miércoles, 4 de marzo de 2015

Megacausa La Perla. Hoffmann: “Cumplíamos con nuestra función de médicos”

Katy García (PRENSA RED)

En el marco del megajuicico que investiga crímenes de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado declararon los testigos Guillermo Hoffmann y María Amalia Callizo en relación a los expedientes que indagan sobre por la sustracción del nieto de Sonia Torres y el secuestro y desaparición del matrimonio formado por Nelly Moreno y Luis Goyochea.

En la sala de audiencias de la torre de Tribunales Federales continúa desarrollándose la etapa testimonial de la megacausa La Perla. Hoy declararon dos testigos. El tercer testigo no concurrió y presentó un certificado médico.

Investigar las complicidades de las corporaciones judicial y médica no ha sido tarea fácil. Aun cuando en otros procesos quedó demostrado que las mujeres embarazadas eran llevadas desde los centros clandestinos de detención a maternidades públicas donde parían, esposadas a la camilla, la información obtenida es escasa y medida. La existencia de un plan sistemático de robo de niños tampoco es puesta en duda. Pero en Córdoba, salvo excepciones, el silencio es salud.

Esta mañana declaró el médico obstetra y docente universitario Guillermo Cátulo Hoffman en el marco de la causa que investiga la apropiación ilegal del nieto de Sonia Torres.

Las abogadas María Teresa Sánchez y Mariana Paramio, representantes de la querella de Abuelas de Plaza de Mayo, prepararon un cuestionario destinado a obtener información sobre el nacimiento del hijo de Silvina Parodi de Orozco, ocurrido el lunes 14 de junio de 1976, en la maternidad provincial.

La testigo Silvia Ester Acosta, en diciembre del año pasado, declaró que mientras permanecía internada en la sala de pre parto vio a Silvina Parodi parir encadenada a una cama y con signos de quemaduras en la piel.

Cumplíamos con nuestra función

El médico citado trabajó en la maternidad provincial desde 1970 a 1979. En ese sentido contó que había comenzado como practicante, siguió como agregado y fue nombrado médico rentado. Luego renunció al cargo para cursar la residencia y especializarse.

Explicó que hacía guardias de 24 horas los lunes junto a los doctores Monjo, Utchima, Martínez, Baldomar, Saucheri, Vesco, entre otros. En 1976, cursaba el tercer año de residencia y era jefe de guardia. “Cumplíamos nuestra función de médicos”, aseguró.

Negó que hubiera notado cambios en el funcionamiento de la maternidad provincial durante los años previos al Golpe de estado y tampoco cuando se instaló la dictadura cívico-militar. Cuando se le preguntó sobre parturientas presas la respuesta hizo hincapié en que no hacían diferencias. “Para nosotros (los médicos), son pacientes”, afirmó.

No obstante en otro tramo de su testimonio deslizó que “cuando se producían los pases de guardia algunas mujeres tenían custodia policial sobretodo femenina”.

Interrogado sobre quién dirigía el servicio de obstetricia respondió que “el jefe de servicio era el doctor Valdano” quien además trabajaba en el Hospital Militar.

¿Sonia Torres? No la conozco

Marité Sánchez en un momento dado le preguntó si concurría a bares de la zona y si conocía a Sonia Torres. La abogada aludía a la información brindada por el dueño de un bar, quien aseguró que el médico mientras miraba por TV la imagen de Sonia Torres le escuchó decir: “Yo atendí a la hija de esta mujer”.

El médico dijo que no conocía a la titular de Abuelas. El presidente Díaz Gavier tras un incidente planteado por la defensa hizo que Sonia Torres dado el carácter público de su figura pasara al frente.

“La conozco y la vi por televisión en mi casa”, señaló. Manifestó que a lo largo de su vida profesional atendió más de 10 mil partos y que no recuerda el nombre de Silvina Parodi.

El presidente del Tribunal le pidió que dijera qué pasaba con las criaturas luego del nacimiento. El hombre alegó que una vez nacido el niño era llevado al servicio de neonatología para estabilizarlo y recuperarlo. En tanto que la madre también recibía los cuidados posparto. Dio a entender que los médicos perdían contacto salvo que fueran requeridos.

También le preguntaron sobre la modalidad empleada en la confección del certificado de nacimiento. “Al terminar la guardia se hacían y los firmaba el jefe de guardia”, respondió.

Sobre las actividades de las asistentes sociales expresó que a su entender “se dedicaban a la población que en general es de bajos recursos”.

Moreno y Goyochea

La testigo María Amalia Callizo declaró que el 16 de agosto de 1977, mientras se encontraba en su casa junto a sus padres y hermano, la psicóloga, Nelly Moreno de Goyochea fue secuestrada de ese domicilio por un grupo de tareas. La víctima estaba casada con José Luis Moreno. Tenían tres chicos de corta edad.

Las familias eran vecinas. Moraban en departamentos ubicados en la calle Pringles 467, en barrio General Paz. “Estaba en mi dormitorio y escuché que la señora Nelly golpeó la puerta. Venía de hacer las compras. Vio que estaba lleno de gente en los pasillos. Mi papá la dejó pasar y entraron 4 hombres con un arma tipo ametralladora chica”, recordó. Acotó que estaban vestidos de civil y no contaban con orden de detención.

Ellos fueron encerrados en la cocina y a través del vidrio esmerilado se veía que “la llamaba a mi mamá y pedía socorro. Y se sentía un abrir y cerrar puertas”, agregó.

Después, dijo, llevaron al matrimonio y nos dijeron que quedaban los chicos solos. Los vecinos se hicieron cargo. Además en esa casa vivía una hermana, estudiante universitaria, y junto a la familia Cortéz, cuidaron a los niños que luego crecieron en Tucumán. “Yo me ocupé esa noche de la bebe”, relató.

Del ERP

Nelly trabajaba en la policía provincial y su esposo Luis en una repartición pública y estudiaba ciencias económicas.

“No dijeron por qué los llevaban. Yo estaba muy nerviosa, tenía 23 años”, destacó. Se le leyó una declaración anterior donde su madre cuenta que cuando preguntó por qué los llevaban le respondieron que “se sospecha que son del ERP”. También se adjuntó a la causa una declaración anterior donde dijo que “Invocando su condición de policía entraron a la casa…” y que al retirarse se dieron cuenta que de un perchero faltaban una corbata y un pañuelo y les habían cortado el teléfono.

En otro tramo del testimonio afirmó que la víctima le recriminaba a uno de los captores: ¿Por qué me hiciste esto?

Ambos, permanecen detenidos desaparecidos.

Antes de los testimonios se informó que el tercer testigo no concurría por razones de salud. También se leyó la recusación al fiscal subrogante presentada por el acusado Oreste Padován.

La audiencia de mañana concluirá al mediodía habida cuenta de la asunción de Pablo Bustos Fierro, hasta hace poco secretario del TOF 1, como Fiscal General Adjunto de la provincia.

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