miércoles, 18 de febrero de 2015

Más de la mitad de los cardiólogos argentinos insatisfechos con su profesión

AGENCIA CYTA - INSTITUTO LELOIR

Así lo indica la primera encuesta sobre calidad de vida profesional realizada por la Sociedad Argentina de Cardiología. Casi el 38 por ciento no estaría satisfecho si un hijo decidiese estudiar medicina.

Más de la mitad (casi 54 por ciento) de los cardiólogos argentinos cree que su situación laboral es regular o mala y alrededor del 77 por ciento está preocupado por su estabilidad laboral, indica una encuesta realizada a 717 especialistas que conformaron una muestra representativa de los cerca de 2.887 socios de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).

El relevamiento, coordinado por el Área de Investigación de la SAC y publicado en la “Revista Argentina de Cardiología”, también muestra que alrededor del 17 por ciento de los cardiólogos no volvería a elegir la especialidad, el 24 por ciento no volvería a estudiar medicina y casi el 38 por ciento no estaría satisfecho si un hijo decidiese estudiar medicina.

Siete de cada diez cardiólogos encuestados trabaja principalmente en el sector privado, mientras que el resto lo hace en el sector público. “En general, la percepción de la situación laboral y el grado de realización profesional mejoró en forma lineal a medida que crecía el nivel de los ingresos”, afirmó a la Agencia CyTA el organizador de la encuesta, el doctor Raúl Borracci, Miembro Titular de la SAC, doctor en Medicina de la UBA y profesor adjunto de la Universidad Austral.

La mayor satisfacción con la carrera y la especialidad se expresó cuando los ingresos de los cardiólogos superaban los U$S 24.000 anuales. Otros factores de descontento entre los cardiólogos estuvieron relacionados con la pérdida de autonomía en la práctica profesional generada por la imposición de un tiempo acotado para la consulta; la aplicación de sistemas de reembolso por cápita y los cupos limitados para realizar prácticas; la restricción para derivar los pacientes a especialistas; y la inequidad para acceder a métodos diagnósticos y tratamientos que dependen habitualmente del favor de cada cobertura médica, puntualizó Borracci.

La encuesta también evidenció la percepción de un insuficiente control interno de la calidad de atención y de buena práctica profesional, llevada a cabo por las sociedades científicas, los colegios y las entidades médicas gremiales.

Para mejorar las problemáticas puntualizadas en la encuesta, Borracci consideró que los médicos en general y los cardiólogos en particular deberían participar de forma directa en la toma de decisiones de las políticas de salud del país.

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