martes, 3 de febrero de 2015

El socialismo es siempre avance y retroceso

Rómulo Pardo Silva (especial para ARGENPRESS.info)

Nunca hay triunfo definitivo. La lucha no para.

No hay que extrañarse ni vacilar. Ahora las banderas ondean poco.

La Venezuela del Siglo 21 tuvo minutos de fuerza y liderazgo. Hoy se enfrenta debilitada a la conjura interna-externa permanente que parece robustecerse.

Se dice que Estados Unidos y Arabia Saudita fraguaron la baja del petróleo contra Caracas y Moscú.

Tres políticos no ajenos a la violencia extrema en México, Colombia y Chile fueron hicieron un rol en el plan.

En Santiago la presidencia calló y políticos con historias en el proceso popular de Allende se unieron a la trama contra el gobierno de Maduro con una carta al mundo. Los comunistas dicen que no firmaron pero participaron en la preparación del escrito que desde el principio no podía ser de apoyo al chavismo.

En Bogotá el presidente también se sumó a la injerencia.

Cuba logró completar la liberación de los cinco héroes a cambio de un agente sionista de la CIA. Pero un costo es aceptar abrir el país a la propaganda ideológica masiva de los medias norteamericanos. La vía inteligente de Obama.

Fidel salió del silencio para advertir su desconfianza de Washington, Raúl parece frenar sosteniendo que sin el fin del embargo y la devolución de Guantánamo no habrá relaciones diplomáticas.

En Argentina la muerte incomprensible de un fiscal vinculado a Israel y USA es parte de la desestabilización orquestada del gobierno.

La CELAC hasta ahora vota por la unión del continente sin el imperio. No es imposible que cambie de dirección. Los socios menores de Wall Street en Brasil, Colombia, Perú, México, Honduras… nunca se han caracterizado por su adhesión a la independencia nacional.

Nada es seguro. Ni la paz mundial, ni la supervivencia de la especie humana. Tampoco la continuidad del imperio.

Todas son batallas por empezar o continuar. El 1% global o local enriquecido no va regalar sus privilegios.

Se necesita cada día el frente ideológico, la organización social, la unión y planificación política.

La persuasión en la calle, la explicación de otro sistema que no se ven con la suficiente claridad, persistencia y masa. La valentía para ser objetivos.

Pequeños alegatos encerrados, confundidos, dispersos, acomodados, no aportan para remontar la caída.

Hay que salir a los pueblos con una propuesta de presente-futuro, defender cada espacio ganado.

El enfrentamiento será hasta siempre.

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