miércoles, 25 de febrero de 2015

Podría pasarle a cualquiera… y más si vive en el Edomex

Lucía Lagunes Huerta (CIMAC)

Podría pasarle a cualquiera de nosotras en un día cualquiera y en cualquier lugar; pero si vives en el Estado de México, la probabilidad que te suceda aumenta.

Imaginen un día cualquiera que su hija, hermana, madre o sobrina no regresa a casa. El retraso fuera de lo normal hace aparecer el primer síntoma de preocupación; al paso de las horas, sin noticias de ella, crece la angustia y va en aumento a medida que las llamadas al celular sólo devuelven silencio.

Algo dentro ti, que no sabes cómo explicar, te carcome, llamas a sus amigas y conocidas y te dan respuestas vagas; nadie sabe de su paradero.

Llegas a la conclusión de que algo malo pudo pasarle, que necesitas ayuda y la buscas en donde por lógica ciudadana tendrías que encontrarla, una institución de Procuración de Justicia.

Imaginen que denuncias y te dicen que investigarán. Te piden que te vayas a tu casa a esperar, porque de seguro no tarda en llegar, porque ellos tienen la experiencia de que “siempre regresan”.

El desinterés con que te atienden te enciende los focos rojos; no la van a buscar, no les interesa, repiten una y otra vez que no te preocupes, que la buscarán, que de seguro está en una fiesta, con sus amigas, con el novio, bla, bla, bla…

Esta narración no es ficción ni guión de telenovela, es la narración de madres y padres que todos los días buscan a una mujer de su familia o que anhelan justicia para ella en el Estado de México, entidad que desde hace 10 meses es investigada para determinar si se declara la Alerta de Violencia de Género, que desde hace tres años se solicitó y que derivó en un reciente amparo ante el retraso injustificado de la indagación.

Dicen las que viven ahí que ser mujer en el Edomex es vivir con la zozobra de que algo te pase. Según el Colectivo de Investigación y Desarrollo Entre Mujeres, desde hace cinco años el estado mantiene el récord de una mujer desaparecida al día.

De acuerdo con los registros del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, de 2005 a 2010 ocurrieron 922 asesinatos de mujeres con características de feminicidio.

En el libro “Las Muertas del Estado” se asienta que en esta entidad –que representa el 1 por ciento de la superficie territorial– se concentra la cuarta parte de las mujeres asesinadas en todo el país.

Aquí, donde la fama de la corrupción corre por las calles sucias y llenas de baches, es que sobreviven a la inacción gubernamental Guadalupe Reyes Martínez, quien desde 2014 busca a su hija Mariana Elizabeth Yáñez Reyes, desaparecida en Tecámac el 17 de septiembre.

Es el peregrinar de Irinea Buendía Cortés, quien desde 2010 busca justicia para su hija Mariana Lima Buendía, quien fue asesinada por un policía judicial en el municipio de Chimalhuacán.

Desaparecida o víctima de violencia sexual o violencia feminicida no es lo mismo, pero es igual en cuanto a impunidad se refiere, así sea en el gobierno de Enrique Peña Nieto o en el de Eruviel Ávila Villegas.

Si hay duda, preguntémosle a don José Antonio Flores Sánchez, padre de una joven que fue violada por el policía Pedro Ruiz Becerril Ríos, en el municipio de Chimalhuacán en febrero de 2013, quien hasta hoy sigue haciendo todo lo que está en sus manos para lograr el castigo del violador y la justicia para su hija.

En dos años ha visto pasar a tres agentes del Ministerio Público, y la argucia de la defensa. Él sólo tiene rabia y deseos de justicia; trabaja un día sí y el otro quién sabe porque hay que ir a los juzgados y cada día que falta no se le paga o se le despide. Así es la regla de la industria de la construcción, que gana millones pero paga mal.

Ni que decir de María Antonia Márquez, quien desde 2005 busca justicia para Nadia Muciño Márquez, su primogénita que ya cumplió una década de haber sido asesinada impunemente.

Ninguna de ellas se conocía antes, ninguna de ellas había escuchado hablar de la otra; hoy se conocen y se reconocen, comparten las fuerzas para seguir adelante porque el camino por la justicia es largo.

Suman sus saberes, las argucias de la autoridad para “zafarse” de la responsabilidad; “nos quieren marear” pero ellas no se dejan, porque como bien dice Guadalupe Reyes, mientras tenga vida seguirán buscando; ella a su hija Mariana Elizabeth, las otras justicia.

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