lunes, 16 de marzo de 2015

“Menos del 1% del arsenal nuclear mundial podría producir una catástrofe global”

Brais Benítez (LA MAREA)

Foto: Explosión de la bomba "Little Boy" en Hiroshima.

El pasado 11 de marzo se cumplieron cuatro años del desastre en la central nuclear japonesa de Fukushima. A pesar de que las afectaciones sobre la población de la catástrofe continúan, la información sobre el caso ha ido perdiendo peso en los medios de comunicación. Pero si las secuelas del siniestro ya no tienen apenas eco, menos aún se conoce sobre el arsenal nuclear mundial. Al pensar en bombas nucleares rápidamente nos vienen a la mente Hiroshima y Nagasaki, como episodios enterrados por la Historia de los cuáles poco ya nos debemos preocupar. Esta tesis se empeñan en refutar los físicos e investigadores del Centre Delàs Xavier Bohigas y Teresa de Fortuny en Riesgos y amenazas del arsenal nuclear. Razones para su prohibición y eliminación (Icaria, 2014). Accidentes con material nuclear silenciados a lo largo de las décadas y más de 4.000 bombas nucleares preparadas para aniquilar seres humanos con apenas apretar un botón, entre otros aspectos, constatan según estos investigadores que “esta espada de Damocles es irrefutable”.

Afirmáis que no se requiere un conflicto bélico nuclear para provocar un desastre humanitario. ¿De qué otras maneras podría producirse?

Teresa de Fortuny: Toda la Humanidad está sometida de una forma permanente y latente a unas amenazas por el sólo hecho de que existan armas nucleares, sin que se tenga que llegar a un conflicto bélico. Por un lado, los accidentes que involucran armas nucleares, que ha habido muchos, y que evidentemente se ha tendido a silenciarlos, y por otro lado la posibilidad de que se desencadenase un desastre nuclear, e incluso un conflicto bélico nuclear por error.

¿Por error?

T. F.: Se puede pensar que es alarmismo y catastrofismo y que estamos lejos de esta situación, pero no es cierto. Ha habido episodios en los que se ha estado muy cerca de desencadenar un conflicto nuclear. El mismo Pentágono y los ministerios de Defensa han reconocido públicamente que el personal que se encarga de vigilar las cabezas nucleares o, por decirlo de alguna manera, está con el dedo encima del botón preparados para apretarlo, tiene errores de disciplina, deficiencias de comportamiento, etc. Es un trabajo estresante pero a la vez aburrido, porque muchos están inseridos en una especie de hornacinas subterráneas, y ha habido decenas de miles de militares encargados de cuidar de las cabezas nucleares que han sido apartados de sus tareas por abuso de drogas o de alcohol.

¿Ha habido episodios en los que se haya estado cerca de un error fatal?

T. F.: Por ejemplo uno muy conocido, que es el Able Archer 83, cuando la OTAN hacía unas maniobras en el año 83, en Bélgica, donde simulaba un ataque nuclear. La URSS, que no estaba al corriente de que se trataba de un simulacro, se lo tomó como el inicio de un ataque nuclear, y estuvo a punto de contra-atacar. No lo hizo pero sí estuvo cerca. Otros casos: varias veces, tanto por parte de los americanos como por parte de los soviéticos, se han interpretado mal una serie de datos y han tenido alarmas erróneas sobre ataques nucleares. Y también se ha estado muy cerca de contra-atacar, con lo cual el conflicto bélico estaba servido. Es decir, se han producido toda una serie de incidentes, reales, que evidentemente también pueden repetirse en el futuro. Por lo tanto, esta espada de Damocles que tenemos encima es irrefutable.

¿Existen cifras concretas del arsenal nuclear que existe en el mundo?

Xavier Bohigas: Todo lo que hace referencia a información militar siempre comporta un cierto secreto. Las cifras no son nunca completamente claras. En lo que respecta al armamento nuclear, más. Aun así, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia han publicado sus arsenales y han dicho las cantidades de bombas que tienen. Y eso coincidía bastante con las estimaciones que diversas organizaciones habían hecho hasta ese momento. Así que aunque la mayor parte de cifras proceden de estimaciones, se pueden considerar suficientemente fiables. Hay que diferenciar entre las bombas y los vehículos de lanzamiento, los artefactos que se utilizan para transportar la bomba de un lugar hacia otro. Sobre eso sí que hay estadísticas por parte de los ministerios de Defensa.

