viernes, 6 de marzo de 2015

La Flotilla de la Libertad volverá a navegar rumbo a Gaza

TERCERA INFORMACIÓN

Se trata de una acción civil internacional que denuncia el bloqueo israelí a la Franja de Gaza.

La próxima primavera la Flotilla de la Libertad surcará de nuevo las aguas del Mediterráneo con el objetivo de denunciar y romper el bloqueo bajo el que viven el millón ochocientos mil palestinos y palestinas de la Franja de Gaza. Varios barcos se pondrán en marcha desde diferentes puertos y confluirán en el Mediterráneo oriental para navegar hacia aguas palestinas. Es una acción conjunta de una coalición internacional en la que participan iniciativas ciudadanas de Canadá, Grecia, España, Italia, Noruega, Suecia, Turquía, Sudáfrica y asociaciones que agrupan activistas de otros países europeos.

La flotilla será sufragada por las diferentes campañas estatales que participan en la acción. En el caso de la iniciativa estatal española Rumbo a Gaza esos costes se obtendrán a través de una campaña de crowdfunding en la plataforma de proyectos sociales y políticos namlebee.com. El dinero obtenido servirá para pagar los gastos de acondicionamiento necesarios para la navegación de los barcos, el combustible, pagar los seguros y preparar los barcos con equipamiento de telecomunicaciones que sirvan para retransmitir la marcha de la flotilla hacia aguas de Gaza.

Según la coalición organizadora, tanto esta flotilla como las anteriores surgen como respuesta urgente de la sociedad civil contra la política colonial israelí y contra la pasividad de la comunidad política internacional al ver que sus gobiernos, no solo no han presionado a Israel para que acate las resoluciones de la ONU y cumpla con la legalidad internacional, sino que muchos estados colaboran directa o indirectamente perpetuando la ocupación y el bloqueo a través de la venta de armamento, cursos de seguridad y los acuerdos comerciales preferentes, como el que firmó la Unión Europea, en el que se vulnera el propio contenido del acuerdo, como sucede con el artículo 2, que prohibe comerciar con países que no respeten “los principios democráticos y los derechos humanos”.

La situación es trágica en la Franja de Gaza tras el último ataque israelí, que en el verano de 2014 mató a más de 2.200 personas, hirió a más de 11.000 y destruyó más de 18.000 casas. Fueron asesinados 531 menores de edad. Todas las niñas y niños de Gaza de más de 9 años de edad ya han vivido cuatro ataques desde 2006 y han visto morir o caer heridos a varios familiares. Tras el alto el fuego se iniciaron negociaciones en El Cairo para aliviar el bloqueo, pero meses después la situación ha empeorado: la ayuda prometida por los países donantes no llega, 108.000 personas están pasando el invierno sin techo, más de dos tercios de la población depende de la ayuda humanitaria, los pescadores vuelven a ser atacados cuando faenan a solo tres millas de la costa y toda la población sigue sufriendo el bloqueo por aire, mar y tierra; una forma de castigo colectivo prohibida por la IV Convención de Ginebra (art. 33).

Frente a esa situación en la que la comunidad política internacional permanecía pasiva, y meses antes del ataque denominado ’Plomo Fundido’ de diciembre de 2008, varios barcos del movimiento Free Gaza lograron romper el bloqueo israelí llegando al puerto de Gaza, aunque no se logró atraer la atención mediática.

En 2010 varias iniciativas civiles de diferentes países unen sus fuerzas para construir una acción a gran escala que pusiera el foco en el genocidio llevado a cabo en Palestina para acabar con el colonialismo israelí de la misma forma que en los años 90 se logró poner fin al apartheid en Sudáfrica.

Antecedentes:

La flotilla de la libertad: el Mavi Marmara. En mayo de 2010 más de 600 activistas de casi cuarenta países del mundo navegan en una flotilla de seis barcos hacia Gaza. El mayor de esos barcos es el Mavi Marmara, donde navegan dos terceras partes de los participantes en la acción. La madrugada del 31 de mayo, navegando en aguas internacionales en un buque identificado como nave civil, el Mavi Marmara y el resto de los barcos de la flotilla fueron asaltados por comandos israelíes en un acto que las Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar considera como piratería. El asalto acabó con la vida de diez activistas (nueve turcos y un estadounidense de origen turco) y cincuenta resultaron heridos de diferente consideración.

