viernes, 27 de febrero de 2015

México: Propaganda para el círculo verde

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Los paupérrimos contenidos y las pobres imágenes de la propaganda electoral de prácticamente todos los partidos, en particular la de los tres llamados mayores hasta tiempos recientes, parecieran indicar que fueron concebidos para sus electorados duros y que a ellos están dirigidos de manera principal, por lo menos hasta ahora.

De por sí las elecciones intermedias mexicanas cuentan con una afluencia de votantes relativamente baja, pero muy superior a la de Estados Unidos, con la crisis de credibilidad en las instituciones y en particular en la Presidencia de la República, es previsible que los que acudan a la cita con las urnas el primer domingo de junio serán las franjas comprometidas con las maquinarias partidistas. En tanto, el líder de la sección 22, Rubén Núñez convoca abiertamente al “derrocamiento del gobierno federal”, el encabezado por Enrique Peña Nieto, pero simultáneamente negocia prebendas y partidas para sus agremiados y probablemente para sí mismo, en la Secretaría de Gobernación.

Es sabido que en el anterior escenario el más favorecido sería el Partido Revolucionario Institucional, pero sus adversarios tampoco hacen nada digno de registrar, en materia publicitaria, para impactar en los sentimientos del ciudadano y ensanchar el número de votantes.

De esta manera, Acción Nacional sigue parasitando con el “¿A poco no?”, pero ahora con una bella voz infantil, que le heredó Ricardo Anaya cuando Gustavo Enrique Madero lo dejó encargado de la presidencia partidista, sólo mientras “ganaba” una candidatura a diputado plurinominal y enseguida regresó el presunto demócrata para cerrarle la misma posibilidad a Margarita Zavala. Con ello perdió el PAN y Madero, pero allá ellos y sus “tribus” que le dan tres y las malas a las del Partido de la Revolución Democrática.

O también el instituto del sol azteca travestido de opositor al pacto para Mover a México y ahora la emprende contra Televisa, Teléfonos de México y Luis Videgaray. Pero antes no tocaba a ninguno de los tres ni con el pétalo de un anuncio, ni siquiera cuando el consorcio de Emilio Azcárraga Jean presuntamente intentó extorsionar al gobernador Graco Ramírez con 300 millones de pesos.

Con todo y las exageradamente publicitadas reformas estructurales, la economía del país creció 1.7 por ciento en dos años, el más bajo promedio en 33 años, y la inversión extranjera directa no crece más que en la cabecita del secretario de Economía y en el discurso presidencial.

Además del partido que desde siempre vende candidaturas a cargos de elección popular, pero criticó eficazmente los lujos de Los Pinos, aunque ahora tiene un anuncio con rítmica y contagiosa letra. O los humanistas líderes que apenas reciben las primeras prerrogativas del Instituto Nacional Electoral (estigmatizado por su favoritismo al Partido Verde y al tricolor) y ya pelean penosamente por los dineros públicos. O aquellos que juran luchar “Por la salvación de México”. También los que grotesca, groseramente, dicen que como “ciudadanos” se elegirán “a sí mismos”. Y los que privilegian la imagen y el discurso de su líder y que desde ahora augura su triunfo en 2018.

No creo que se requiera demasiado dominio de la ciencia política para prever, salvo imponderables de las negociaciones realmente existentes en el sistema político, que de los nuevos sólo el Movimiento Regeneración Nacional pasará la prueba de la legislación electoral. Y que difícilmente el Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo obtendrán los votos necesarios para perdurar con registro electoral.

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