PortadaRiesgosyamenazasSegún constatáis en el libro, en el mundo hay alrededor de 16.000 armas nucleares, de las cuáles unas 4.000 operativas. ¿Qué significa que estén operativas?

X. B.: Que las bombas están montadas en el vehículo de lanzamiento, y por lo tanto pueden ser utilizadas de forma inmediata. La mayoría son bombas montadas en misiles que se transportan en submarinos, aunque algunas también están situadas en bases terrestres. Son aquellas de apretar el botón y salir disparadas. Las no operativas son aquellas bombas que no están montadas y que requiere un cierto tiempo para ponerlas en un dispositivo de lanzamiento, que es relativamente poco tiempo, en horas.

¿Qué consecuencias han tenido las pruebas nucleares que se han llevado a cabo?

T. F.: Por un lado, desplazamiento de población; porque en general antes de hacer un ensayo nuclear se ha cogido a la población de esa zona y se la ha evacuado. Aunque no siempre ha sido así, algunas veces se ha hecho explotar la bomba mientras los habitantes todavía estaban allí. En concreto hay un caso de una bomba de hidrógeno, por lo tanto muy potente, que hizo explotar EE. UU. en un atolón de las Islas Marshall, y tardaron 51 horas en evacuar a la población. Es decir, que durante 51 horas aquella gente estuvo comiendo de los cultivos, pescando en el mar, etc. Hay grupos de población que todavía no han vuelto a sus lugares de origen, los ponían en campos de refugiados, y han perdido evidentemente su medio de subsistencia, la pesca, los cultivos, etc.

X. B.: No han vuelto porque el lugar es inhabitable…

T. F.: Claro, porque la limpieza de su hábitat o no se ha hecho o es muy deficiente. Luego están los problemas sobre la salud. Es conocido que la radiación provoca cáncer, no lo es tanto que también favorece enfermedades cardiovasculares, tiene efectos negativos en el sistema nervioso central, envejecimiento prematuro, enfermedades que se transmiten genéticamente… Y no hablemos de los bebés, que salieron monstruosos.

Subrayáis las diferencias de equipamiento de las personas encargadas limpiar estos lugares entre los equipos occidentales y los nativos…

T. F.: Sí, los que enviaban a limpiar sin las medidas de protección evidentemente eran los nativos. Ellos mismos se quejaban de que los americanos, o quienes fuesen, iban acorazados como si fuesen con la escafandra de un buzo y ellos tal cual, con un pantaloncito corto. Además de estas personas que enviaban a limpiar, los afectados han creado asociaciones para reclamar compensaciones, que han sido siempre muy limitadas. Tanto por parte del Estado francés, como el norteamericano, etc. siempre ha entregado compensaciones ridículas en comparación con el volumen de los daños.

¿El secretismo que rodea al armamento nuclear abarca también este tipo de accidentes?

T. F.: A copia de insistir y reclamar en base a leyes de acceso a la información se ha ido desclasificando información; pero incluso estos documentos, de los que tenemos fotocopias, los ves con tachones.

X. B.: No están completos. Hay cosas que siguen sin conocerse. Lo que sucede es que las cosas que ahora son conocidas lo son porque se han desclasificado hace relativamente poco, y hacen referencia a incidentes de hace muchos años. En su momento no se dijo nada, evidentemente.

¿Qué margen hay para la eliminación del arsenal nuclear? Ningún país parece dispuesto a renunciar a él.

X. B.: El margen de maniobra depende fundamentalmente de la voluntad política de todos los Estados que tienen armas nucleares. Eso está claro. La mayoría, sobre todo los grandes, no tienen mucha intención de renunciar al armamento nuclear porque lo consideran un elemento básico de su política de defensa nacional, concretamente Estados Unidos y Rusia. Otros también, pero con matices. ¿Qué se podría hacer? Una presión política a nivel global para que se vaya considerando que estas armas son moralmente inaceptables. Similar a lo que sucedió con las armas biológicas y químicas. Existían, y finalmente se consiguió que hubiese un tratado de prohibición.

