jueves, 5 de marzo de 2015

Desempleo: Una espada de Damocles sobre el mundo

Roberto F. Campos (PL)

Un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acerca de que el mundo necesitará 280 millones de empleos para recuperar los índices del 2007, muestra que se deberá enfrentar un fenómeno social muy complicado.

Crear esa cantidad de puestos de trabajo constituye todo un problema, cuando muchos habitantes del planeta se quejan no solo de no tener trabajo, sino de cobrar por debajo de sus esfuerzos.

Tales datos apuntan a 2020, el momento en el que ya deben existir esos 280 millones de empleos, comparados con la fecha previa al inicio de la gran recesión, o el comienzo de la crisis de deuda de 2008.

Sin embargo, los analistas examinan esas cifras y ven que al ritmo actual no se crearán a nivel global ni tan siquiera 200 millones de puestos de trabajo.

El especialista Raymond Torres, de la OIT, considera que pueden llegar a crearse 80 millones de plazas. Dijo que no es posible esperar a que todo se solucione por sí mismo, pues existen políticas a esos efectos que se pueden aplicar y de esa suerte cerrar un tanto dicha brecha.

Un mundo bien complicado y sin trabajo

Los informes manejados por la OIT añaden que el gobierno estadounidense entregó miles de millones de dólares para la industria automotriz, para de esa suerte salvar muchos empleos.

Esto, teniendo en cuenta que todos los días se lee en la prensa informes de compañías que para resolver sus problemas y no ir a la quiebra, utilizan como primera solución los despidos, o los cierres de sucursales en diferentes partes del mundo. La OIT calcula que en la crisis de 2007-2008 se perdieron alrededor de 61 millones de puestos de trabajo, cifra a la que suman 220 millones de personas que ingresarán al mercado laboral desde el presente hasta el término de la década.

Torres insiste en que los países de la eurozona son los que siguen sufriendo las pérdidas de puestos de 2007-2008.

Añade que China, India, África subsahariana y en menor medida América Latina son los que más tienen que responder al ingreso de nuevas personas en el mercado laboral.

A ese complejo panorama laboral agregan una división ideológica en torno a las políticas a aplicar para resolver el problema.

Existen variantes como el caso de la keynesiana que propone un estímulo de la demanda, aumento de salarios y otros recursos para reactivar la economía y generar empleos.

Por otra parte, existe la versión neoliberal que apuesta por un estímulo de las medidas privatizadoras y de eliminación de los beneficios sociales.

El experto de la OIT señala también que se puede actuar tanto en la demanda como en la oferta.

Torres cita a Estados Unidos, cuando ese país tiene un serio problema en su banca laboral, al decir que seis millones de los 10 millones de empleos que se crearon allí en los más recientes años se debieron a una combinación de políticas.

La OIT recuerda la astucia del New Deal del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt para enfrentar la depresión económica de los años 30 del pasado siglo.

El tema fue una fuerte inversión estatal en infraestructura, que permitió ocho millones de empleos en la construcción de carreteras, puentes, escuelas y bibliotecas públicas, para estimular empleo, consumo y actividad económica.

Pero realmente, esos fueron tiempos sumamente difíciles y tales políticas no pueden tenerse en cuenta como una seria definición de las necesidades actuales, con crisis renovadas, problemas bélicos, decisiones impopulares o, simplemente, una perenne Espada de Damocles sobre el mundo.

Austeridad fiscal, estímulo a la inversión privada y otros elementos resultaron de las más recientes políticas estatales para enfrentar el problema del desempleo, y aún así las soluciones fueron solo paliativas, sin cambios sustanciales que garanticen estabilidad.

Solo remedios sociales bien estructurados pueden tener un camino lo más seguro posible y garantizar las cifras que la OIT estima como necesarias para tener una solución en las manos.

Restricciones del gasto público constituyen otro de los modelos para equilibrar las cuentas fiscales y estimular la inversión privada.

Pero el problema sigue ahí, como una amenaza al bien público que ahora tuvo su más reciente aldabonazo en Grecia, cuando el debate es bien peliagudo entre medidas de austeridad insoportables, deudas por pagar y debates entre deudores y acreedores.

Los economistas señalan que el crecimiento económico no es suficiente para crear empleo. Con un crecimiento en torno al 3,5 por ciento anual desde la crisis, la economía mundial tuvo una creación de empleo claramente insuficiente de 1,2 por ciento al año.

Pero incluso, aclaran los analistas, esta relación de 3 a 1 del Producto Interno Bruto empleo es hoy una quimera para la mayoría de los países.

Por ejemplo, señalan, con 0,8 por ciento de crecimiento en 2014, la eurozona es uno de los peores niveles.

Ni la idea del presidente estadounidense, Barack Obama, en 2009 de sostener a las compañías General Motors y Chrysler, para evitar pérdidas de empleos, ni otras soluciones europeas, facilitan el asunto, y ponen una gran nota de duda en cuanto a las previsiones de necesidades para 2020.

En tanto, los sindicatos opinan que solo uno de cada 40 empleos creados luego de la crisis de 2009 realmente es a tiempo completo, debido al subempleo y otras variantes que solo son un paliativo para un problema mayor.

De ahí que Torres, el experto de la OIT, proponga combinar la creación de empleo con el trabajo de calidad como uno de los grandes retos del momento. Y recalca la necesidad de tener en cuenta cada país, cuando la flexibilización no funciona en Grecia, por ejemplo.

A esos efectos es favorable tener en cuenta que las condiciones específicas del mercado laboral en América Latina, otro ejemplo (cercano), incluyen una tasa de informalidad que abarca en promedio a prácticamente la mitad de la población laboralmente activa.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), 2014 fue el año de menor crecimiento de la economía latinoamericana desde la crisis, con el 1,1 por ciento, cuando este año la perspectiva es quizás de 2,2 por ciento.

Por tanto, para muchos la solución pasa por reducir la desigualdad, diversificar la economía y los modelos, todo ello para buscar una aproximación a las necesidades citadas por la OIT de 280 millones de empleos para el 2020.

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