miércoles, 11 de marzo de 2015

Atentaron contra un monumento que homenajea a los desaparecidos

LA RETAGUARDIA

Aún duraba la alegría tras la inauguración del monumento 30 Mil Mundos, emplazado frente a El Vesubio, cuando los militantes de la APDH de La Matanza descubrieron una pintada en el piso que dice "Eso les pasó por guerrilleros". "Eso", claro, son las torturas, las vejaciones y desapariciones. Paula Pimentel, periodista e integrante de la APDH de La Matanza, contó los detalles durante una emisión del programa radial Oral Y Público, y reflexionó acerca de las razones que podrían haber llevado a atacar este monumento y no otros. Además se refirió al juicio contra el policía Julio Diego Torales que torturó a Luciano Arruga y que comienza el 25 de marzo.

Foto: La pintada sobre el piso del monumento. / Fuente imagen: LA RETAGUARDIA

"Todavía estábamos celebrando la inauguración, el 29 de noviembre, después de doce años de trabajo. Esto fue porque la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos) decidió que el monumento no sea bancado desde ningún municipio, oferta que sí hubo. Cuando se empezó a trabajar en el monumento, el municipio dijo "lo levantamos nosotros", y la APDH dijo que no, que tenía que ser con el esfuerzo de toda una comunidad lleve el tiempo que lleve. Llevó más de diez años. El fin de semana pasado nos encontramos con una pintada muy hiriente, muy facha: "Eso les pasó por guerrilleros". Duele, da bronca y cuesta tener que estar explicándole a cierto sector, a treinta y dos años de democracia, cómo fueron las cosas, cómo fue la historia, por qué ese homenaje; quiénes pasaron por ahí, qué es lo que hacían; cuáles eran sus banderas, sus luchas, sus vidas. Detrás de este monumento hay un homenaje sincero, sentido, a gente que tenía nuestra edad, más chicos, más grande, que estuvieron en el centro clandestino de detención. Un monumento hermoso, precioso, que fue dañado este fin de semana".

—Oral y público: ¿Cómo se enteraron?

—Paula Pimentel: No podemos precisar la fecha. Está en un bulevar, en pleno Camino de Cintura, a metros de la Autopista Ricchieri. Un compañero fue el viernes y se encontró con la pintada. La denuncia se radicó el lunes pasado en la Fiscalía N° 1 de Laferrere.

—OYP: Nunca sabremos quién fue...

—PP: Pocas veces avanzan estas causas. Pedimos las cámaras de seguridad de la zona. Pero lo que resaltamos es lo simbólico de este amedrentamiento. Y lo sumamos a otros amedrentamientos que viene sufriendo la APDH. En mayo del año pasado realizamos una marcha para denunciar una causa armada hacia la APDH —puntualmente en la figura de mi padre, Pablo Pimentel, presidente de la organización— por extorsión. Esto es en el marco de la causa Gabriel Blanco, un joven que apareció ahorcado misteriosamente en una comisaría en marzo de 2007 en La Matanza. Esa causa avanzó, es patrocinada por la APDH. Al día de hoy tiene tres policías con prisión preventiva, estamos próximos a la fecha del juicio. Y como una jugada por parte de las defensas de los policías —un bufete de abogados de La Matanza—, decidieron acusar a la APDH por extorsión, diciendo que los compañeros fueron a extorsionar a los testigos esa noche para que declarasen en contra de la Policía y que por eso se llega a esta situación procesal de los policías. Algo que resulta infundada por donde lo mires, porque en la causa de Gabriel Blanco hay más motivos para que ellos estén con preventiva. Por ejemplo, se hicieron dos autopsias: la primera fue fraudulenta; la segunda dio que Gabriel había fallecido por golpes. Una de las medidas que tomamos fue que se visibilice, denunciarlo públicamente. Hicimos una marcha en el centro de San Justo y nos encontramos con una contramarcha policial. Es fuerte que en esta etapa de democracia los tipos vayan a tomar una medida así, con un escrache, repartiendo panfletos, blasfemando la actuación de quienes estamos en la defensa de los derechos humanos. A la semana del 17 de octubre del año pasado —fecha clave en la militancia y cuando encontramos en cuerpo de Luciano Arruga—, intentaron incendiar la APDH de madrugada. Si no fuera por dos compañeros que estaban ahí, hoy estaríamos sin espacio o tratando de levantarlo nuevamente. En realidad, es un espacio en construcción. Esos dos hechos son el precedente de este ataque.

—OYP: ¿Por qué creés que se puntualiza esta serie de ataques a la APDH La Matanza?

—PP: Si me preguntás, es porque se hace. La ADPH La Matanza acompaña con convicción las cusas, no se queda en la puertas de las Fiscalías, sigue avanzando junto a los familiares que necesitan del acompañamiento ante la vulneración de un derecho. Tenemos causas muy jugadas. En la de Luciano Arruga, están llevando a juicio a tres funcionarios de la justicia —no es cualquier cosa—: a las dos primeras fiscales, Roxana Castelli y Celia Cejas y, a un juez, Gustavo Banco. Creemos que también lo podemos conectar con esta causa en nuestra contra. Sabemos cómo es la familia judicial, la corporación judicial, que se protege. Por algo la causa contra la ADPH sigue todavía su curso. Si bien pedimos la desestimación, todavía esto no ha sucedido.

—OYP: A propósito de Luciano, empieza el 25 de marzo el juicio contra el policía que lo torturó en una detención anterior. Es sumamente importante.

—PP: No es algo muy común que un organismo de base, popular lleve a juicio a funcionaros de la justicia. Y no solo un organismo, estamos hablando de la familia de Luciano también.

—OYP: Grupos como Familiares y Amigos de Luciano Arruga se han convertido en los nuevos organismos de derechos humanos.

—PP: Los chicos llevan un camino de seis años en esta lucha y acompañando muchísimos otros casos. Uno es militante, no es familiar directo. Yo admiro a los familiares de las víctimas, porque no es poca cosa hacer colectiva una lucha. Y no es solamente, como en el caso de Luciano, sacar la foto de Luciano por las calles, sino como hicieron los chicos de Familiares y Amigos: sacar un montón de casos de todo el país. Eso es lo valioso.

No es la primera vez que ocurre un atentado de este estilo. Da pena. También bronca. Y, sobre todo, dan ganas de responder que no les sucedió eso por guerrilleros, sino porque existió el Terrorismo de Estado.

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