional, lamentó e instó a los países afectados a redoblar esfuerzos para combatir la impunidad y la corrupción, para garantizar el respeto de los derechos humanos.

En ese orden distinguió los esfuerzos del Gobierno de Salvador Sánchez Cerén, que creó un Consejo Nacional para la Seguridad y Convivencia con un plan de 2.100 millones de dólares destinados a afrontar el problema de la violencia en El Salvador.

De forma paralela demandó a Estados Unidos intensificar las medidas encaminadas a reducir el consumo de drogas y detener el tráfico de armas que alimentan la violencia en Centroamérica.

De tal modo, el Secretario General de la ONU confirmó lo que es opinión generalizada de políticos, activistas sociales, académicos e investigadores que siguen de cerca la situación en el conocido como Triángulo Norte de Centroamérica.

Estos coinciden en que enfrentar las causas de la violencia debe ser prioridad y que Honduras es el caso más alarmante, porque posee una tasa de 103,9 homicidios por cada 100 mil habitantes, El Salvador 68,6 y Guatemala 31, según la Organización Mundial de la Salud.

Medios de prensa, canales televisivos y emisoras radiales, hacen pensar que masacres y homicidios brutales forman parte de la cotidianeidad y son vistos de manera casi natural en Honduras.

A juicio de los especialistas, las muertes de personas de un sexo u otro en ese territorio están emparentadas de modo directo con que las dos terceras partes de los 7,8 millones de hondureñas y hondureños viven en la pobreza y el 42 por ciento en la pobreza extrema.

También la prevalencia de una lógica patriarcal redunda cada 14 horas y 30 minutos en un feminicidio o asesinato de mujer por razones ligadas a su sexo, notificó el Observatorio de la Violencia de la Universidad Autónoma de Honduras.

Datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) refieren que en Honduras el 10 por ciento de los que tienen los ingresos más altos acaparan el 42 por ciento del ingreso, mientras que el 10 por ciento más bajo solo recibe el 0,17 por ciento.

Forbes, revista especializada en temas de negocios y finanzas, divulgó que tres de los 12 millonarios más ricos de América Central pertenecen al país más pobre y más desigual de esa zona geográfica: Miguel Facussé, Jaime Rosenthal y Mohamad Yusuf Amdani Bai.

La publicación estadounidense refirió que las compañías de esos hondureños tienen dividendos globales que pronto pueden llevarlos a un selecto grupo de multimillonarios, mientras que la suerte de la mayor parte de sus coterráneos no deja de empeorar.

Desigualdad, pobreza y exclusión social crean el caldo de cultivo necesario para que la violencia continúe imperando en Honduras y en el resto de los que conforman el Triángulo Norte de Centroamérica.

Pese a la cierta estabilidad económica y política ganada por el área en su conjunto, esta sigue siendo considerada una de las más desiguales y, de sus más de 45 millones de habitantes, cerca de la mitad vive en condiciones de pobreza o carece de un empleo formal.

Otros factores que obran contra la estabilidad social en estas naciones son la falta de acceso a los servicios de salud, a la educación y a una justicia responsable, señala el programa Estado de la Región.

Súmesele a ello que la zona es, además, paso privilegiado por los narcotraficantes en su empeño de vender drogas al mayor consumidor del mundo: Estados Unidos, añaden expertos.

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