miércoles, 4 de marzo de 2015

Crimen de Lulú: La fiscal pidió prisión para la mamá

COSECHA ROJA

Yanina González escuchó cuando la fiscal pidió una pena de 6 años y 7 meses de prisión por abandono de persona. Su hija Lulú, de dos años, murió por los golpes que le dio la ex pareja, que sigue libre. Hoy, durante la última audiencia, la policía amenazó a las militantes que pedían justicia para Yanina bajo la lluvia. La sentencia será el miércoles 11 al mediodía. “Esperamos que hagan un fallo a conciencia”, dijo a Cosecha Roja la abogada Gabriela Conder.

Cerca de las 10 de la mañana, alrededor de 80 militantes llegaron a los tribunales de San Isidro. Se encontraron con el edificio vallado, tres hileras de policías, un camión hidrante y dos camionetas. Sólo pudieron pasar al recinto seis personas, el resto esperaron afuera y los oficiales los amenazaron: “Nos dieron un par de palos, nos decían que estaban listos para liberar la calle y que tenían cámaras”, contó a Cosecha Roja Rosario Castelli, una de las activistas que estuvo en el juicio.

La audiencia empezó cerca de las 11 de la mañana y la fiscal especializada en violencia de género de Pilar, Carolina Carballido Calatayud, apuntó a la prensa: dijo que la mirada “sesgada” de los medios no colaboraba con el correcto desarrollo del juicio y que se sentía “hostigada”. Después pidió 6 años y 7 meses de cárcel para Yanina, que ya está con prisión domiciliaria.

“La fiscal basureó al centro comunitario Gallo Rojo y mostró una foto de la autopsia de Lulú: hasta los jueces le dijeron que la guardara, que no hacía falta”, relató Castelli. Más que nada, porque la propia mamá estaba en la sala. Durante la anterior audiencia, cuando el perito exhibió las imágenes y relató el análisis de la autopsia, habían permitido que Yanina saliera. Aquel día “fue una jornada muy dura porque el especialista relató cada golpe que tenía la beba: el asesino la mató con mucha saña”, dijo a Cosecha Roja la abogada defensora Gabriela Conder, que hoy pidió la absolución. También reiteró que no hubo dolo, que los testigos demostraron que no hubo abandono y que Yanina siempre estuvo preocupada por la salud de la niña de dos años. “Le mostró los golpes a los compañeros de Gallo Rojo, buscó a la vecina para que la ayude, pidió al remisero que la lleve: eso demuestra la preocupación, no el abandono. La fiscal no pudo demostrar dolo”, agregó.

En una causa paralela la justicia investigan a su ex pareja -Alejandro Fernández- por el homicidio de la niña. Según la abogada, es una “maniobra de manipulación” de la fiscal, quien no le avisó a la defensa de la acusación contra Fernández. El caso está alojado en otro juzgado. Conder pidió la nulidad del juicio, pero se la negaron.

Sobre la ex pareja no hay “ninguna medida de coerción. Si a Yanina la declararan culpable de abandono de persona seguido de muerte, esa condena sería la impunidad de Fernández. Esta manipulación es gracias a la fiscal”, dijo Conder. A Yanina la encerraron el 17 de agosto de 2013, el día en que Lulú murió de una hemorragia interna. La fiscal la imputó, no la dejó ir al entierro y ordenó detenerla. La joven -que tenía 23 años, seis meses de embarazo y un retraso madurativo- estuvo presa en la Unidad 33 de Los Hornos y desde diciembre del mismo año en la casa de una vecina con una pulsera electrónica en el tobillo.

El 16 de agosto de 2013 no fue la primera vez que Alejandro amenazó con pegarle a la beba: era cotidiano. Tampoco fueron una excepción los golpes a Yanina. “Ella naturalizaba la violencia porque su papá -que la crió desde que la mamá la abandonó- también era violento”, contó a Cosecha Roja una vecina que la ayuda. Se fueron a dormir y el sábado a la mañana cambió todo. Salió de la casa con Lulú en brazos, pidió prestada una SUBE porque no tenía y fue al centro comunitario Gallo Rojo. Ahí ya la conocían: la habían ayudado a irse de la casa de un novio violento.

Nadie notó que Lulú estaba tan mal, pero sí que estaba decaída. Entonces la acompañaron al hospital. “Cuando Lulú murió, a Yanina le tomaron declaración y quedó demorada en la Comisaría de la Mujer de Del Viso”, contó a Cosecha Roja Matías Schroeder, de Gallo Rojo. Los compañeros del centro comunitario ya declararon y contaron la historia de violencia de la que fue víctima Yanina: relataron cómo sufría, cómo la ayudaron a separarse de Ricardo Ortíz (el papá de Lulú) y cómo había sido abusada por el padre.

En la cárcel, a Yanina le sacaron las esposas sólo para parir a Tiziana el 5 de noviembre de 2013. Un tiempo después la abogada le consiguió el beneficio de la prisión domiciliaria. El 3 de diciembre le otorgaron la prisión domiciliaria y Yanina se mudó a lo de la vecina.

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