miércoles, 4 de marzo de 2015

Alemania: La demagogia contra el pueblo griego apunta contra toda la gente trabajadora

Bertold du Ryon (VIENTO SUR)

Berlin proclama una sólida salud económica, como subraya el nuevo excedente comercial récord según las cifras publicadas por la Oficina Federal de Estadística (Destatis): Alemania no ha exportado tanto nunca como en 2014. Sus exportaciones han alcanzado 1 133,6 mil millones de euros, batiendo el récord precedente de 2012. Su excedente comercial no ha sido nunca tan elevado, alcanzando los 217 mil millones de euros, es decir 22 mil millones más que en 2013.

Esta salud de la economía del Made in Germany y de las ganancias de la gran patronal se basa en un retroceso de las condiciones de vida y de trabajo, para un mundo del trabajo cada vez más precario. Esta ofensiva contra la gente asalariada y las clases populares va acompañada de una campaña demagógica que cultiva los egoísmos nacionales, orquestada por la CDU y cuyo objetivo hoy es Grecia, y, en consecuencia, acompañada también de una regresión política de la que se alimentan las fuerzas de la extrema derecha.

Esta última se ha expresado en las manifestaciones antiinmigrantes iniciadas por Pegida en Dresde. ¿Movimiento efímero? El movimiento quizás, el ascenso reaccionario ciertamente no.

La semana pasada, el nuevo ministro griego de Economía, Yanis Varufakis, se reunió con su homólogo alemán, el gran tesorero Wolfgang Schäuble. La entrevista, que tuvo lugar el 5 de febrero, pareció haber acabado en nada. A la salida, el ministro griego declaró: “Ni siquiera hemos estado de acuerdo en constatar que no estábamos de acuerdo”.

El ambiente había sido bastante frío, y el representante del gobierno de Alexis Tsipras tuvo que comprender que Schäuble no quería dejarle ningún margen de maniobra para un reescalonamiento o una anulación parcial de la deuda acumulada por Grecia. “La fiabilidad es la condición (previa) de la confianza”, asestó el conservador alemán Schäuble, entendiendo por ello que el nuevo gobierno griego no debía desviarse ni un centímetro en la vía del reembolso de la deuda contratada por los gobiernos precedentes. En parte, además, para comprar armas (tanques, navíos de guerra, aviones)… cuyos primeros suministradores eran Alemania y Francia, siendo los gastos militares griegos -el 4,3% del PIB- los más elevados de la Unión Europea. Evidentemente, para Schäuble, ¡la deuda ilegítima u odiosa es algo que no existe!

El jefe de los usureros de Grecia

Esta posición no fue una sorpresa. El Ministro de Finanzas de la principal economía del continente, y cuyo país alberga -e influencia- también el Banco Central Europeo (BCE) con sede en Francfort, había clarificado ya su posición varias semanas antes. Más precisamente, el 29 de diciembre de 2014, al día siguiente del fracaso de la elección de un nuevo presidente de la República por la antigua coalición de Antonis Samaras, lo que había abierto la vía a las elecciones legislativas anticipadas de finales de enero. Aquel día, Schäuble había querido “recordar a Grecia sus promesas”, en el preciso momento en que el FMI suspendía su préstamo al país.

El Partido Social Demócrata (SPD), que participa en el gobierno con la derecha cristiano demócrata y cristiano social (CDU /CSU) de Angela Merkel y de Wolfang Schäuble, comparte estas mismas posiciones, en cualquier caso a nivel de sus dirigentes más de derechas. El 2 de febrero pasado, Peer Streinbrück, antiguo Ministro de Finanzas y candidato (fracasado) del SPD a la cancillería en 2009 contra Angela Merkel, declaró lo que sigue en una entrevista al diario Die Tageszeitung: “Varufakis exige que capitulemos sin resistencia (…) ¡No se puede, en un acto de obediencia por anticipación, aceptar ya anular deudas por los decenios que vienen! Es muy posible que la economía griega se recupere, y que pueda satisfacer sus obligaciones, en un momento u otro ”.

