jueves, 26 de febrero de 2015

Preparando el clima para el próximo golpe contra Siria

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

La campaña mediática que se detecta preparando el clima para el próximo golpe contra Siria, en diferentes medios y en los países que tienen política exterior gravitante, la encabeza el presidente de la nación que más esfuerzos ha hecho para derrocar al presidente sirio Bashar al- Assad, aunque la oposición republicana declare lo contrario.

Esta campaña no es diferente a la que se ha llevado a cabo durante los cuatro años de guerra contra el gobierno sirio. Esta guerra a la larga es y ha sido obra y gracia de Estados Unidos bajo la administración de Barack Obama, aunque el objetivo inicial fue diseñado en 2006 durante la administración de George W. Bush. (Seymour Hersh. The Redirection, marzo 2007).

Basta una muestra de su contundente declaración del 24 de febrero, al final de un encuentro bilateral en la casa Blanca con el Emir de Qatar, Sheik Tamim Bin Hamad Al Thani en su reciente visita a Estados Unidos: “Estamos ambos comprometidos de que el ISIS sea derrotado… Estamos ambos preocupados de la situación en Siria. Continuaremos apoyando a la oposición moderada allí, y continuamos creyendo que no será posible estabilizar completamente aquel país hasta que el Sr. Assad, quién ha perdido legitimidad en el país, sea “transitado hacia afuera”.

Barack Obama usa el término Assad “is transitioned out”. Compone la oración con un concepto que siempre está en boga, “transición”. No dice explícitamente que se le derroque sin más trámite, como Hilary Clinton en 2011, o el mismo hasta hace poco. Costó más tres años, varios miles de muertos, con miles de millones de dólares para financiar un plan de derrocamiento, para que la Casa Blanca hiciera la transición de solución para Siria “desde el sin Assad hacia el con Assad”.

Sin embargo, esta declaración incita igualmente al derrocamiento. Lo notable es que se insiste en los momentos en que el expediente usado hasta ahora que consiste en una simbiosis política y militar entre rebeldes y la aplastante operación terrorista, sigue vigente. Es el que se ha inyectado en Siria a través de infiltrar mercenarios por la frontera que se hacen pasar por militantes del radicalismo islámico.

Más adelante, en la misma declaración, Obama invita al Emir de Qatar, a que compartan ideas acerca de cómo lograr el objetivo, de que Assad finamente deje de gobernar Siria. El Emir de Qatar, con todo respeto a un jefe de estado, sí debía ser juzgado en la corte internacional por financiar la actividad terrorista en Siria desde el comienzo de esta guerra. El hecho ha sido reconocido formalmente por Egipto, el propio gobierno de Estados Unidos, y denunciado por Siria en Naciones Unidas. El 30 de abril de 2014, el departamento de estado señaló que las donaciones de países del Golfo Pérsico, (entre ellos Qatar), constituían una fuente mayor de financiamiento a los grupos terroristas en Siria. Estos grupos llamados Jabhat- al Nusra una filial de Al Qaeda en Siria, y el Ejército Islámico de Irak y el Levante (ISIL o ISIS), también llamado Al Qaeda en Irak, se estima que son frecuentes receptores de cientos de millones de dólares que ciudadanos con fortunas han estado donando durante el conflicto en Siria, (Washington Institute. Marzo 2014).

Esta declaración de Barack Obama empalma con artículos de analistas o directamente voceros del plan de derrocar a Assad, como por ejemplo el que exhibe INTERPRESS (IPS), en la pluma de Thalif Deen en Asia Times. Su nota denuncia el uso de bombas de barril en Alepo contra civiles por parte del ejército árabe sirio, conjuntamente con una ofensiva de acusaciones contra el gobierno promovidas por Human Rights Watch. El artículo se basa en información de este organismo, que en la práctica, es un brazo operacional de Estados Unidos ejecutando funciones en base a sus objetivos políticos.

IPS es parte del riñón informativo de la Social Democracia Internacional (SDI). La SDI ha participado activamente en el lobby político que aboga por el derrocamiento del gobierno en Siria. Por otra parte, Asia Times, es un medio que se maneja desde Hong Kong y que editorialmente, con cierto grado de independencia, intenta contrabalancear la avalancha mediática dirigida desde el departamento de estado, en función de consumar el plan de acabar con el gobierno de Assad. Hasta hace poco mantenía cierto decoro de racionalidad exponiendo el falso argumento de Estados Unidos y los aliados en el plan anti Assad. Pero esa postura en Asia Times terminó hace rato con artículos como el mencionado de IPS, preparado el gran clima para ponerle fin al gobierno con una intervención multiforme obteniendo el desgaste definitivo de la resistencia Siria.

La campaña mediática contra el gobierno Sirio es como la que ocurría antes de la invasión a Irak contra el gobierno de Hussein. Parece interminable y ésta es quizás peor, con una gran diferencia respecto a la actual intervención extranjera en Siria: La invasión a Irak en 2013, era impopular y rechazada casi universalmente con la excepción de los gobiernos de los 27 países que formaron la alianza en torno a Estados Unidos y el Reino Unido, al margen de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. No es que Saddam Hussein fuera más aceptado que el presidente Sirio, o que lo de Irak fuera más grave desde el plano de las violaciones al derecho internacional.

La diferencia mayor con Irak reside en que en Siria se está implementando un plan para derrocar a su presidente utilizando una operación militar que gradualmente se convirtió en la fuerza terrorista que hoy se parapeta detrás de la fachada de un supuesto ejército islámico.

Era mucho pedirle a Rusia e Irán, que apoyan directamente a Siria, además con un Movimiento de Países No Alineados fracturado por las presiones del gran capital de las Transnacionales, contener el avasallamiento de una poderosa alianza de más de 30 países para derrocar al gobierno en Siria..

Los organismos que velan por el derecho internacional como Naciones Unidas en el sector público o Human Rights Watch o Amnesty en el plano no gubernamental, deberían actuar en todo momento como órganos independientes. La inoperancia para detener el financiamiento del terrorismo en Siria, ha sido de facto un estímulo para propagar el uso del terrorismo para derrocar gobiernos. En el caso de que en Siria se cumpla el objetivo diseñado en 2006 de derrocar a su gobierno, la inoperancia de muchas agencias estaría negando los principios fundacionales de las mismas, para que este conflicto tenga una salida política. Esto es muy grave para la soberanía de los países porque se están violando las mínimas normas del derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas.

La llamada comunidad internacional independiente del esquema de la Alianza Transatlántica, podría ejercer el papel de independencia que le corresponde respecto a esta expresión de supremacía estadounidense y transatlántica por derribar el gobierno de una nación soberana como Siria. El precedente que se sentaría, si se derroca el gobierno Sirio con el expediente del uso del terrorismo como fuerza principal, estaría determinando las características del nuevo orden mundial. Se estaría estimulando operaciones similares de organizar planes para derrocar gobiernos según sea el caso, mediante el financiamiento de países sin que Naciones Unidad lo pueda impedir. Eso es lo que se ha demostrado con el caso de Siria y esta guerra. Además lo que tiene una significación más grave aún. Se ha demostrado que tres países con poder de veto en el consejo de seguridad de Naciones Unidas, como Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, lo han permitido. Todo ocurre a vista y paciencia del resto de la comunidad de países que forman este organismo.

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