jueves, 26 de febrero de 2015

Entrevista al senador Jorge Enrique Robledo: "Se avecinan tiempos aciagos para Colombia"

MOIR

Una posición crítica fijó el senador del Polo Democrático Alternativo, Jorge Robledo frente a la actualidad del país en distintas materias. Para el congresista, Colombia afronta una de sus peores crisis en materia económica y de desarrollo. En otros temas, se refirió a la política minera, el proceso de paz entre el Gobierno y las FARC y lo que denominó el fortalecimiento del Polo en el país.

Robledo visitó Neiva como parte de una gira nacional que realiza con miras a la organización del cuarto congreso del Polo Democrático Alternativo. En medio de su agenda, en la que se reunió con estudiantes, académicos y dirigentes de la colectividad en el Huila, dialogó con LA NACIÓN y desde su óptica hizo una radiografía de la actualidad colombiana.

¿Por qué se opone el Polo al Plan Nacional de Desarrollo?

Porque es malísimo. Primero porque es un plan completamente desfinanciado, es un absurdo financiero, a pesar de que lo recortaron sigue mal. Por ejemplo, sigue suponiendo crecimientos que no van a ocurrir. Segundo, contiene, según dijo Simón Gaviria, 136 exigencias de OCDE, es decir de Estados Unidos y las potencias europeas, lo que lleva a preguntarnos por qué el plan nos lo hacen los extranjeros.

Tercero, a pesar de la ruina del modelo de libre comercio que está quedando demostrada con la crisis minera, persiste en todo ese dogma de montarle grandes negocios a las transnacionales y a los monopolios y el desarrollo del país no se ve por ninguna parte. Cuarto, es un plan presentado con una actitud torticera y mañosa porque en la Ley del Plan de Desarrollo, incluyen como 20 ó 30 leyes sobre temas que el gobierno no quiere discutir a profundidad.

Esa ley de plan contiene una ley de reforma a la salud, educativa, minera, petrolera, prediales, es como una especie de salpicón e inclusive hay un artículo que autoriza que tropas colombianas puedan actuar en guerras de los norteamericanos y europeos en cualquier sitio del mundo y la pregunta es qué tiene que ver esto con el plan de desarrollo.

¿Ese plan no está concebido para un eventual acuerdo de paz?

Yo no veo algo allí que tenga que ver con el proceso de paz. De industria nada, en ciencia prácticamente nada. Santos sí incluye por ejemplo en temas rurales otra vez la famosa ‘Ley Urrutia’, con facultades extraordinarias, porque además el plan contiene otra cosa que también es torticera, que son normas escasamente redactadas, de forma tal que queda a la reglamentación del ejecutivo lo que se le dé la gana y eso es ilegal. Por donde uno lo coja ese es un plan de desarrollo con el mismo dogmatismo de siempre, solo que ahora no hablan de las cuatro locomotoras, sino que el eslogan es otro.

¿Lo ve reflejado en fortalecer las regiones?

Hay una retórica sobre eso. Son como 700 páginas pero eso no aparece por ningún lado. Por ejemplo, ordena privatizar los alumbrados públicos de los municipios; eso cómo le sirve a la regiones. O sea algún gran negociante se termina quedando con eso. Viene una reforma del régimen de licoreras, que puede quebrar las siete u ocho industrias licoreras departamentales que aún quedan en Colombia.

Aumento en los avalúos catastrales, o sea, aumento en los prediales y uno no ve por ningún lado ninguna política de enfoque regional, sino que es parte de la retórica. Es que echan una retórica y unas frases que resultan ser huecas porque después van y sacan de la manga otras cosas que son realmente las que les interesan.

De otro lado ¿Cree que el país está preparado para enfrentar los embates del precio internacional del crudo? ¿Para entender todo lo que está pasando?

Escribí hace unos días un artículo donde digo que ha empezado una crisis muy complicada. Lo que sucedió es que el modelo económico que partía de la base de que Colombia podría vivir de la minería y que no importaba que se acabara la industria y el agro, colapsó. Sucedió lo que tenía que suceder, primero que los precios en materia minera se tenían que hundir, eso es una ley inexorable en la economía, eso se disparan los precios en la minería y se le caen. Y en vez de aprovechar ese boom para cosas positivas, lo utilizaron para destruir la industria y el agro.

