lunes, 9 de febrero de 2015

Nueva estrategia Estados Unidos ratifica uso de la fuerza como opción vital

PL

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de Estados Unidos, firmada por el presidente Barack Obama, ratifica el uso de la fuerza como opción de primer orden en las intenciones hegemónicas globales norteamericanas para los próximos años.

El documento afirma que Estados Unidos utilizará su poderío militar de forma unilateral cuando considere amenazados sus intereses y los de sus aliados, estén en peligro las vidas de los ciudadanos y como instrumento esencial de apoyo a la diplomacia en cualquier lugar del mundo.

Sin embargo, reconoce que esa no es la única herramienta a su disposición, ni el medio principal para consolidar sus compromisos, y no siempre es el método más efectivo para enfrentar los desafíos en la arena mundial, para lo cual dispone además de otras medidas punitivas.

El texto, presentado este viernes por la asesora de seguridad nacional de la Casa Blanca, Susan Rice, resalta la pretensión de liderazgo global que Washington reclama para sí, al señalar que "la pregunta no es si Estados Unidos debe liderar (el mundo) sino cómo lo haremos".

En cuanto al nuevo curso de las relaciones con Cuba -tras la decisión de ambos gobiernos de restablecer los vínculos diplomáticos- la ESN señala que este cambio mejorará el compromiso de Washington con las naciones del Hemisferio Occidental.

Estas directrices estratégicas resaltan la importancia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para los intereses de Washington en Europa, y la califica de la asociación multilateral dominante en el mundo actual.

Además, la ESN revitaliza los aires de la Guerra Fría al resaltar el papel de la Alianza Atlántica como punta de lanza contra Rusia, mediante su expansión hacia las fronteras con esa nación euroasiática, para castigar a Moscú por su rechazo a la intervención de Occidente en el conflicto de Ucrania.

El documento ratifica la importancia que concede la Casa Blanca a la coalición de más de 60 países que desarrollan la campaña militar contra el Estado Islámico en Iraq y Siria, en este último país en contra de la voluntad de las autoridades de Damasco.

Al valorar la difícil tarea que tiene Estados Unidos para imponer su agenda a nivel internacional, la ESN reconoce que esos desafíos requieren "paciencia y persistencia estratégicas", además del empleo inteligente del poderío nacional.

En un intento por asegurar el dinero para estas proyecciones hegemónicas, la Estrategia insta al Congreso norteamericano a poner fin al llamado secuestro de fondos, concepto con el que se conocen los recortes de recursos que tienen lugar desde 2013 y afectan al estamento militar.

Entre los principales peligros que amenazan los intereses norteamericanos la ESN menciona los ataques catastróficos contra el territorio de ese país, al estilo del 11 de septiembre de 2001, y las amenazas o atentados contra ciudadanos estadounidenses en el exterior o contra sus aliados.

También enumera entre esos riesgos las crisis económicas globales, la proliferación y uso de las armas de destrucción masiva, la expansión de epidemias severas y enfermedades infecciosas a nivel global así como los efectos del cambio climático.

En resumen, la nueva Estrategia emplea un lenguaje prepotente y agresivo, similar a su antecesora, presentada en 2010, pero como era de esperar adaptada a las nuevas condiciones históricas.

Esta ESN de 2015 repite aseveraciones tendentes a justificar las intervenciones en cualquier conflicto, por encima de los obstáculos que le impongan las leyes internacionales y el derecho de los pueblos a la libertad y la autodeterminación.

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