Hay una cosa que es relativamente sencilla y que reduciría el nivel de presión, que sería que todas estas armas operativas se retirasen. Porque que se requiera un cierto tiempo para montar la bomba en el misil ya pide un mínimo de tiempo de reflexión, y sobre todo elimina la posibilidad del error. Puede pasar que falle un sistema en un submarino y salga disparado un misil, pero si está cargado con una bomba nuclear las consecuencias son muy distintas de si lleva una bomba convencional. Esto sería un primer paso, no son muchos los que tienen bombas operativas: Estados Unidos, Rusia, Francia y Gran Bretaña.

¿Quién tiene la potestad de decidir qué países pueden tener armamento nuclear y cuáles no?

X. B.: La base jurídica es el Tratado de No Proliferación Nuclear, que cuando se firmó fijó que Estados nucleares sólo podían ser los que en aquél momento lo eran: Estados Unidos, Rusia, Francia, Gran Bretaña y China, que además son los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, y con derecho a veto. Este tratado lo han ido firmando muchos países, por ejemplo España. La firma del tratado implica el derecho a poder desarrollar energía nuclear civil.

Lo que sucede es que quienes no quieren estar en el Tratado no están. Por ejemplo Paquistán, que es nuclear; la India, Israel y Corea del Norte tampoco, y son nucleares. El caso de Corea del Norte es curioso, porque estuvo en el Tratado muchos años, pero en el momento en que quiso desarrollar la bomba nuclear, se retiró. Y se acabó la historia. Más que nada es una cuestión de buena voluntad de los Estados.

T. F.: Hay que añadir que el Tratado tiene 40 años de vida, y cuando entró en vigor existían estos cinco Estados nucleares. Pero en este tiempo se han añadido otros, así que la eficacia de este Tratado es cuestionable. ¿Quién decidió? Evidentemente los grandes, estos cinco fueron los que dijeron ‘haremos un tratado de no proliferación, de forma que como nosotros hoy ya tenemos armas nucleares, obligamos al resto del mundo a no tener nunca’.

¿Se conoce qué nivel de armamento nuclear tiene Israel?

X. B.: Por lo que respecta al número de bombas sí, se considera que sobre el centenar. Seguramente son bombas de fisión. Aunque una cosa es tener una bomba, pero si no la puedes transportar al enemigo no sirve de nada. Parece bastante claro que dispone de misiles de alcance medio, parece también, y recalco el parece, que estas bombas podrían ser transportadas también en aviones; y hace poco empezó a comprar unos cuantos submarinos de la serie Dolphin a Alemania y se está especulando, todo son hipótesis, con que los podría adaptar para poner misiles en submarinos.

T. F.: Dentro de esta opacidad de la que hablábamos, Israel es particularmente opaco.

Con los Estados que se han ido añadiendo en total hay 9 con armamento nuclear, pero apuntáis que sí hay bombas nucleares en otros países europeos, en bases estadounidenses. ¿En España también?

X. B.: El territorio español está dividido en dos: el territorio de soberanía nacional y las bases norteamericanas. Lo digo de esta forma porque existe un convenio entre Estados Unidos y España por el que Estados Unidos no está obligado a comunicar al Gobierno qué entra y qué sale de sus bases.

T. F.: Por ejemplo, como que entran barcos o submarinos a las bases, el convenio estipula que no se le puede preguntar qué transportan.

X. B.: Parece bastante claro, por la lógica de la estrategia, que bombas gravitatorias, de estas que se lanzan desde un avión, casi seguro que no hay, aunque no es descartable. Durante muchos años, en la época de Franco, sí que hubo, alojadas en las bases, y el Gobierno español parece que no lo supo nunca, según documentos desclasificados hace poco. Pienso que una de las que hay más posibilidades de que tenga armas nucleares es Rota, porque es una base naval, y los submarinos armados con cabezas nucleares, entre otras cosas navegan por el Atlántico. Pero no tengo datos.

La posesión de bombas nucleares se ha justificado siempre como una medida de disuasión, ‘si tengo armas nucleares no me atacarán’, ¿tiene sentido?