Entonces lo que se viene ahora es muy grave; hay un estudio de Hernando José Gómez, que es una persona del establecimiento, donde dice que lo que se viene es que caída la producción industrial, caída del agro, caída del producto interno, aumento del desempleo, aumento de la pobreza, disminución de la clase media; es decir vienen tiempos bien complicados. Lo más grave es que si uno mira lo de los impuestos a los combustibles y lo que está planteando la OCDE para pensiones, IVA y estas cosas, pues el propósito del gobierno es trasladarle la crisis al pueblo raso y a las clases medias.

¿La reducción de la gasolina de 300 pesos por galón es suficiente?

Eso es una burla. Lo que pasa es que realmente es muy repudiable porque sube el precio del petróleo y suben el precio de la gasolina, baja el precio del petróleo y el precio de la gasolina se queda arriba. Eso lo que traduce es que estamos pagando aproximadamente 50 por ciento de impuestos a los combustibles. Impuestos que recaen principalmente sobre el pueblo raso y las clases medias, eso no va para los súper ricos de Colombia.

Y esto no es menos grave, eso lo aprueba el ministro Cárdenas a las escondidas, de noche, el Congreso no supo que eso se estaba votando ilegalmente, porque en Colombia no se puede aprobar un artículo que aparezca en la última sesión. Entonces por donde uno lo coja tenemos un gobierno marrullero, que no solo legisla de fondo mal sino que legisla de formas que no son democráticas.

¿El fracking se va a aplicar en Colombia, a pesar de sus peligros?

Lo que el gobierno ha dicho es que sí lo va a aplicar, tiene la decisión tomada de aplicarlo, que es un absurdo porque ese fracking contiene riesgos que son inaceptables. Pero esa preocupación y el repudio a esa tecnología, nos lleva a una cosa que puede ser más complicada. Ha estallado esta crisis y el gobierno en vez de virar y buscar otro modelo económico distinto al que está aplicando, lo que estamos viendo hoy es que van a degenerar todavía más el negocio minero, o sea que van a terminar aceptando más proyectos mineros.

En este momento hay una denuncia empezando a moverse en Bogotá de como técnicos de la Anla negaron una licencia ambiental y la Anla por encima de la opinión de los técnicos, la aprobó. Las licencias exprés que vienen, aprobaron el año pasado una ley que llamamos expropiaciones exprés a lo que hay que echarle ojo porque van a poder expropiar a la gente con una velocidad que niega los derechos del debido proceso, para que puedan avanzar los proyectos mineros.

Veo al gobierno en su desesperación por mantener un modelo económico inviable pero cediendo todavía de manera más bárbara, en lo que tiene que ver con asuntos ambientales y de derechos ciudadanos.

Y frente a la paz ¿Usted ve posible un acuerdo este año?

Este año lo veo difícil, pero ojalá que ahora sí. En el Polo estamos convencidos de dos ideas, que fue con las que nacimos: no a la lucha armada y sí a un proceso de paz negociado. Si ese proceso tiene éxito eso no va a resolver todos los problemas de Colombia, pero si esas armas desaparecen y quienes las empuñan se reintegren a la vida, eso va a ser un avance para el país. Insistimos en hacer votos porque ojalá se termine bien y ojalá cuanto antes. Pero también entendemos que es difícil, ese es un proceso que es muy complicado porque las distancias entre las partes son muy grandes.

¿Cuál cree que es el mecanismo de revalidación o refrendación?

Me inclino por la idea de alguna forma de refrendación popular, habría que mirar cuál pero que sea con los ciudadanos votando. No tanto una constituyente, me suena más un referendo o un plebiscito, pero no me caso con ninguna idea. Más bien sí me caso con la idea de que debe haber una validación ciudadana que tiene que ver con la legitimidad del proceso. Expresé que ese documento que escribió César Gaviria, me parece en términos generales, avanza en una dirección correcta.

