jueves, 5 de febrero de 2015

Veraneá tranquilo, el Gobierno de la Provincia de Córdoba... te cuida?

Lucía de Carlos (INDYMEDIA - ANRED)

En 20 años de ir a recitales y seguir bandas por todo el país, nunca viví ni creí que viviría una situación tan horrible y violenta como la que a continuación describiré. El pasado viernes 23 de enero de este 2015, decidimos con un grupo de 5 personas embarcarnos en lo que creíamos sería un fin de semana increible en Villa Rumipal (Valle de Calamuchita - Córdoba) lleno de fiesta, música y alegría de ver a la banda que se ha convertido en la más importante de Latinoamérica, La Renga. Es así como llegamos alrededor de las 20.30 a un camping provisorio, como tantos otros que se habían improvisado en el pueblo para recibir la gran cantidad de gente que se había anunciado.

Nos acomodamos, preparamos un asadito y nos acostamos; cuando nos levantamos a las 8.30 am del sábado nos encontramos con la sorpresa de que estábamos vallados. Sí, el pueblo estaba totalmente vallado por todos lados. Caños y paredes de fibrofácil por todos lados: tapando los ingresos a las casas y a los comercios, las bocacalles, etc. No se podía entrar ni salir, no nos podíamos mover de donde estábamos, al igual que el resto de los habitantes y transeuntes. El camping quedó dentro del último anillo de seguridad, por lo que ilusoriamente creímos que sería un lugar seguro, y ya que no nos podíamos mover, decidimos disponernos a tomar mate y observar todo el movimiento que ya había. Cerca del mediodía empezó a llegar el personal policial y de seguridad de la Organización del evento. En un momento se acercó un policía a preguntar qué hacíamos en el camping, si nos habían cobrado y a informar que ese camping NO estaba habilitado, por lo que deberíamos quejarnos a quien nos cobró y retirarnos... casualmente en la esquina donde luego se sucedió una feroz represión. Ya que estabamos todos desconcertados, el policía nos dijo que consultaría a la Organización, sí sí, a la Organización, no al Intendente, si podíamos quedarnos. Yo me pregunto, quién decide si un lugar tiene habilitación municipal para funcionar??? Cerí que la respuesta era obvia. Luego el problema se solucionó ya que la dueña del camping explicó que el terreno era suyo, que tenía habilitación del intendente en persona y que así mismo todos los pobladores tenían credenciales para circular libremente entre las vallas, cosa que no llegó a ocurrir, ya que la Policía no permitía prácticamente a nadie cruzar una valla. No obstante ello por la tarde conseguimos que un seguridad nos permita salir a dar una vuelta, a fuerza de rogarle un buen rato para que nos lo permitiera. Decidimos ir a dar una vuelta a la zona donde estaban los puestos de venta, por la calle de la terminal, solo que unos doscientos metros hacia atrás; tremenda sorpresa nos llevamos cuando descubrimos entre la gente a policías acompañados de personas de civil, las cuales tenían un par de filmadoras con las que le registraban la cara a todo el que se les cruzaba.

Luego de un par de vueltas volvimos a nuestro camping, y nos sentamos en la vereda a tomar mate y ver pasar gente, el movimiento de a poco iba en aumento. De repente vemos que en la esquina de en frente unos tipos empiezan a cavar un pozo, luego le plantan un poste y a continuación le instalan una cámara en la punta... ahí empezamos a pensar que... justo esta esquina, donde más temprano nos quisieron desalojar... bue, sigamos con los mates. Más y más gente que pasaba; cada tanto un colado que intentaba pasar sin entrada pero tranqui, pacíficamente, lo detectaban, lo sacaban a un costado y le pedían que se retire y que no vuelva a aparecer. Todo en orden. Se entiende, obvio. Hasta que ya hubo muchiiiisima gente pasando al mismo tiempo, aunque la valla de seguridad era de un tipo al lado del otro, nadie podía evitar el control. Pero esos tipos de "Prevención" se empezaron a poner más nerviosos, y a agitar un poco a la gente, y ya al que sacaban lo empujaban, y ya después los tiraban al piso y se golpeaban, y ya al último LOS golpeaban. Cabe destacar que en la esquina frente a la esquina de nuestro camping había un descampado vallado también, con algunos paneles sin colocar, espacio por el cual entraba y salía la policía, había varios policías dentro del descampado, y también había apostada una traffic de infantería, que luego con el transcurso de las horas se retiró. A ese descampado metían algunas personas a las que no les permitían entrar, y luego los sacaban por otro espacio libre que quedaba a unos 40 mts de la esquina, y se los llevaban... probablemente a la comisaría.

