lunes, 9 de marzo de 2015

La justicia argentina devuelve la esperanza a las víctimas del franquismo

SPUTNIK NOVOSTI

España sigue sin cicatrizar las heridas de la dictadura. Las víctimas continúan luchando por hacer justicia y los responsables de aquellos crímenes siguen libres. Argentina ha vuelto a poner de actualidad, casi cuatro décadas después, los crímenes cometidos en el franquismo admitiendo a trámite la denuncia de los afectados.

“La querella argentina nos devuelve la esperanza de hacer justicia”, señala a Sputnik Nóvosti María Arcenegui, portavoz de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (Ceaqua), la más importante en la lucha por la memoria histórica en España.

La justicia argentina aceptó la querella por los crímenes del franquismo el 14 de abril de 2010, 35 años después de la muerte del dictador Francisco Franco.

Darío Rivas, historia viva del exilio español, es uno de los que impulsan esta denuncia por el asesinato de su padre. Poco a poco se irán sumando más y más afectados, tanto víctimas como familiares que exigen que se conozca la verdad.

Esta coordinadora nació poco después de que se aceptara la querella. “Era la mejor forma de coordinar todas las asociaciones de memoria histórica. El siguiente paso fue organizarse por plataformas territoriales para poder coordinar mejor las acciones, por ejemplo, para pedir a todos los grupos parlamentarios de los pueblos que aprobasen una moción de apoyo a la querella”, señala Arcenegui a esta agencia.

“Argentina es un referente en materia de justicia universal, hay una gran cultura de memoria histórica, no se pone en duda la obligación de esclarecer la verdad, todo lo contrario que en España, que se ha convertido casi en un tema tabú. La verdad es importante para la sociedad argentina, no sólo para las víctimas. Eso en España no existe”, asegura Arcenegui.

Ceaqua fue recibida en el país andino por todos los partidos de la cámara, un ejemplo de la relevancia otorgada a la justicia universal.

“Es importante saber que la historia puede afectar al presente, el desconocimiento de lo ocurrido puede afectar al conjunto de la sociedad”, señala la portavoz.

“Sin embargo en España impera la cultura de impunidad que arrastramos desde el franquismo. Tenemos partidos, justicia, poder económico o ejército heredados de una dictadura. Por eso hay impunidad”, añade.

El pasado noviembre la sección argentina de la Interpol comunicó a España la detención preventiva con fines de extradición de 19 dirigentes del franquismo por los crímenes que cometieron durante la dictadura de Franco en España.

Los buscados por la Interpol están imputados en la resolución de la jueza argentina María Servini de Cubría, la instructora de la causa que investiga los crímenes de la dictadura española.

En esa lista se encuentran siete exministros, entre los que están Rodolfo Martín Villa o José Utrera Molina, suegro de Alberto Ruiz-Gallardón, ministro de Justicia con el Partido Popular hasta hace unas semanas. Además están implicados dos jueces, ocho policías, un abogado y hasta un ginecólogo.

Sin embargo, estos 19 franquistas no pueden ser detenidos por la policía, "tienen que serlo por un juez porque el Gobierno español no colabora", según explicó a Sputnik Nóvosti Arcenegui.

“Rodolfo Martín Villa o José Utrera Molina no han pasado ante la justicia por ser muy próximos al poder, están muy protegidos”, señala la portavoz.

Este martes 3 de marzo precisamente se cumplieron 39 años de la matanza de Vitoria en la que fueron asesinados cinco obreros que participaban en una huelga masiva y cientos quedaron heridos. Eran los últimos coletazos del franquismo heredado. Martín Villa era entonces el ministro de Relaciones Sindicales, uno de los responsables directos de lo que estaba ocurriendo.

Utrera-Molina, suegro del exministro de Justicia con Mariano Rajoy, fue uno de los firmantes de la condena a pena de muerte por garrote vil, una técnica medieval, de Salvador Puig Antich en 1974, un conocido anarquista y antifascista catalán y el último asesinado en la dictadura con esta práctica atroz.

Los dos políticos franquistas continúan con vida y ninguno ha sido juzgado por el Estado español ni puesto a disposición de la Justicia de Argentina, que sí los quiere juzgar.

Esta impunidad ha llegado hasta el Parlamento Europeo. Esta semana un grupo de representantes de esta plataforma viajó a Bruselas para alertar de esta situación.

“Denunciamos la impunidad del franquismo amparado por los sucesivos gobiernos españoles. Además hemos pedido a los representantes europeos que nos ayuden, porque la no acción es complicidad”

“Es una vergüenza para Europa que estemos aquí. Esta tierra fue la cuna de los Derechos Humanos, sin embargo, ningún gobierno español de la democracia ha cumplido con el derecho de acceso a la Justicia de las víctimas y Europa lo ha permitido”, señaló Carlos Slepoy, abogado de la causa, según declaraciones recogidas por un periodista del diario Público, que viajó a Bruselas para cubrir la denuncia de Ceaqua.

Esta es la primera causa del franquismo que prospera, es la primera en la que las víctimas y los acusados están vivos, señala la portavoz. “El tiempo juega en nuestra contra, cada vez quedan menos testigos y menos victimarios”, añade.

También el partido griego Syriza ha mostrado su solidaridad con las víctimas del franquismo, al igual que Alemania, según reconoce la portavoz.

“Nos han hecho más caso en la comunidad internacional que en España. En Latinoamérica tenemos mucha visibilidad, en México y en Argentina, y en Europa, en Grecia y Alemania”, asegura.

“Alemania ha sido uno de los países que más caso nos ha hecho. Ellos no se creen que en España exista impunidad con el franquismo después de lo que pasaron ellos con el nazismo. No contábamos con ese apoyo, pero nos encontramos con gente muy concienciada y nos dieron mucha ayuda”, añade.

Syriza les mostró su apoyo en el Parlamento Europeo y firmó el manifiesto internacional con el que pretenden recopilar firmas para secundar la querella argentina.

“La Justicia Argentina nos permite visibilizar lo ocurrido. Antes, todos eran invisibles, tanto las víctimas como los victimarios. La mayoría de las víctimas no quieren ver a sus torturadores en la cárcel, quieren que se sepa lo que ocurrió, que la verdad salga a la luz”, sentencia Arcenegui.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.