martes, 3 de marzo de 2015

Argentina, Corrientes: Piden prohibir fumigaciones aéreas y en cercanía de áreas urbanas

MOMARANDU

Una iniciativa de Ley de Agroquímicos en el Senado provincial plantea prohibir totalmente las fumigaciones aéreas y que la aplicación terrestre no pueda hacerse a una distancia inferior a los 1.000 metros de los centros urbanos.

Se trata de un proyecto de ley presentado por la senadora María Inés Fagetti, quien plantea actualizar la normativa que regula el uso de agroquímicosa nivel provincial, que en general data de hace más de dos décadas.

Se fundamente el proyecto en que con la evolución de las tecnologías y las prácticas aplicadas a la producción, en los últimos años la mayoría de las legislaturas provinciales revisaron su normativa sobre productos agroquímicos; entre las últimos proyectos presentados se encuentran las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires que reflejan un marco regulador prioritario de la salud de las personas y de los recursos naturales.

La ley Nº 4.495 que regula la materia en la Provincia de Corrientes data del año 1990, por lo cual, según Fagetti, se considera necesario adecuar esa normativa a las nuevas tecnologías y las nuevas circunstancias que plantea el aumento significativo en el uso de agroquímicos en las producciones agrícolas, que ponga límites a los aplicadores pero que no disminuya el potencial productivo del campo.

“La modernización de la agricultura y el incremento de las producciones, tanto en volumen como en extensión cultivada, han ido acompañados de un aumento en la utilización de plaguicidas y fertilizantes, denominados agroquímicos” remarca.

El término genérico agroquímicos, refiere a las sustancias manufacturadas por la industria química utilizadas en la actividad agropecuaria. Se componen por dos grupos principales: los fertilizantes y los plaguicidas (pesticidas o productos fitosanitarios). Estos últimos, a su vez, están compuestos por los herbicidas, insecticidas y fungicidas, entre otros. Una vez liberados al ambiente, los agroquímicos pueden contaminar los ríos, las capas freáticas, el aire, la tierra y los alimentos.

Los efectos de los agroquímicos sobre la salud humana pueden ser agudos y/o crónicos, los primeros se manifiestan a corto plazo, donde encontramos efectos neuro-comportamentales, gastrointestinales, respiratorios, musculares y de la piel. Las intoxicaciones agudas también pueden causar la muerte en el curso de semanas. Los segundos se hacen evidentes luego de un largo período de tiempo, los efectos crónicos provocan problemas de desarrollo y la reproducción, disrupción endocrina, problemas neuro-comportamentales, efectos carcinogénicos e inmunológicos. “Desde hace varios años se alerta por la presencia inusual de un número asombrosamente elevado de habitantes que presentan enfermedades malignas, cánceres principalmente, y también una llamativamente excesiva aparición de malformaciones congénitas en recién nacidos, abortos espontáneos y trastornos de la fertilidad” sostiene la autora de la iniciativa.

En este sentido, agrega, la contaminación ambiental y el daño en la salud causado por la utilización indebida de agroquímicos viene siendo objeto de estudios epidemiológicos comunitarios, estudios prospectivos y retrospectivos, investigaciones realizadas con animales en laboratorios y estadísticas hospitalarias que dan cuenta de la existencia de una vinculación entre los plaguicidas y la aparición de determinadas enfermedades.

En cuanto a la propuesta de prohibir las fumigaciones aéreas, Fagetti argumenta que su volatilidad extrema la convierte en altamente peligrosa; el riesgo implicado en la aplicación aérea de productos con gran volatilidad y sin posibilidad de control eficaz impide convalidar la aspersión aérea de productos indudablemente contaminantes.

“No sólo nos hallamos frente a la situación que tornaría aplicable el Principio Precautorio sino frente a prácticas decididamente peligrosas por lo cual hemos propuesto restringir totalmente las fumigaciones con métodos aéreos, salvo situaciones sanitarias específicas que lo requieran” explica.

Así mismo, para las fumigaciones terrestres se propone que exista una zona de exclusión libre de agroquímicos no menor a 1000 metros del límite externo de los lugares urbanizados.

“Las razones expuestas, que no excluyen otras, evidencian la necesidad de actualizar la legislación provincial emergida en un contexto cuantitativamente diferente cuando además se desconocía o subsistía la controversia sobre el carácter contaminante de todos los agroquímicos -en distintos grados- que hoy claramente se develan” finaliza.

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