En ese transcurso también pudimos ver que a varias personas, los hombres de Prevención les confiscaron las entradas con el pretexto de que eran truchas, aunque la gente aseguraba haberlas comprado en puntos de venta oficiales. Con los primeros no le dimos mayor importancia, pero al reiterarse los casos, vimos que cuando las confiscaban, no le explicaban a la gente qué era lo que estaba adulterado, ni les ponían un sello que las anule, ni las rompían... simplemente se las guardaban en el bolsillo. Quien nos avivó fue un policía, que ante el reclamo insistente de una chica cuya entrada fue decomisada, le solicitó que se la muestre para ver qué tenía de trucha... pero las chicas ya no la tenían consigo, se las habían entregado a los agentes de prevención...

Con el correr del tiempo la seguridad se fue poniendo más agresiva hasta que cerca de las 21.30, hora pico en que todos querían entrar y la montonera era importante, un pibe va pasando y de la nada un seguridad le mete una piña por la espalda. Ahí obviamente la situación se puso muy tensa, el pibe se empezó a quejar, y otro seguridad le terminó reconociendo que tenía razón, pero no era la forma de quejarse... es decir, que habría que permitir tranquilamente que un civil con una remera que dice prevención te pegue??? La Policía en ningún momento intentó frenar el disturbio. La situación quedó muy tensa y un grupo de gente aprovechó para intentar ingresar evitando el control, pero los lograron contener y hacer retroceder desde el tercer control al segundo. Cabe destacar también que esta gente de prevención le terminó tirando piedras a la gente. Luego de ello, de la nada, el móvil que estaba al lado nuestro retrocede, toda la policía libera la zona (eso tampoco es casual), y mientras se iba el policía que manejaba el móvil nos dice (confundiéndonos con una familia que estaba veraneando): "Señora, le recomiendo que se ponga al resguardo porque van a tirar gas lacrimógeno", se olvidó de decirnos que también iban a tirar balas de goma. Cómo sabía? Porqué, si habían logrado contener a la gente?...

Luego de eso, la represión que nos tocó vivir fue espantosa... lamentablemente no es la primera vez que nos enteramos de este tipo de accionar de la Policía de Córdoba, pero sí fue la primera vez que me tocó vivirlo personalmente. Empezaron a tirar gases lacrimógenos y balas de goma, nos replegamos hacia la esquina, donde la policía que estaba apostada nos solicitó que abandonemos el lugar porque se iba a poner peor... por lo que decidimos dirigirnos en dirección al ingreso proncipal, que se encontraba a unas 4 o 5 cuadras. Cuando llegamos, la situación se había propagado a ese ingreso también... con balas de goma y gas lacrimógeno, corridas, desconcierto, y una profunda angustia de no entender la necesidad de semejante despliegue de violencia. Esto habrá durado al rededor de una hora, no sabría calcular exactamente, ya que se pierde la noción de tiempo y espacio en situaciones como la descripta. El recital duró un buen rato más, pero ya no teníamos animos de nada. Cuando concluyó el mismo, nos dirigimos de vuelta al camping, y al pasar por la esquina donde la policía nos había pedido que nos fuéramos a un lugar seguro, un oficial nos dice: "vió? fue un susto nomas, no pasó nada!"... Esa idea de mostrar hacia el afuera que todo sucedió con total normalidad nos golpeó como bofetada. Luego de eso, con los agentes policiales adelante, desconcentrando a la gente, Infantería realizó un rastrillaje, desde el predio del recital, por varias cuadras del pueblo, uno al lado del otro cubriendo todo el ancho de calle y veredas, con los escudos, cascos y palos; por donde pasaban no quedaba nada, y no paraban. Finalmente, cumplida la tarea, la Policía de Córdoba se desconcentró en hordas de a 30 oficiales, con una actitud de adrenalina propia de quien disfrutó de un momento de descarga, o de un daolescente en situación de boliche... pasaban alumbrando a la gente en la cara y haciéndose los vivos, diciendo cosas de mal gusto a la gente que se iban cruzando... olvidando por un rato el uniforme que aún llevaban puesto.

La mujer del camping nos contó su experiencia, ella inmersa en el epicentro del operativo, la pasó muy mal, y luego dice haber recibido a varias personas con las caras o cuerpos ensangrentados, a los cuales terminó derivando al dispensario del lugar para que fueran curados.

La policía no debe actuar así, porque no está para eso. Se supone que está preparada para contener, y la represión a mi criterio no debe existir, pero si la piensan aplicar tiene que ser como último recurso, y hay protocolos que indican el grado de intensidad. No creo que una persona por empujar y querer colarse se merezca un balazo.

No tengo palabras para calificar lo vivido, menos aún luego de enterarnos de la muerte de Ismael... Creo que si se pudieran conseguir esas cámaras que estaban apostadas por todos lados, podríamos conseguir datos de qué le ocurrió. Y espero sinceramente que esta crónica ayude a visualizar cómo se dieron los hechos aquella trágica noche...

Lucía de Carlos es secretaria de Derechos Humanos, CTA Reg. Río Cuarto. Observadora Internacional de Derechos Humanos en guerras de baja intensidad. Estudiante de Derecho.

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