viernes, 6 de febrero de 2015

Foro Económico Mundial: Los problemas globales siguen sobre la mesa

Martha Andrés Román (PL)

El Foro Económico Mundial cerró este año su edición 45 tras el debate de grandes retos y situaciones globales, y con la inconformidad de quienes consideran que el evento resulta insuficiente para dar respuesta a serios problemas contemporáneos.

Del 21 al 24 de enero la ciudad suiza de Davos, sede habitual de la cita, recibió la cifra récord de 2.500 participantes de 140 países, entre ellos unos 40 jefes de Estado y de Gobierno, ministros, directivos de grandes corporaciones, académicos y miembros de organizaciones civiles.

Bajo el lema "El nuevo contexto global", los asistentes al foro realizaron 280 sesiones de trabajo, en las cuales se guiaron por cuatro ejes centrales: crisis y cooperación, crecimiento y estabilidad, innovación e industria, y sociedad y seguridad.

Uno de los asuntos más delicados y cardinales de la reunión fue el de la desigualdad entre ricos y pobres, problema que en medio de la crisis económica de los últimos años solo se ha acrecentado.

Brecha entre ricos y pobres, el reto principal

El uno por ciento de la población mundial está constituido por aproximadamente 70 millones de personas. Tal cifra es mayor que la cantidad de ciudadanos en naciones como Francia (66 millones) o el Reino Unido (64 millones), pero queda por debajo una veintena de Estados donde se supera ese número de habitantes.

Cuando la ONU reconoce la existencia de 193 países, el uno por ciento de la población mundial podría caber en un territorio que, si fuera del tamaño de la propia Francia, no ocuparía más que el 0,13 por ciento de la superficie total de la Tierra.

Sin embargo, 70 millones de las personas más ricas del orbe acumulan la misma cantidad de patrimonio que unos 6.930 millones de habitantes, el otro 99 por ciento de la población del planeta.

Así lo estimó Oxfam Internacional, una confederación de 17 organizaciones no gubernamentales con presencia en 90 países que advirtió recientemente sobre los graves niveles de inequidad existentes en el nivel planetario.

El aumento descontrolado de la desigualdad está lastrando la lucha contra la pobreza, señaló la entidad, cuya directora ejecutiva, Winnie Byanyima, fue una de las copresidentas en la reunión de Davos.

Según el reporte "Riqueza: tenerlo todo y querer más", presentado con vistas a su discusión en la cita, en la actualidad uno de cada nueve seres humanos carece de alimentos suficientes para comer y más de mil millones aún viven con menos de 1,25 dólares al día.

Pese a la crisis económica mundial iniciada en 2008, que entre sus consecuencias dejó un notable número de desempleados, Oxfam señaló que el uno por ciento más acaudalado del planeta incrementó su fortuna, al pasar del 44 por ciento del patrimonio mundial en 2009, al 48 por ciento en 2014.

En cuanto al 52 por ciento restante de la riqueza global, la mayor parte (el 46 por ciento) está en manos del 20 por ciento de la población, mientras que el otro 80 por ciento comparte tan solo el 5,5 por ciento de ese patrimonio.

A decir de Byanyima, en los últimos 12 meses se ha visto a líderes mundiales como el presidente norteamericano Barack Obama o la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, hablar sobre el combate contra la desigualdad extrema.

Pero aún estamos esperando que muchos de ellos prediquen con el ejemplo. Ha llegado el momento de que nuestros líderes se enfrenten a los intereses creados que impiden lograr un mundo más justo y próspero, manifestó.

En su Informe de Riesgos 2015, el propio Foro reconoció que la brecha persistente entre los ingresos de los ciudadanos más ricos y de los más pobres constituye el riesgo susceptible de provocar daños más graves en el orbe durante la próxima década.

Sin embargo, aunque año tras año el problema de la desigualdad resulta abordado de un modo u otro en la reunión de la ciudad suiza, se mantiene como un asunto pendiente que, en lugar de revertirse, continúa su recrudecimiento.

De hecho, la propia Oxfam denunció en 2014 que las 85 personas más acaudaladas poseían el mismo patrimonio que la mitad más pobre de la población del planeta, una concentración de riquezas que se ha agudizado y hoy se encuentra en manos de solo 80 ciudadanos.

Múltiples riesgos planetarios

En sentido general, durante las jornadas del foro se abordaron una treintena de peligros de carácter económico, ambiental, social, geopolítico y tecnológico, todos ellos capaces de provocar un impacto sistémico internacional.

Junto a la brecha de ingresos, los fenómenos meteorológicos extremos, el desempleo, el cambio climático y los ciberataques fueron considerados, por ese orden, los principales riesgos a escala global.

De ese modo, el carácter geopolítico de la crisis internacional, los problemas en Ucrania y la situación en el Medio Oriente, los desafíos para el crecimiento de Europa, el cambio climático y la igualdad de género fueron algunos de los asuntos centrales de los análisis.

Los actuales bajos precios del petróleo también ocuparon gran atención, así como la economía latinoamericana, para lo cual se contó con la presencia de representantes de Brasil, México, Colombia, Perú y Panamá, y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Durante la última jornada del encuentro, la secretaria ejecutiva de esa organización, Alicia Bárcena, abogó por implementar acciones destinadas a consolidar los logros sociales del área, y para ello consideró importante estimular las inversiones y realizar un cambio estructural que mejore la integración de las economías en las cadenas de valor.

Pero más allá de la importancia de los temas tratados, la cita es considerada por diferentes analistas como un espacio que no alcanza respuestas acertadas para las dificultades, y en el cual muchos de los compromisos permanecen incumplidos.

A decir del periodista económico estadounidense Lew Rockwell, el Foro de Davos no busca soluciones para la economía global, pues solo se centra en reunir a los responsables de las dificultades que sufren hoy los mercados.

Pueden decir que quieren arreglar las cosas o volver mejor la vida de la gente, pero lo que hacen es conspirar para que haya más guerras, intervenciones, control económico, y beneficios para la élite del poder, consideró el presidente del Instituto Ludwig von Mises en entrevista con Russia Today.

En tanto, la directora ejecutiva de Oxfam indicó que aunque la reunión haya terminado, el trabajo de encontrar las vías para acabar con males como la desigualdad extrema no ha hecho sino comenzar.

Por su parte, la organización Cultura de la paz realizó una protesta pacífica contra el encuentro y denunció que mujeres y hombres de alto rango toman decisiones concernientes a miles de millones de personas sin escuchar su voz.

Antes, varios activistas habían colocado en un enclave de la localidad alpina cerca de 140 muñecos de nieve adornados con las banderas de los diferentes países para exigir más estrategias contra la pobreza, la inequidad y el cambio climático.

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