Todas las pasajeras y pasajeros fueron llevados contra su voluntad al puerto israelí de Ashdod, donde sufrieron interrogatorios, se les confiscaron sus pertenencias y varias personas fueron torturadas. Solo el gobierno sueco ofreció ayuda consular a sus ciudadanos, el resto se desentendió. En ese pasaje viajaban tres ciudadanos del Estado español. Dos de ellos, una vez de regreso y con el empuje de toda la indignación creada tras ese brutal ataque, pusieron en marcha la campaña Rumbo a Gaza para unirse a la coalición internacional que puso en marcha aquella flotilla.

II Flotilla de la Libertad. En junio de 2011 doce barcos de pasajeros y dos de carga estaban reunidos, mayoritariamente en Grecia, para navegar conjuntamente hacia Gaza. Rumbo a Gaza consiguió movilizar a miles de personas y recibir miles de euros de donaciones para comprar uno de esos barcos, el Gernika, y gestionar un cargamento de ayuda humanitaria. En aquella ocasión el gobierno israelí puso en marcha una maquinaria de presión política consiguiendo que el gobierno griego bloquease administrativamente todos los barcos con buques de la guardia costera para impedirles navegar hacia Gaza. En ese momento quedó patente que Israel extendía su bloqueo marítimo al resto del Mediterráneo. Solo el barco francés Dignité consiguió navegar, siendo asaltado de nuevo en aguas internacionales por la armada israelí.

El velero Estelle. Durante el verano de 2012 el velero Estelle navegó desde Suecia hasta cerca de las aguas territoriales de Gaza haciendo escala en seis países. El nombre era simbólico, pues correspondía al de una princesa sueca y al de la mujer de Folke Bernadotte, diplomático sueco asesinado en 1948 por comandos sionistas cuando era mediador de Naciones Unidas en el intento de conseguir una solución a la guerra que siguió a la partición de Palestina. En el velero viajaban dos pasajeras y un pasajero del Estado español: el diputado de IU Ricardo Sixto, la intelectual feminista y letrada del Gobierno de Navarra Begoña Zabala y la activista Laura Arau. En octubre de 2012 el Estelle sería abordado violentamente por comandos israelíes, de nuevo en aguas internacionales. El pasaje fue llevado a Ashdod contra su voluntad y de nuevo fueron interrogados y desposeídos de sus pertenencias.

El Arca de Gaza. El bloqueo no solo impide a los pescadores palestinos faenar más allá de las tres millas náuticas o a barcos internacionales llegar a Gaza, también impide la exportación de productos palestinos y la navegación hacia otros países. En 2013 la coalición de la Flotilla comenzó la reconstrucción de un barco de pesca en el puerto de Gaza para acondicionarlo como barco mercante apto para exportar productos palestinos. Un grupo de trabajadores palestinos, en coordinación con activistas internacionales, trabajaron durante un año en el Arca de Gaza y se recibieron pedidos de productos desde todo el mundo por valor de más de 21.000€. Durante los primeros días de bombardeos de julio de 2014 el Arca de Gaza fue alcanzado por proyectiles que incendiaron el barco, dejándolo inutilizado para la navegación.

Lucha legal. Los diferentes ataques del ejército israelí a barcos civiles pacíficos han dado lugar a la apertura de varios procesos legales en diferentes países. Sobre el asalto al Mavi Marmara hay tres procesos en marcha: está teniendo lugar desde hace tres años un juicio en los tribunales turcos; en el Estado español hay una querella denunciando el asalto, que ha sido considerado como ’crimen de lesa humanidad’ por el fiscal de la Audiencia Nacional, quien aconseja elevar el caso a la Corte Penal Internacional; y también existe en esa Corte otro caso del que se publicó un dictamen que identifica el ataque al Mavi Marmara un crimen de lesa humanidad, aunque el tribunal considera que no tiene competencia para juzgarlo “porque la cifra de muertos es baja”.

El objetivo de la nueva acción de la Flotilla de la Libertad en 2015 es seguir denunciando la impunidad con la que Israel actúa, ignorando la legalidad internacional y el respeto de los derechos humanos. Pero también quiere visibilizar el colaboracionismo de aquellos países que por acción u omisión son cómplices de la ocupación y el bloqueo.

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