martes, 3 de marzo de 2015

Analistas venezolanos consideran "necesarias" y "recíprocas" medidas para "detener injerencia de Estados Unidos

XINHUA

Analistas políticos venezolanos valoraron hoy de "necesarias, positivas, justas y recíprocas", las medidas anunciadas el pasado sábado por el presidente Nicolás Maduro para "frenar la injerencia del gobierno de Estados Unidos" en los asuntos internos de Caracas.

En declaraciones a medios locales, el politólogo Roso Grimau consideró que "por primera vez en la historia de Venezuela se está aplicando la reciprocidad, que es algo que está en todos los tratados internacionales. Ahora falta estudiar otras medidas que habrá que aplicar a otros países y otras embajadas que están implicados también en intentos de golpes de Estado contra nuestro país".

El académico recordó a su vez que estas incursiones intervencionistas son parte de una política imperial aplicada por las naciones más desarrolladas del planeta y rectoradas por Washington desde la propia implementación de la Doctrina Monroe en 1823.

"Esa guerra que hemos llamado de quinta o de sexta generación es la política de Estado de Estados Unidos contra Venezuela, en la cual lo primero es la matriz mediática, es decir, infundir en el imaginario colectivo del mundo entero que Venezuela es un Estado fallido para que sea aceptada una intervención militar de cualquier tipo, incluso con un ejército difuso como Estado Islámico, que es el que están usando en el Medio Oriente", aseveró.

En este sentido Grimau advirtió que en el caso de Caracas la Casa Blanca podría intentar manipular o presionar a gobiernos del continente latinoamericano para justificar agresiones contra la Revolución Bolivariana apelando a supuestas violaciones de derechos humanos, tal y como ha sido el guión en otras oportunidades.

"Estados Unidos estableció su falsa moral para atribuirse ser el juez de los pueblos del mundo, hacer intervenciones armadas y a través de ello lograr apoderarse de las riquezas de otros países", indicó el internacionalista.

Por su parte el dirigente político y coordinador nacional del partido de izquierda Redes, Juan Barreto, elogió las nuevas disposiciones anunciadas por el jefe de Estado recientemente, iniciativa encaminada a "proteger la patria ante las pretensiones injerencistas del gobierno estadounidense".

Al respecto el también comunicador social insistió en que la adopción de medidas por parte del Ejecutivo suramericano responde a la hostilidad de Washington hacia Venezuela, especialmente desde la llegada al poder en 1999 del fallecido presidente Hugo Chávez.

Asimismo manifestó que ha sido testigo de los innumerables intentos de la cancillería venezolana a lo largo de estos 16 años de normalizar las relaciones entre ambos países, basadas en el respeto mutuo y el reconocimiento a la autodeterminación y soberanía de los dos Estados.

"Ojalá que el presidente (Barack) Obama entienda que esta tensión no le conviene a Venezuela ni a los Estados Unidos. Nosotros no somos enemigos del pueblo de los Estados Unidos, somos adversarios de una política de dominación que comúnmente se denomina imperialismo. El ser antimperialista no significa ser antinorteamericano", destacó Barreto.

Sobre el mismo tema se refirió Ana Elisa Osorio, diputada al Parlamento Latinoamericano (Parlatino) capítulo Venezuela, quien sostuvo se trata de "una medida recíproca a lo que Estados Unidos nos quiere aplicar y a lo que le aplica a la mitad del mundo. Es importante la reciprocidad, se trata de un tema de dignidad y de respeto por uno mismo".

A su vez Osorio indicó en entrevista concedida a una radio privada local, que es un hecho histórico, el cual establece condiciones justas y objetivas para los dos Estados.

El pasado 28 de febrero el presidente Maduro informó la decisión del gobierno bolivariano de aplicar cuatro medidas correctivas a la nación norteña para "detener" la marcada intromisión de la Casa Blanca en los asuntos internos de Caracas, incluidos más de un centenar de pronunciamientos y la vinculación de diplomáticos estadounidenses en acciones desestabilizadoras.

Las disposiciones contemplan limitar el número de funcionarios norteamericanos en territorio venezolano y aquellos que permanezcan en el país, sólo podrán realizar reuniones con previa autorización del gobierno suramericano, tal como lo establece la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

Además de un sistema de visado obligatorio para los ciudadanos estadounidenses que deseen viajar a Venezuela y la prohibición de ingreso al país de un conjunto de políticos vinculados con actividades "terroristas" y "violatorias de los derechos humanos".

La denominada "Lista antiterrorista" va a ser encabezada por el ex presidente norteamericano, George Bush, el ex vicemandatario Dick Cheney, el ex director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), George Tenet, así como a los senadores ultraderechistas Robert Menéndez y Marco Rubio y a los congresistas Mario Díaz- Balart e Ileana Ros-Lehtinen.

"Son decisiones ajustadas a la Convención de Viena, a la Constitución bolivariana, a la justicia, a la ética internacional y a la conciencia revolucionaria del pueblo de Venezuela (...) Se acabó el tiempo del imperialismo, ellos opinan de todo el mundo, se creen los policías del mundo, por eso yo llamo a una rebelión mundial contra el imperialismo estadounidense", afirmó Maduro en esa ocasión.

Igualmente la canciller Delcy Rodríguez, informó esa misma noche que ya había sido enviada una notificación a los representantes de la embajada de Estados Unidos en Venezuela, a través de la cual se les notificó estas medidas.

Para esta jornada está prevista una reunión entre la ministra de exteriores venezolana y el encargado de negocios de la sede diplomática norteamericana en Caracas, Lee Clenny, donde se evaluará el alcance y la aplicación de las cuatro disposiciones adoptadas por Maduro.

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