martes, 17 de marzo de 2015

Critican la agónica muerte de un reo hace casi un año en Estados Unidos

PL

La agonía del ciudadano estadounidense Clayton Lockett durante su ejecución en Oklahoma, el año pasado, despierta hoy críticas de grupos defensores de derechos humanos que consideran inconstitucionales la forma en que se aplica la pena máxima en ese país.

Lockett, de 38 años y sentenciado a la pena capital por el asesinato de una joven de 19 años en 1999, murió el 29 de abril de 2014 de un ataque al corazón, tras 43 minutos de agonías después de recibir la inyección letal.

"Parecía una película de horror", aseguraron varios testigos, cuyos testimonios fueron publicados en el diario local The Tulsa World como parte de unas cinco mil páginas de transcripciones basadas en cerca de 100 entrevistas con testigos del Departamento de Salud Pública.

De acuerdo con los testimoniantes, los funcionarios médicos cometieron múltiples pifias a la hora de canalizar una de las venas del prisionero, mientras que se encontraban apurados para completar otra ejecución que tenían prevista el propio día.

El angustioso fallecimiento de Lockett ocurrió luego de introducir el coctel letal en su cuerpo a través de la arteria femoral; pero el producto, llamado midazolam, comenzó a filtrarse en los tejidos en lugar de circular por las venas, indicó el texto.

La polémica ejecución parece merecer el calificativo de cruel, inhumana y degradante, además de que también pudo violar la Octava Enmienda de la Constitución norteamericana, en la cual se establece "que no puede infligirse un castigo cruel e inusual", advirtió entonces la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Por su parte, el propio presidente Barack Obama reconoció que la ejecución quedó por debajo de los estándares humanos, mientras ordenó una investigación sobre la forma en que se aplica la pena máxima en suelo estadounidense.

Con anterioridad también Dennis McGuire murió de manera lenta y dolorosa tras suministrársele un cóctel compuesto por dos drogas: el sedante midazolam y el analgésico hidromorfina, el 16 de enero del año pasado, en el estado de Ohio.

Los sentenciados a pena capital en Estados Unidos están recibiendo el compuesto de dos sustancias debido a la negativa de empresas farmacéuticas a entregar las formulaciones para las ejecuciones, como forma de mostrar su desaprobación por la pena capital.

Más de 1.300 prisioneros han sido ejecutados en Estados Unidos, país con una de las mayores poblaciones penales del mundo, desde que la Corte Suprema levantara la prohibición de la pena capital en 1976.

Se estima que a unos 1.200 se les ha aplicado la inyección letal, un método generalizado en la nación a partir de 1982.

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