miércoles, 4 de febrero de 2015

México: El señor de los relojes y el 7 de junio

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

El señor de los relojes, tanto porque tiene una colección de al menos ocho piezas valuadas en 2.6 millones de pesos (Reforma, 5-I-15), como porque como gobernador del estado de México (1995-1999) obsequió Rolex a los diputados locales, reconoce que el partido que preside, el Revolucionario Institucional, está “arriba en las preferencias no con las diferencias que traíamos hace algunas semanas, pero nuestra tarea es justamente trabajar para que se solidifiquen las cifras a nuestro favor” (El Universal, 3-II-15).

También reconoció a pegunta de la reportera Ariadna García, que frente a este tipo de cuestionamientos (las tres casas de la familia presidencial de no clara procedencia y el presunto conflicto de interés, lo que el doctor César Octavio redujo a la casa blanca, así como la del secretario de Hacienda), “la transparencia es un remedio que la democracia da al ejercicio del poder”.

Caricatura de remedio que el mismo día tuvo como momento estelar el nombramiento de Virgilio Andrade como titular de la SFP, el elefante blanco que inventó Miguel de la Madrid ante la corrupción de José López Portillo y sobre todo de amigos y familiares, pero que sirve para sancionar a funcionarios de mandos medios, pero no a los del primer círculo.

Tan importante es la tarea de la SFP que durante dos años funcionó sin titular y la primera orden que recibió el ahora secretario Andrade fue la de investigar a su jefe institucional Enrique Peña:

“He solicitado a la Secretaría de la Función Pública que investigue y resuelva si hubo o no conflictos de interés en las obras públicas o contratos otorgados por dependencias federales a las empresas que celebraron compraventas de inmuebles con mi esposa, con el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y con un servidor”. De mal gusto es la solicitud presidencial, pues ningún empleado investiga imparcialmente a su jefe con todo y que “un panel de expertos evaluará la investigación”.

Lo anterior contradice al señor de los relojes finos, quien si gastó 2.6 millones de pesos en su colección imagine usted cuánto costarán sus casas, pues como subordinado del primer priísta del país, juró a la reportera Ariadna que “en los casos enumerados, tanto la esposa del presidente Peña Nieto como el secretario de Hacienda han sido prolijos en las explicaciones”.

Vaya usted a saber qué entiende el presidente del tricolor por prolijo, pero su líder lo desmintió por una razón básica, la presunta prolijidad no convence al círculo rojo y tampoco a franjas del verde, pues la credibilidad oficial anda por los suelos y de ello toma nota Camacho Quiroz, quien desde hoy hace bien en curarse en salud:

“No hay elección fácil, en ningún lado la hay, las condiciones supervenientes son muy complejas; lo que pasa de un día para otro, de una semana para otra, suele cambiar radicalmente el resultado y las expectativas. Vemos acontecimientos incluso infaustos que pueden hacer que las cosas den un viraje de 180 grados en la preferencia electoral…”

El mexiquense de Metepec no acaba de asimilar la profundidad de los sucesos de barbarie en Iguala, Guerrero, y como los legisladores que dirige en San Lázaro Manlio Beltrones, todavía los presenta como “un problema local”, originado por un dueto que gobernaba el municipio bajo las siglas del Partido de la Revolución Democrática con la anuencia de buena parte de sus dirigentes, los que fueron extraordinarios aliados del PRI y del gobierno en el Pacto por México. Camacho y Beltrones aparentan no entender que la partidocracia es uno de los elementos clave del Estado.

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