viernes, 20 de febrero de 2015

Otra vez “la lucha contra el terrorismo” como justificación para implementar más control en la población

Ana Muro (ANRED)

El hecho ocurrido en París, Francia, el mes pasado trajo muchas consecuencias a nivel mundial. La más inmediata es la implementación de medidas políticas que coartan las libertades individuales para mantener el “orden y la seguridad de los ciudadanos”.

La reacción de los diferentes países europeos fue variada.

En Francia, el país afectado de manera directa, ni bien pasado lo ocurrido, 20 mil manifestantes se convocaron en repudio al hecho y con el slogan: "no a la islamización de Europa". La comunidad musulmana en general se vio afectada, por relacionarla directamente con grupos de islamistas fanáticos

Alemania tuvo también una masiva marcha una ciudad del Este llamada Dresde, en la cual vive un gran número de simpatizantes neonazis. El gobierno de esa ciudad aún permite expresarse públicamente al partido NPD - partido Nazi -, el cual allí se manifiesta a menudo. Pero también 10 mil personas realizaron una contramarcha. “No dejaremos que el odio nos divida”, fue el lema.

El gobierno federal de la primera Ministro, Angela Merkel, ordenó una inmediata suba en el número de oficiales policiales, suma que ahora asciende a unos 4000 más uniformados. Los habitantes de esa ciudad de origen extranjero y en especial los de religión musulmana tienen miedo por los posibles “ataques” de grupos racistas.

Muchos padres no mandan a sus hijos a la escuela y también los refugiados en general no se animan a salir a la calle. La consecuencia inevitable en acontecimientos como en este caso, es la exteriorización del odio racial, religioso y político.

Hecho por el cual grupos conservadores o antisemitas utilizan las circunstancias para sacan su provecho, como por el ejemplo el surgimiento del movimiento Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente). En Berlín, Leipzig y Frankfurt los manifestantes "contra-Pegida" duplicaron a los “pro- Pegida”. Cada Ciudad realizaba sus marchas en pro o a favor. Por ejemplo los pro Pegida en Berlín se hacen llamar Bärgida y en Frankfurt Fragida.

Pero el tema escaló de manera desorbitada porque también antiguos resabios de miedos y odios raciales salieron a flote y ya no era la islamización el tema principal, sino el repudio generalizado a los extranjeros, a los de otras religiones, a los “diferentes”.

El tema tomó una resonancia enorme porque entre los políticos y la iglesia tienen opiniones diferentes entre ellos y muy discutidas. La gran mayoría de ellos ha criticado al movimiento Pegida. También entre los seguidores de Pegida hay contradicciones, ya que muchos de ellos no se sienten nazis.

En Alemania tras la vergonzosa salida del primer “fundador” en Dresde, Lutz Bachmann (en Facebook salió una foto de él con bigotes como Hitler), la actual representante de una nueva fracción de ese movimiento, Kathrin Oertel, proclamó para el próximo 8 de Febrero la dirección de su partido “democracia directa para Europa”. Según ella, este nuevo partido será más cercano a los ciudadanos y más conservador. Su ex grupo convocó para el día siguiente otra marcha, las cuales ahora a ya un mes de lo ocurrido no tiene tantos adeptos como al principio.

Otro efecto a nivel europeo es la posible implementación de restricciones a la zona “Shengen” de libre circulación de personas y mercancías en la comunidad europea, acuerdo firmado por 26 países en 1985, la mayoría de ellos miembros de la EU. Las fronteras de Europa pasaron inmediatamente a ser controladas de manera más rigurosa.

El actual EURODAC, sistema europeo de información de huellas dactilares, cuya central se ubica en Luxemburgo, a los inmigrantes no europeos en las fronteras de la comunidad, creado en primera medida para frenar la masiva inmigración al viejo continente y también para dictaminar quién de los países europeos es el responsable de los inmigrantes que llegan a Europa.

Nadie quiere hacerse responsable de los extranjeros que llegan a Europa, eso significaría garantizarle salud y asistencia social. Es por ello que los diferentes países se disputan la responsabilidad retardando los procesos legales y teniendo a los refugiados a la merced de una decisión que cuando llega, en la mayor parte de los casos dictamina la rápida deportación. En países como en Grecia e Italia los refugiados viven en una precaria situación, muchos de ellos en las calles sin ningún tipo de ayuda estatal. La gran mayoría son transladados a acampes insalubres o a conteiners, llamados Camps, que albergan a millones de refugiados provenientes mayoritariamente de África o Medio Oriente.

Se está discutiendo que el EURODAC también podría ser usado como servicio de inteligencia para controlar la entrada y salida en general a toda persona que ingrese o salga del continente europeo. Esta medida afectaría a todos los que deseen circular por ese continente.

¿Y en Argentina?

Luego del 9 de noviembre de 2011 el mundo entero modificó sus leyes endureciéndolas para “luchar contra el terrorismo”. En ese momento Duhalde fue presionado por EEUU para hacer aún más severa la regulación en nuestro país. Él, que no podía en ese momento frenar la protesta social y el descontento en general aprovechó la situación para demostrar que él no tenía un gobierno débil, como se decía.

La leyes que definen la Seguridad Nacional en Argentina son las leyes de Defensa Nacional, la número 23554, sancionada en el 98 y la ley 24459 de Seguridad Interior sancionada en Diciembre del 91. Ambas prohíben y limitan las actividades de las FFAA en el territorio nacional. La ley 25550 de Inteligencia Nacional sancionada en el 2001 restringe el uso de inteligencia sobre la población civil y la subordina al poder judicial.

Pero estas leyes luego del 9-S fueron vulneradas por el proyecto ley antiterrorista, cuyo fin es mantener mayor poder represivo sobre el conflicto social, y las organizaciones de izquierda. Ese proyecto fue presentado en el 2002 (luego del 9-S) por el senador justicialista Miguel Pichetto, con el apoyo de Miguel Angel Toma (Side) y Jorge Matzkin. La tendencia mundial en ese momento fue más represión.

En Argentina los dos ejes fundamentales de esos proyectos eran abrirles nuevamente las puertas a las FFAA para que vuelvan a realizar tareas en el territorio nacional y permitir a los organismos de inteligencia la realización de tareas represivas y policiales y eliminarles las restricciones judiciales. También se crearon nuevas normativas como la figura del merodeo como justificante para una sospecha de terrorismo y la sedición luego de su olvido volvía a aparecer en los procesos judiciales adjudicados a militantes políticos. Esta situación encajará perfecta para encrudecer aún más la legislación vigente. Veremos que modificaciones habrá en Argentina.

Ana Muro es corresponsal en Alemania para ANRED.

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