jueves, 5 de marzo de 2015

Crecen los rumores sobre los políticos brasileños liados a la red en Petrobras

PL

La permanencia en secreto de los 54 nombres de políticos implicados en el escándalo de corrupción en Petrobras genera hoy rumores y especulaciones en Brasil sobre la inclusión en esa lista de líderes parlamentarios y hasta de un gobernador.

La denominada en Brasil "lista negra" está en manos del magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) Teori Zavascki, quien -según empleados de esa instancia- examina cinco cajas con documentos acusatorios.

Zavascki analiza todos los pedidos de apertura de pesquisas y de archivo de procesos, y se prevé que mañana tome una decisión, destacaron las fuentes del Supremo Tribunal.

De autorizar a la Fiscalía el inicio de investigaciones, el magistrado tendrá que dar a conocer los presuntos acusados de recibir propinas de exdirectivos de la petrolera o empresarios que inflaron contratos para después repartirse los fondos ganados de manera ilícita.

Según noticieros del canal de televisión O Globo, entre los implicados en la red de desvío de fondo y acuerdos alterados aparecen los presidentes de la Cámara de Diputado, Eduardo Cunha, y del Senado, Renan Calheiros.

Tanto Cunha, como Calheiros, ambos del Partido del Movimiento Democrático (PMDB) negaron la víspera alguna complicidad en el esquema de corrupción en Petrobras y señalaron que no fueron notificados de integrar la lista de políticos envueltos en ilícitos.

Otros medios señalaron que entre los imputados aparecen dirigentes de las organizaciones de Trabajadores (PT), de agrupaciones aliadas y socialistas y de la opositora Social Democracia Brasileña (PSDB).

Para el ministro de Relaciones Institucionales, Pepe Vargas, el silencio judicial genera tensión y ansiedad en el Congreso, pues hay preocupación con las sospechas que circulan de forma oficiosa, que apuntan tanto a políticos como de la oposición.

Las pesquisas elevan el nivel de las indagaciones iniciadas en marzo último y que corroboraron la existencia de una red de corrupción desde hace más de una década, en la cual constructoras nacionales y extranjeras se repartían los contratos con la petrolera nacional, alteraban los presupuestos y se repartían los fondos obtenidos de manera irregular.

Según el esquema montado, esas entidades y sus ejecutivos conspiraron con empleados de la compañía estatal para defraudar a la principal y mayor compañía de Brasil. Se estima que las pérdidas por estos ilícitos suman 10 mil millones de dólares.

Hasta la fecha, la Policía mantiene en prisión a un grupo de empresarios que se presume participaron en estos ilícitos con Petrobras y liberó a otros que acordaron colaborar a cambio de penas menores de prisión.

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