jueves, 12 de marzo de 2015

México: La justicia se viste de indignidad

Gerardo Fernández Casanova (especial para ARGENPRESS.info)

Mi solidaridad con la
Venezuela Bolivariana.

Lo confieso y ofrezco una disculpa, escribo este artículo con gran indignación. Ya son demasiado los agravios acumulados sobre los hombros, no sólo míos, sino de toda la sociedad. La lista es enorme y no voy a hacer su listado, no habría espacio suficiente para la enumeración. Me referiré a los más recientes, los que ya derramaron el vaso y dan cuenta de todos los demás. Es indignante que, no obstante la andanada de rechazo, Peña Nieto se haya empecinado en colar a Medina Mora como magistrado de la Suprema Corte de Justicia. Me indigna porque me restriega en la nariz que la opinión de la gente, incluida la academia, no vale más que un pepino. Me indigna, además de todo lo ya escrito por mejores analistas, un detalle: la tergiversación de la ley por quien tiene por obligación respetarla y hacerla respetar; el legislador estableció que, para la designación de los magistrados de la corte, el presidente propone al senado una terna de candidatos para de entre ellos seleccionar al más idóneo; es una fórmula de equilibrio entre poderes. Su tergiversación consiste en que el ejecutivo amañe la propuesta mediante la inclusión de un candidato fuerte y dos débiles, de manera de forzar al senado a decidir por el previamente decidido por el ejecutivo. No es ilegal pero es claramente ilegítimo. Es sólo un detalle entre el océano de irregularidades, pero es suficiente para demostrar que el presidente de la república no es más que otro tramposo en la jungla de la corrupción, dispuesto a hacer trinquetes legaloides para lograr sus aviesos propósitos. Y así piden confianza y credibilidad.

Es indignante para la propia Suprema Corte de Justicia el verse una vez más agraviada y desprestigiada por vicio del poderoso. Por pura coincidencia, se suscita el agravio cuando estoy leyendo una semblanza del Magistrado Felipe Tena Ramírez, de la serie Jueces Ejemplares editada por la Suprema Corte de Justicia y escrito por otro distinguido jurista, Felipe López Conteras, Magistrado en retiro. No me cabe duda de que, en el claroscuro del viejo sistema político mexicano, el poder judicial se distinguió por la calidad moral y profesional de sus magistrados, con Tena Ramírez entre sus más preclaros representantes. En el extremo opuesto, recién terminé la lectura de una novela biográfica, escrita por Eugenio Aguirre, referida a Bernabé Jurado el “Abogánster”, expresión plena de la opacidad de la procuración de la justicia. Es lamentable que los procedimientos de Peña lo coloquen más cerca del truculento abogado que del prestigiado jurista. No sé si Arely Gómez sea merecedora del nombramiento como Procuradora
General de Justicia, aunque registre graves conflictos de intereses, pero el hecho de que su proponente sea el mismo Peña de los atropellos a la legalidad, lleva implícita una descalificación de origen.

Indigna la corrupción de que da muestra el propio presidente en su relación con el contratista favorito; la del secretario de hacienda con el mismo sujeto, más lo que se acumule en la semana. Nada puede esperarse de la más acuciosa legislación anti corrupción si quien la propone es el primer corrupto y si quienes la aprueban son simples lacayos a su servicio. Indigna que ante la debacle económica se mantenga incólume el modelo impuesto y se insista en profundizarlo, ahora con la entrega a los particulares de los recursos hidráulicos.

Pero, debo decirlo, también me indigna que no pase nada. Que los trabajadores de Pemex y de la CFE vean la guillotina que recortará la planta laboral y sigan atados a los líderes que los pastorean cual borregos al matadero sin chistar. Que los agraviados por la violencia institucional se vayan quedando solos en su protesta, cuando ésta debiera potenciarse al extremo ante el cinismo y la manipulación. Que se desdibuje el reclamo de la renuncia de Peña Nieto. Así las cosas, el futuro nos depara que todo siga igual y peor.

Sólo nos queda MORENA como alternativa para proveer a que las cosas comiencen a cambiar, con todo y las desilusiones causadas en el proceso de designación de candidatos. Pero MORENA tiene que mostrarse clara y radicalmente diferente para convencer. De ello escribiré la semana próxima, si no es que se atraviesa alguna nueva infamia que comentar.

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