Esta dura posición es más bien popular en el conjunto del país. Desde 2010, una sólida mayoría de más del 60% había apoyado la política de la canciller Angela Merkel respecto a Grecia. Una política que combina intransigencia en el fondo (si, Grecia debe pagar “sus deudas”) y arreglos sobre las modalidades (escalonamientos, préstamos intermedios para permitir a los gobiernos griegos pagar hoy los intereses de la deuda… endeudándose para mañana y pasado mañana).

La ofensiva de la extrema derecha

Más a la derecha en el tablero político, esta posición es aún más dura. A diferencia de Francia, donde la extrema derecha ha hecho desde hace mucho demagogia sobre el asunto, presentando a su propio país y Grecia como dos víctimas -a un nivel equivalente- del ogro supranacional europeo, la derecha nacionalista alemana ha presentado siempre a los griegos (como tales) como culpables. Ciertamente, el FN francés acaba de efectuar un giro importante sobre la cuestión: antes de las elecciones del 25 de enero, se felicitaba de la esperada victoria de Syriza, porque ésta permitiría rediscutir el sistema del euro. Pero, luego, el partido francés de extrema derecha se ha pronunciado claramente contra una anulación parcial de la deuda griega, una medida “irresponsable” según el FN… Las cosas se han así clarificado, y el partido neofascista francés no hace como que se posiciona en el mismo campo que el pueblo griego, un campo en el que efectivamente no tiene sitio en absoluto…

En Alemania, tales ambigüedades, aunque fueran mantenidas por razones puramente tácticas, no han existido nunca. En 2010, un partido de extrema derecha con dimensión regional (que tuvo cierta influencia en Colonia), pro NRW, pegó carteles en las elecciones regionales de Renania del Norte-Westfalia con esta inscripción: “¡Ni un céntimo para los griegos!”.

El partido de derechas (extrema) soberanista AfD (“Alternativa por Alemania”), que ha avanzado en los dos últimos años, ha retomado la misma antorcha, culturizando, incluso racializando el conflicto con los “griegos”, presentando la situación económica de Grecia como resultante de pretendidos rasgos culturales “mediterráneos” o “sureños”… Así, a mediados de mayo de 2014, en unas “Jornadas políticas” organizadas en la Universidad de Passau (Baviera), el portavoz del partido AfD, Konrad Adam, hizo unas declaraciones que suscitaron un clamor de protesta en una parte del auditorio estudiantil: “ Si los griegos se echan bajo los olivos y deciden no trabajar, no tengo nada en contra. ¡Pero que no sea pagando nosotros!” (sic).

La resistencia de las organizaciones del mundo del trabajo

Todo el mundo no está en esta onda en Alemania. Se está organizando un movimiento de solidaridad con Grecia, sobre todo en la izquierda radical, y los aparatos sindicales han reaccionado también a la victoria de Syriza y a los debates que han seguido. Así, la poderosa federación sindical de servicios, VerDi (alrededor de dos millones de afiliados) e IG Metall, la federación de la metalurgia, se han desmarcado de la política gubernamental en recientes declaraciones. La de IG Metall se titula: “Grecia tras las elecciones: ¡no un peligro sino una oportunidad para Europa!”, concluyendo en un llamamiento a “aprovechar la oportunidad para una Europa democrática y social”.

En otro llamamiento, más “moderado”, común a los secretarios de varias de las principales federaciones de la DGB (que es, de hecho, la confederación única de los sindicatos alemanes), se trata de abrir una negociación “seria y sin tentativas de chantaje” con Grecia.

Ciertamente, no es un apoyo franco y entusiasta a la política de Syriza, sino que está más bien formulada como un llamamiento a negociar. Pero no deja de ser cierto que esta línea diverge seriamente de la de los dirigentes políticos del SPD o de la CDU/CSU. El llamamiento está apoyado por la confederación DGB, las federaciones VerDi, IG Metall, IG Bau (construcción), EVG (ferrocarriles y transportes), GEW (educación) y NGG (hostelería, restauración y agroalimentario).

http://npa2009.org/arguments/dossier-sur-lallemagne
Hebdo L’Anticapitaliste - 276 (12/02/2015)
Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

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