miércoles, 4 de marzo de 2015

Buenos insurgentes, malos revolucionarios

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)


Foto: General Duarte Blum, Guadalupe Salcedo y Dumar Aljure. El día de la entrega 12 de Septiembre 1953.

De esta manera, como “buenos insurgentes pero malos revolucionarios”, caracteriza el historiador colombiano Orlando Villanueva Martínez en su voluminoso y muy documentado libro de 774 páginas, la insurrección llanera ocurrida en Colombia en los aciagos años de 1949-1957 (1)

En un ambicioso serio y abultado intento intelectual y profesional, Villanueva ha intentado arrojar luz a uno de los periodos más complejos y atiborrados de la terrible historia colombiana, talvez mucho más analizado y diagnosticado, desde múltiples ángulos del saber humano, que verdaderamente comprendido, y hacia donde la clase dominante y dirigente bipartidista (que el lenguaje “post” ha dado en llamar “elite”) fue deslizando lenta y pacientemente, desde las dos décadas anteriores, a toda la sociedad colombiana.

Después de analizar y controvertir razonadamente la “plétora de estudios y versiones contrapuestas ” con que se ha intentado dar cuenta de la insurrección llanera colombiana del medio siglo XX: la versión liberal, la conservadora, la de los propios ex combatientes, la de la Izquierda, la versión académica, las versiones literarias y, la de los militares “colombianos” incluido el militar estadounidense Russell Ramsey (quien muestra lo precoz de la intervención estadounidense en la vida colombiana y cómo esta se fue convirtiendo en un ELEMENTO INTERNO del actual conflicto tal como ha quedado claro en los informes de la Comisión Histórica, Habana, 2015.

Y, después de documentar en extenso sus hipótesis teóricas; el autor plantea entre muchas otras interesantes cosas que, “la insurrección llanera mostró claramente que los campesinos comandados por Hacendados y pequeños propietarios que veían en peligro sus intereses fueron capaces de desarrollar una violencia colectiva que se generó, no de manera irracional, sino con estructura y coherencia. Fue una reacción colectiva solidaria frente a una agresión que ponía en peligro la supervivencia de la comunidad y la integridad de las personas”…

Para enseguida coincidir con el autor William B. Taylor de que… “los llaneros fueron buenos insurgentes pero malos revolucionarios: Fueron fuertes militarmente pero muy frágiles ideológicamente y cerrados a una ideología alternativa a la de su propio partido (el Liberal) que les brindara una posibilidad de éxito revolucionario. Defendieron su comunidad con un resultado favorable, pero perdieron el horizonte al no poder identificar a su verdadero enemigo. No buscaron ejercer su influencia fuera del Llano. Cuando vislumbraron la posibilidad de tomarse el Poder, pensaron en un miembro de la clase dirigente para liderar este proceso; este fue el caso de Tulio Bautista quien no dejó de ser junto con su familia, un Gamonal del piedemonte llanero y fiel al partido Liberal oficialista” (pág 86 op cit), lo que, en cierta medida nos recuerda un poco el libro de Engels escrito en 1850 sobre la conducción de “las guerras de los campesinos en Alemania”.

“La comandancia guerrillera sucumbió ante la solicitud (del general Duarte Blum el pacificador del Llano) de Perdón y Olvido para el pasado y su ofrecimiento (lirico) de trabajar como hermanos en una patria común para todos. El proceso de pacificación en los llanos sirvió de laboratorio no para poner a prueba las concepciones del desarrollo que había promovido el general Rojas Pinilla antes de llegar al Poder, sino como campo de experimentación de las Fuerzas Militares para poner en práctica la lucha contra-guerrillera y paramilitar; y como se puede engañar a una dirigencia revolucionaria y derrotar un movimiento que pusiera en peligro una clase en el Poder” (pág 71 op cit)

Es un libro que bien merece leerse para complementar las experiencias de lucha, fracasos y tragedias que ha tenido el pueblo trabajador colombiano, en su larga resistencia, armada y desarmada, contra el Bloque de Poder contrainsurgente dominante en Colombia.

Nota:
1) Villanueva, Martínez, Orlando. Guadalupe Salcedo y la insurrección llanera, 1949-1957. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. 2012.

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