miércoles, 11 de febrero de 2015

Venezuela: Oído al tambor, agresiones con sello Estados Unidos

Mario Hubert Garrido (PL)

Oído al tambor, popular frase en la tradición oral venezolana y que significa estar alerta ante determinada situación, sobresale hoy ante claras evidencias de nuevos planes desestabilizadores impulsados desde Estados Unidos.

El propio presidente de la República, Nicolás Maduro, presentó dos de esas acciones injerencistas: los ataques arreciaron el pasado 2 de febrero, con el anuncio de nuevas sanciones por parte de la Casa Blanca, denunció el jefe de Estado,

Seis días después, el general Vincent Stewart, director de la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa, adelantó que el país suramericano enfrentará "protestas masivas" en los meses previos a las elecciones legislativas previstas para este año

En enero último, Maduro rechazó también que el vicepresidente estadounidense Joe Biden, en un encuentro con representantes caribeños, llamó a golpes de Estado para derrocar el gobierno constitucional y acabar con Petrocaribe,

Por su parte, el periodista y ex vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, señaló en su columna de opinión El espejo, aparecida en el diario Ultimas Noticias, que está en marcha una conspiración similar a la que se gestó cuando el fallecido presidente Hugo Chávez ganara elecciones generales en 1998.

Aquellos planes golpistas de entonces- y también los de ahora, a juicio del comunicador-, llamaron a desconocer la voluntad popular.

Los hechos presentados una y otra vez en el año que recién comienza, constituyen el mismo peligro de cara a los comicios legislativos de este año.

Hace dos días, los gobernantes de los estados de Táchira y de Zulia denunciaron acciones violentas en esos territorios, en el último de ellos contra instalaciones de la televisora pública ViveTv.

De acuerdo con otros analistas, para una oposición desesperada y sin otra alternativa, el guión es parecido al de comienzo de 2014 con los actos terroristas con saldo de 43 muertos y más de 800 heridos.

La estrategia de la derecha incluye también en 2015 -ya lo han hecho- tocar las puertas de los altos mandos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), de medios de comunicación y de algunos líderes de opinión.

Para Rangel, la conspiración comenzó en Venezuela desde el momento en que la derecha, y otros factores que apuntalaron la IV República (1958-1998), se sintieron desplazados del poder sin haber sido agredidos.

En las actuales circunstancias, los factores que históricamente conspiran contra los cambios sociales y económicos, que se resisten a aceptar que fueron relegados por la dinámica de esos cambios, consideran que llegó el momento de pisar el acelerador de la subversión para lograr la revancha, apreció.

Oído al tambor, dicen los venezolanos, no excluye acciones diplomáticas en el escenario internacional, al presentar estas y otras pruebas ante organismos como la Unión de Naciones Suramericanas, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños o el Movimiento de Países No Alineados (Mnoal), cuya presidencia protémpore asumirá Caracas este año.

También el apotegma lo relacionan con el repudio popular a maniobras opositoras, como buscar figuras políticas de otros países (llaménse ex presidentes de Colombia, Andres Pastrana; de Chile, Sebastíán Piñera; y de México, Felipe Calderón) para azuzar el caos y la desobediencia institucional.

Oído al tambor, como dicen los venezolanos, incorpora denuncias nuevas y también la guardia en alto de autoridades competentes, todas ellas vistas en el prisma de acciones a favor de la paz.

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