T. F.: Es un argumento inconsistente. Está calculado que con menos del 1% del arsenal nuclear mundial podría producirse una catástrofe global, ¿por qué tal escalada armamentística con las nucleares cuando resulta que la eliminación de la población humana está garantizada muchas veces? Con una cifra reducida de armas nucleares que explotasen en un determinado momento ya todos nos íbamos al carajo. ¿Por qué estamos hablando de miles de armas nucleares operativas que sólo necesitan que alguien apriete un botón? No tiene ni pies ni cabeza. Imagino que también actúa el factor de que hay un lobby militar industrial, unos fabricantes de armamento potentísimos, los grandes todos fabrican nucleares… Es decir, existen unos intereses económicos que también se deben tener en cuenta.

X. B.: Hay una cuestión que también se debe tener en cuenta. Las relaciones internacionales, lamentablemente demasiadas veces, están basadas en que ante un conflicto el más fuerte es el que gana. Así que todos quieren ser el más fuerte, desde el punto de vista militar. Y lo que realmente ayuda a resolver un conflicto es el intento de resolución pacífica, política y diplomática. El tener muchas armas, de todo tipo pero en particular las nucleares, entra dentro de esta lógica de querer resolver los conflictos de forma militar, y no de forma política.

Pero si un país lanzase una bomba nuclear sobre otro Estado nuclear, y este respondiese… Vamos, no creo que ninguno pudiese considerarse vencedor…

X. B.: Existe lo que se llama la política MAD (Mutual Assured Defense), que parte del principio siguiente: yo te ataco, como tú tienes dispositivos para saber si eres atacado, detectas que yo te he atacado; como que el misil tarda una media hora en llegar, es el tiempo que tienes para responder; si te he atacado con 100 misiles, tú me envías 120, así que te enviaré 100 más. Así que tanto el que ataca como el que se defiende quedan destruidos completamente. Eso lo tenían muy claro los grandes Estados nucleares, y por esa razón siempre dicen que ellos no serán nunca los primeros en atacar.

T. F.: Como medida de auto-coerción, francamente, sería más sencillo no tener armas nucleares. Para nosotros es inconsistente; para ellos no, está claro, sino no estaríamos donde estamos.

¿Un grupo terrorista como el ISIS podría hacerse con armamento nuclear?

X. B.: Sí, y un grupo que no sea terrorista, también. En este momento, hacerse con material nuclear es relativamente sencillo. Pero es necesario diferenciar entre el material necesario para fabricar una bomba y el material nuclear que es el que normalmente se utiliza para centrales de energía eléctrica. Todo es radioactivo, lo que pasa es que uno es explosivo y otro no. Si un grupo terrorista quisiese hacer una barbaridad en un centro poblado, lo que le sería más factible es hacer lo que se llaman bombas sucias: una explosión convencional con una bomba recubierta con material radioactivo. Este material lo pueden obtener desde entrando en una central nuclear y robándolo, que sería factible, o haciéndose con residuos nucleares cuando se trasladan. Con una bomba sucia pasaría una cosa como Fukushima.

T. F.: Un grupo podría conseguir material fisible, es cierto, pero una cosa es tener el material, y otra es trasladar este material al territorio del supuesto enemigo. Es decir, la tecnología para trasladar una cabeza nuclear allí donde la quieres hacer llegar es la parte complicada. Y esta tecnología no hay grupos que la tengan, debe ser un Estado con toda una infraestructura y un background detrás que no hay grupo que lo tenga.

¿Técnicamente es posible eliminar todo el arsenal nuclear que existe?

T. F.: Desmantelarlo. El núcleo de material fisible, eso nos lo comemos. Eso se pondría en un almacén y allí quedaría, como los residuos de las centrales nucleares de generación eléctrica. Ahora, desmantelarlo sí, de hecho lo hacen; cuando sacan un modelo nuevo, más eficaz, más potente, etc., desmantelan unos cuantos, porque como debido a sus tratados bilaterales no pueden sobrepasar un cierto número de cabezas nucleares, si hacen nuevos modelos deben desmantelar antiguos para no pasarse. Lo han hecho mucho, piensa que desde el año 86 a hoy, el decrecimiento del número de cabezas nucleares es brutal. Ahora, el material fisible allá queda. Hoy por hoy la Humanidad no tiene forma de saber cómo nos lo quitamos de encima.

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