viernes, 6 de marzo de 2015

Espaldarazo a Peña Nieto en Londres

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Al titular del Ejecutivo mexicano le fue tan bien en su visita de Estado al Reino Unido que hasta en materia de derechos humanos, en la que fue denunciado hasta la impugnación en los últimos cinco meses en los cinco continentes, que en Londres el secretario de Estado para Asuntos Exteriores y su par azteca suscribieron que mantienen “un diálogo pleno y abierto” entre ambos gobiernos, además de reconocer de lado británico “el compromiso del gobierno mexicano” e identificaron “nuevas formas de mejorar la vida de nuestros pueblos y de fortalecer el respeto a los derechos humanos” porque es “un componente central de nuestra relación”.

El espaldarazo del aún poderoso e influyente Reino Unido al gobierno de Enrique Peña Nieto es muy importante y se presentó en forma casi simultánea a que en el Senado se postuló por el capítulo mexicano de la también británica Amnistía Internacional (Perseo Quiroz Rendón), el Comité de Desapariciones Forzadas de la Organización de las Naciones Unidas (Santiago Corcuera Cabezut) y el representante adjunto de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (Jesús Peña Palacio) que México atraviesa por “una alarmante crisis en materia de derechos humanos que pone en riesgo la democracia”. E hicieron un llamado a los senadores a que se reconozca esta realidad y legislen contra la desaparición forzada, la tortura, controles civiles sobre los militares y desmilitarizar la seguridad pública.

Para el director Ejecutivo de AI, la democracia mexicana, que tantos años y esfuerzo tomó construir, “está en riesgo” porque no hay una “que pueda sobrevivir con 23 mil personas desaparecidas, un aumento en la tortura de 600 por ciento en los últimos 10 años, un país donde ocho de cada 10 mujeres migrantes sufren violencia o donde la cifra negra del delito alcanza números tan altos como 93.8 por ciento”.

Esta crisis, previno, no se resolverá volteando la mirada, reaccionando de manera defensiva ante la crítica, ni con el paso del tiempo. “El país requiere que los senadores se comporten como estadistas y no como políticos; que reconozcan la magnitud de la crisis de derechos humanos en la que estamos enfrascados”’.

Conocedor de las sensibilidades de los gobernantes, Santiago Corcuera recomendó lo básico, si no se reconoce la dimensión del problema de las desapariciones en México, como un primer paso para resolverlo, no se van a adoptar las medidas que conduzcan a su solución. “Lo primero es reconocer la dimensión del problema, no rechazarlo como si se tratara de un ataque a la nación, porque no lo es”.

Ante ese negro panorama, el comunicado suscrito en Londres al concluir la visita de la comitiva de Peña Nieto, por Philip Hamond y José Antonio Meade, adquiere su verdadera dimensión con percepciones tan encontradas como comprensibles, pues se producen en dependencia de la perspectiva y de los intereses desde los cuales se observe la realidad en cuanto al derecho humanitario. Aquí fue apuntado el miércoles 2: “Tampoco es pertinente olvidar que ante los grandes negocios imperiales los derechos humanos, también los de los pueblos como el de Guerrero, pasan a un segundo y hasta tercer plano, como lo documenta el presente y la historia”.

La nueva y aún muy impugnada procuradora de México recibió a los representantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que analizan la masacre de Iguala y se comprometió a colaborar “abiertamente y con transparencia”, como antes lo hizo su antecesor que ahora despacha en otra secretaría. También abundan las críticas a Eduardo Medina-Mora para que ocupe un lugar en la elite de la Suprema Corte.

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