miércoles, 11 de marzo de 2015

Argentina, Córdoba: "Lo que estamos pidiendo ahora es que se frenen las urbanizaciones por lo menos por tres años”

RNMA - ANRED

En la emisión del lunes 9 de marzo de Enredando las mañanas dialogamos con Juan Nicastro de la Asamblea de Villa Giardino Despierta, integrante de la Coordinadora por la Soberanía de la Tierra y el Agua de Córdoba, una de las provincias más afectadas por las últimas inundaciones. Nicastro explicó el pedido realizado con el objetivo de suspender las autorizaciones otorgadas, y a otorgar, para desarrollos inmobiliarios, comerciales y urbanísticos, como así también de desmontes y todo tipo de intervención en el medio ambiente local.

“En la provincia de Córdoba hace muchos años que grupos de vecinos preocupados por la salud de los ecosistemas, porque saben las consecuencias que tienen para las poblaciones cuando no se cuidan, vienen defendiendo la salud de los ríos. En esta historia larga, en 2007, 2008 fue que Córdoba se movilizó muy fuerte y se logró frenar el intento de instalar la minería a cielo abierto, y en ese camino venimos denunciando que los desmontes son algo muy negativo, muy perjudicial para los ecosistemas y para la gente. Lamentablemente todavía no se termina de entender la noción de territorio, nosotros estamos planteando desde hace muchos años que el territorio es una unidad, donde nosotros somos parte de ese territorio, y que si dañamos a otros seres, como son por ejemplo los árboles del monte, eso va a tener consecuencias”, explicó Juan Nicastro en diálogo con Enredando las mañanas.

En este sentido, el integrante de la Asamblea de Villa Giardino Despierta agregó: “hace dos o tres años, cuando estábamos preocupados por la crisis hídrica en la provincia, porque había pueblos que no tenían agua; el geólogo Carlos Seara nos explicaba que en el marco del cambio climático, y específicamente en Córdoba por el alto nivel de desertificación, uno de los efectos era que las tormentas eran más torrenciales e lo iban a ser cada vez más. Es decir, iban a descargar una misma cantidad de agua, pero en lugar de estar lloviendo varios días, iba a caer todo de golpe, y eso es lo que se está dando ahora”.

Y es lo que se dio el último 15 de febrero pero también - tal como lo aclaró Nicastro - en tormentas anteriores: “las tormentas son fuertes, el agua descarga muy rápido, y cuando el agua cae en una zona donde ya no hay montes pero sí construcciones corre rápidamente hacia los embalses, genera crecidas muy veloces que por supuesto generan destrucción a su paso. Los embalses se cargan, e inmediatamente crecen los procesos de evaporación y al poco tiempo ya tenemos otra tormenta. Es decir, los ciclos naturales de las tormentas están muy acelerados, es parte de la realidad dolorosa que estamos viviendo. Y al día de hoy se sigue desmontando y se siguen haciendo loteos en zonas de laderas de sierras que no deberían hacerse, porque la ladera de una sierra es una zona particularmente delicada. En la ladera de una sierra, en una zona de montes, el agua naturalmente cuando cae debería ser absorbida lentamente, debería ser retenida por el suelo, debería drenar lentamente hacia las profundidades, en algunos casos llegar a las napas, o estar abasteciendo pequeños arroyos, por ejemplo guardando el agua durante varios meses, para ir largándola después en otro momento. Estos ciclos están ahora apuradísimos, las aguas corren muy rápido, pensemos no solo en los desmontes, sino también en los incendios, ahora una ladera incendiada no puede retener el agua como lo hacía en su momento natural. Entonces se generan este tipo de inundaciones”.

En este marco, Nicastro señaló que - a partir de una crítica a todo el sistema productivo actual - las asambleas provinciales vienen planteando que hay que frenar los desmontes: “los desmontes avanzan por la soja y las urbanizaciones, los loteos que se hacen apresuradamente y sin estudios de impacto ambiental previos o sin consultas con las poblaciones. Esto ocurre porque el mercado inmobiliario está totalmente descontrolado. Y ya hay cosas concretas de este fenómeno que estamos viviendo. Por eso cuando se anunció en 2012 que llegaba Monsanto a instalar su planta en Córdoba, las críticas estuvieron centradas no solo en los perjuicios de los transgénicos o de los agrotóxicos sobre la salud de las poblaciones cercanas a los campos de soja, sino que también era otra agresión a toda la población de toda la provincia porque en cuanto crece el modelo sojero, crece todo el resto de consecuencias asociadas. En ese marco es que el año pasado hicimos varias marchas en la capital provincial planteando que Córdoba debía ser declarada en emergencia ambiental porque hay una combinación de agresiones al medio ambiente que ameritan que se declare la emergencia y se tomen medidas de la mano de esa gravedad. Por ejemplo, lo que estamos pidiendo ahora es que se frenen las urbanizaciones por lo menos por tres años”.

En este sentido, Nicastro reflexionó: “Uno se pregunta por cuánto tiempo se tiene que dar este freno, ¿uno, dos, tres años? Lo importante es que como sociedad podamos debatir que se frene y que se pueda hacer un debate acerca de cómo podría ser una organización territorial que por lo menos empiece a mitigar los efectos y podamos plantear en un futuro un panorama más sano de convivencia con el medio ambiente y no de destrucción que es lo que estamos haciendo hoy”.

Al ser consultado por la respuesta dada por los funcionarios provinciales ante el pedido de freno de los desarrollos urbanos, Nicastro señaló que se trató de una reacción tibia: “sucede que el marco es muy fuerte, hay más de 2.000 casas dañadas, muchas poblaciones totalmente anegadas, incluso en estos momentos hay poblaciones en las que la gente todavía no puede volver a sus casas. Más de 10 muertos. En realidad nosotros no sabemos exactamente cuántos son los muertos porque en diálogo con gente de las poblaciones afectadas muchos suponen que son más. Hay que tener en cuenta que hay gente que por ahí vivía al lado de un arroyo, porque en los últimos años hubo sequía y entonces viendo un arroyo seco quizás no se pensó que ese arroyo en algún momento podía volver a crecer, entonces se construyó una casa a la vera del arroyo, esto ocurrió sobre todo con gente de escasos recursos. Entonces creemos que hay personas que han desaparecido, que no se sabe su paradero, pero que esa falta no ha sido denunciada, entonces no podemos saber exactamente cuál es la cifra de muertos. Entonces en este clima de caos, en el que se está hablando de mil millones de pesos de costo económico para la provincia, hay una sensibilidad que desde el punto de vista de los legisladores los ha hecho moverse un poco. Como sociedad también, por lo menos por las charlas que vamos teniendo en distintos lugares de la provincia, ha crecido la conciencia, hay comentarios generalizados sobre la relación entre los desmontes, el descontrol inmobiliario, la soja, con las inundaciones. Incluso en los medios masivos se ha admitido esta relación entre la falta de respeto a nuestro medio ambiente y las consecuencias que estamos viendo ahora. En ese sentido hay un crecimiento, ahora tenemos que ir a las medidas concretas, ese es el desafío que tenemos por delante en estos días”.

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