viernes, 20 de marzo de 2015

Agroquímicos mortales: La sombra del modelo agroexportador

Juan Manuel Boccacci (RED ECO)

El actual modelo agroexportador produce muerte y daños irreparables, tanto en las personas como en la tierra. Dos casos ejemplifican esta verdad callada en los relatos oficiales: Fabián Tomassi y Alejandro Nicolás Arévalo son la dolorosa muestra de que los derechos humanos están siendo vulnerados en el territorio nacional, sin que el poder político mayoritario haga nada al respecto. Red Eco Alternativo

Fabián Tomassi es ya un emblema de la lucha contra los agrotóxicos. Él vivió en su Entre Ríos natal el contacto directo con agroquímicos que lo llevó a una polineuropatía tóxica. “Parece un mundo sin evolución. Yo veo esto como una selva, porque cuando me enfermé quedé solo. A mí me taparon la boca, me dieron una jubilación y me dejaron solo en mi casa”. A partir de allí comenzó a acompañar las distintas manifestaciones en contra de la utilización de agroquímicos. Desde el acampe que llevan adelante los Qom en la Ciudad de Buenos Aires, entrevistado por Agencia para la Libertad expresó su apoyo a Félix Díaz y los pueblos originarios: “Su lucha y la mía es la misma. Acá hay un solo culpable que es el dinero. Esto es un negocio redondo. Somos la sombra del éxito. Siempre lo digo. Mientras les dé de comer a gobiernos de países subdesarrollados con economías emergentes, como es el nuestro, no hay manera de que se revierta esta situación. Yo no quiero ser negativo, pero hay que ser realista”.

Fabián critica a viva voz la forma en que actualmente se utilizan los agroquímicos, cómo se persiguen a las comunidades indígenas y el descuido por parte de la dirigencia política a sus reclamos: “A mí me preguntan qué hacer. Yo no estoy acá para decir qué hacer. Estoy para defender que con lo que están haciendo no nos afecten. Porque a mí me cagaron la vida. A mí y a toda mi familia. Y tenía que venir porque esta gente está igual”.

El contacto directo con agroquímicos es una realidad que se replica en toda la superficie cultivable del país. Miles de pueblos son fumigados, sin que los gobiernos provinciales y nacional hagan nada al respecto. Las fuerzas políticas mayoritarias - por acción u omisión - parecen avalar este tipo de prácticas que se cobran vidas por todas partes.

Los que reciben con mayor impacto las consecuencias de estas prácticas son los niños y ancianos. Este fue el caso se Alejandro Nicolás Arévalo, un niño de cuatro años que falleció por el envenenamiento en Lavalle, Corrientes. Desde el sitio itapunta.com informan que en los campos linderos a la casa de Nicolás se rociaba con agroquímicos las plantaciones de tomates. “Nicolás murió envenenado con Endosulfan, un insecticida comúnmente utilizado en el agro argentino y que paradójicamente se encuentra prohibido a nivel mundial por el Convenio de Estocolmo sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs), desde el mismo mes en que falleció el niño”.

“El Endosulfan es un producto organoclorado, que según la clasificación del SENASA corresponde, en forma preponderante, a la Clase Ib -producto muy peligroso-, identificándose con una banda de color rojo y la leyenda de TOXICO en blanco”. Sin embargo el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) continúa permitiendo su utilización hasta su eliminación progresiva.

“Desde el primer momento los familiares denunciaron que se trató de un caso de contaminación por productos provenientes de la tomatera vecina a la casa del niño. Más tarde tanto la autopsia como las pericias confirmaron la versión de la familia”.

En el caso se encuentran acusados Ricardo Nicolás Prieto y Pedro Pascual Prieto, (hijo y padre, respectivamente), e irían a juicio oral en marzo. Gracias a la labor del Dr. Julián Segovia, quien desde la Fundación Infancia Robada lleva adelante el caso, el Ingeniero Prieto, se encuentra procesado por “homicidio culposo agravado” y “lesiones graves”.

Mientras los partidos políticos tradicionales ponen su mayor preocupación en trabar acuerdos para las próximas elecciones, personas que son fumigadas a diario, miembros de pueblos originarios y las organizaciones que luchan por sus derechos a una vida digna, esperan que esos políticos se manifiesten sobre esta realidad que los golpea día a día.

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