martes, 3 de febrero de 2015

Pueblos originarios: El exterminio silencioso

Federico Paterno (NOTICIASANCAP - ACTA)

La muerte en el norte argentino volvió a pegar fuerte. Néstor Femenia de 7 años y Marcos Solís de casi 2 años, tenían toda la vida por delante. Ambos murieron.

Los factores se repiten: hambre, desamparo ante los pedidos de ayuda y falta de presencia por parte del Estado. Un dato no menor es que Néstor era de la comunidad QOM de la provincia de Chaco y Marcos era de la comunidad Wichi de Salta. Los pueblos originarios continúan con la historia de los “Casos aislados”.

Néstor Femenia tenía solo 7 años cuando dijo basta a causa de la tuberculosis que padecía. ¿Quién o quiénes son los responsables por la muerte de un pequeño que muere de hambre? El municipio del Valle de Río Bermejito era el lugar donde él vivía con su familia. El lote 39 era su casa. Néstor no pudo ser atendido por el médico del Hospital de Villa Río Bermejito, sino por el médico indígena de su comunidad. Las causas de esto, la ausencia de recursos. Al agudizarse su enfermedad, su familia logró que sea atendido en Villa Río Bermejito por la doctora Miriam Benítez, que propuso la derivación de Néstor a un centro de mayor complejidad. Ante la negativa del Hospital, la posición tomada por Benítez, fue hacer cargo a los padres de la decisión que se tome con Néstor. Finalmente, hubo un abandono hacia la familia Femenia, porque la doctora no se hizo responsable respecto de lo que estaba pasando, no actuó en consecuencia y Néstor murió.

Se argumentó por parte del Hospital que los padres de Néstor no enfocaron de manera gradual el tratamiento para su enfermedad. ¿La culpa es de los padres?

En mayo del 2014, los pobladores de Villa Rio Bermejito, habían solicitado al Ministro de Salud de Chaco, Antonio Morante, una reunión urgente tras las escasas -casi nulas- medidas de prevención sanitarias que veían en la población de la zona. La solución a la falta de medicamentos e insumos básicos en la localidad no fue saldada, pese a las promesas de siempre. El resultado, la muerte de Néstor.

Ana Gabriela Ocampo era auxiliar de enfermería del Hospital de Villa Río Bermejito. Su área se encargaba de tratar a los pacientes con tuberculosis y mal de Chagas. Ante las reiteradas peticiones de Ocampo para que se provea al Hospital de medicamentos, para palear estas enfermedades de gran delicadeza, la respuesta de sus autoridades fue el despido. Según informó el Centro Mandela de la provincia de Chaco, la explicación que dieron fue “era muy insistente en el tema”.

Hasta acá el análisis que se puede hacer sobre las responsabilidades de la muerte de Néstor de 7 años de edad están bastante claras. De ahora en más ¿cuáles van a ser las respuestas para los pobladores de Villa Río Bermejito?, ¿cuáles serán las prioridades de las autoridades sanitarias? No olvidemos que Jorge Capitanich gobernó la provincia de Chaco por dos periodos consecutivos (2007-2011 y 2011-2013) y fue él quien declaró que este “era un caso aislado”. Un funcionario de la nación, hoy Jefe de Gabinete de la presidencia. Alguien que tiene muy presente los problemas sanitarios y económicos que viven las comunidades originarias de su provincia. Una vez más, miró hacia otro lado.

El segundo caso es el de Marcos Solís, quien el 1 de Marzo debería cumplir dos años. Era de una comunidad originaria Wichi, Morillo, provincia de Salta. La causa de su muerte fue “desnutrición severa”. El Hospital donde estuvo por última vez fue San Vicente de Paul en Orán (Salta). Al poco tiempo de ser ingresado, sufrió un paro cardiorrespiratorio. En el mismo lugar, actualmente hay seis casos más de niños internados por desnutrición.

Morillo actualmente tiene 9 mil habitantes y los médicos que trabajan en el hospital son tres.

Doce kilos debía ser el peso de Marcos a su edad, sin embargo, era de ocho kilos. En declaración al diario salteño “El Tribuno” la periodista de esa provincia, Silvana Brezina, afirmó: “según fuentes que no puedo revelar, porque las echarían, ahora no les permiten a los médicos poner en el certificado de defunción la palabra desnutrición. A cambio tiene que decir distrofia”.

Recordemos que en octubre del año pasado se registró la muerte de Liliana Sarmiento. Tenía un año y cuatro meses de edad. La información había llegado en su momento de la mano del obispo de Orán, Gustavo Zanchetta, a través de un escrito que hizo público. La atención sanitaria sigue siendo la gran falencia para las comunidades originarias. Una espera que ya se cobró tres vidas de pequeños que ya no son “casos aislados”, como supo afirmar Jorge Capitanich hace pocos días en conferencia de prensa.

En consecuencia, los casos más recientes de Marcos y Néstor sumado al de Liliana del año pasado sumado a las funciones que debe tener el Estado provincial y nacional para con las comunidades originarias, dan como resultado la ausencia total y no se visibilizan aún vientos de cambio.

Los casos de Chagas, Tuberculosis y “desnutrición severa” se siguen repitiendo. La respuesta sanitaria no aparece. Los integrantes de las comunidades originarias no son bien recibidos en los hospitales. El denominador común que sigue latente es la pobreza. La pregunta que tantos de ellos como nosotros (Ancap) nos hacemos es ¿hasta cuándo?

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