martes, 24 de febrero de 2015

Los teléfonos inteligentes podrían detectar ataques cardíacos

AGENCIA CYTA - INSTITUTO LELOIR

Lo probaron en un estudio piloto investigadores vinculados con la Universidad de Duke, en Estados Unidos, entre los que participó un médico argentino. Los smartphones podrían ser empleados por profesionales de la salud o incluso pacientes de riesgo entrenados.

Los teléfonos inteligentes o smartphones podrían ser tan eficaces como un electrocardiógrafo convencional en la detección precoz de un infarto, según surge de un estudio piloto realizado en Estados Unidos por un equipo de investigadores y médicos.

“El tiempo es vida. En el momento preciso en que comienzan a manifestarse los síntomas cardiacos en un paciente, usuarios no necesariamente expertos en medicina, pero entrenados para realizar el estudio, podrían transmitir los datos a un centro médico”, indicó a la Agencia CyTA-Leloir uno de los investigadores, el doctor Alejandro Barbagelata, profesor asistente adjunto de la Universidad de Duke, en Durham, Estados Unidos, quien egresó de la Facultad de Medicina de la UBA y trabajó en la Fundación Favaloro y el Hospital Italiano de Buenos Aires entre 1993 y 2004.

En el estudio, los smartphones empleados utilizaron un simple accesorio incorporado en el teléfono que, en cinco minutos, permite visualizar información sobre el estado del corazón. Luego, se podían enviar los datos por internet a centros de salud o expertos para tomar una decisión médica apropiada en forma rápida.

“Esta tecnología podría tener rápida disponibilidad tanto por su eficacia como por ser de bajo costo”, dijo Barbagelata, quien integra el comité de directores de DUCCS, un equipo de investigadores y médicos vinculados y entrenados en la Universidad de Duke que se dedican a producir innovaciones en el campo de la salud cardiovascular.

Un diagnóstico rápido permitiría que los especialistas deriven al paciente al centro médico adecuado en función del tratamiento que precise, ya sea una angioplastia con stent o la infusión de fármacos que restablezcan el flujo sanguíneo.

El trabajo fue liderado por el doctor Joseph Muhlestein, del Departmento de Medicina Interna de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, y sus resultados fueron publicados en la revista científica “Journal of Electrocardiology”. “Solo faltaría realizar estudios adicionales a mayor escala para validar esta herramienta y extender su uso”, precisó Barbagelata.

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