Porque plantea que la justicia transicional se le debe aplicar a todos sin excepción, quienes hayan violado la ley en la condición que sea con ocasión del conflicto armado. La segunda idea es que lo que se apruebe debe tender a ser irreversible o sea que no resulte que el día de mañana haya que volver a empezar un proceso sino que esto quede definido para siempre y por último que la Corte Penal Internacional no se le atraviese a la solución que encuentre Colombia.

Eso dentro de la idea general de que todo termine bien y para eso la refrendación popular y probablemente la introducción constitucional al acuerdo que se llegue, que es de las cosas que plantea Gaviria, resulte ser un asunto clave. Porque insisto en la idea de que esto culmine de una vez por todas, en el sentido de que el Estado recobre el monopolio sobre las armas y que las use con apego estricto a la Constitución y la ley, es lo que hay que buscar.

¿Justicia transicional para todos?

Sí, justicia transicional para todos. Yo no lo llamaría como una ley de punto final, porque ese nombre tiene una connotación de impunidad. Sería justicia transicional, que es un tipo de justicia creado por los seres humanos para situaciones como esta, donde no se aplican normas comunes sino que se aplican unas normas excepcionales políticamente definidas para lograr un propósito.

Lo otro es quedarnos quién sabe cuántos lustros o décadas más como un corcho en un remolino, en este largo río de violencia y que no podamos salir de él. Es tanto el daño que esta violencia le ha hecho a Colombia y que le está haciendo, que bien vale la pena que busquemos una fórmula que además es universal.

La justicia transicional se ha aplicado en muchas partes con éxito, luego pensamos que puede ser por ahí. Son reflexiones generales, ya después habrá que discutirlas con todo el detalle del caso, los derechos de las víctimas, la verdad, etc., todo lo que es el paquete de justicia transicional debe estar allí. No solo lo que tiene que ver con modificaciones en las penas y este tipo de cosas.

De gira por Neiva

El senador Robledo explicó en detalle los motivos de su paso por Neiva y se refirió a las expectativas del partido de cara a las próximas elecciones de octubre.

“Estoy haciendo una gira nacional que tiene que ver con preparar el cuarto congreso del Polo que vamos a hacer en mayo y cuyas elecciones para elegir 756 delegados, que constituyen ese cuarto congreso son el 19 de abril. Habrá listas nacionales y listas departamentales. En esta tarea estamos dictando conferencias y talleres”.

“Hemos estado por varias regiones y yo estoy viendo un Polo por todas partes diciendo presente. El Polo definitivamente se consolidó como la principal fuerza de la izquierda democrática en Colombia y por eso estamos muy optimistas. En las elecciones próximas esperamos elegir al mayor número posible de concejales, diputados y participar en elecciones de gobernaciones y alcaldías”.

“Pero la principal aspiración a mi juicio, es que el Polo se consolide como una fuerza “ni ni”; ni del Centro Democrático ni de la Unidad Nacional, ni santista ni uribista. No somos ni lo uno ni lo otro, somos nosotros, una propuesta alternativa y diferente de los cambios profundos de la vida del país”, manifestó.

¿Candidatura a la Presidencia?

De la misma forma, Robledo no descartó una candidatura suya para las elecciones presidenciales de 2018.

“Numerosas personas dentro y fuera del Polo me han estado sugiriendo que haga una candidatura en el 2018. Lo que he dicho es que primero no tengo ninguna decisión tomada, es muy temprano para entrar a decisiones de ese tipo, pero también he dicho que veo con ojos positivos esa posibilidad en el sentido en que podría ser”.

“Podría ser si se dan un montón de condiciones que están por verse y una de esas condiciones tendría que ser una candidatura que fuera mucho más allá del Polo. De concretar esa aspiración sería para ganar y para poder ganar con un programa por supuesto de cambios profundos y serios al país, tendría que ser una cosa que fuera mucho más allá de la izquierda democrática; una candidatura de convergencia nacional”.

“El 2018 puede ser un año de quiebre en Colombia, primero porque es evidente que hay una fatiga grande de los colombianos hacia el establecimiento y esto se expresa de muchas maneras. Segundo, el 2018 va a ser un año en el que seguramente Colombia va a estar en una crisis y no me sorprendería que en ese ambiente una propuesta como la nuestra pueda captar el respaldo ciudadano”, precisó el congresista.

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