viernes, 13 de marzo de 2015

“Patriotas” con espíritu prestado

Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

Vene-gringos sería la palabra que mejor encajaría para definir a aquellos que, por efectos de un destino inexorable, nacieron en el territorio venezolano, pero que -de una u otra forma- anhelarían ser gringos. Aunque es de reconocer que ya en la década de los cincuenta del siglo pasado, el historiador nacionalista y antiimperialista Mario Briceño Iragorry los definiera con el término pitiyanqui en su ensayo de 1952 “Léxico para antinacionalistas” y explicaba cómo estas personas nacidas en Venezuela no sentían amor alguno por su Patria, renegando de sus orígenes ancestrales e imitando sin reserva alguna los patrones de conducta provenientes de Estados Unidos, estableciendo comparaciones entre las realidades actuales que podrían conocer -de viajar a través del tiempo- Simón Bolívar y George Washington en sus respectivas naciones.

Este singular comportamiento viene a aflorar con cierta intensidad en los últimos períodos, especialmente entre quienes conformarían las llamadas clases sociales alta y media en confrontación con los sectores populares que defienden y protagonizan (en distintos niveles) el proceso revolucionario bolivariano socialista, llegando a mostrar un desprecio rayano en el racismo más virulento hacia estos últimos. También se ha hecho sentir tal actitud ante la situación de sabotaje económico que sufre Venezuela desde hace algún tiempo cuando se refieren irónicamente en torno al concepto de Patria y más aún cuando invocan la intervención directa del gobierno estadounidense en los asuntos internos venezolanos en contraste con la actitud patriótica y el sentido de pertenencia exhibidos por los sectores populares, reivindicando la memoria y la gesta de sus antepasados libertadores.

Esto quizás haya servido de inspiración para que Barack Obama haya considerado decretar la emergencia nacional ante lo que considera “una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior” de su país por parte de Venezuela, creyendo que estos vene-gringos representan a la mayoría de la población venezolana. Sin embargo, Obama ha pasado por alto el nivel de conciencia nacionalista existente en la generalidad de los venezolanos, herederos de una arraigada tradición de defensa de la soberanía y el territorio nacionales simbolizada en Bolívar y que se entronca con la lucha de resistencia que llevaron a cabo los pueblos originarios ante la invasión y la conquista españolas.

De nada le valdrá al complejo político-económico-militar que controla la Casa Blanca contar con estos “patriotas” con espíritu prestado agrupados en la oposición mientras se mantenga viva dicha tradición entre el pueblo de Venezuela. Para estos “patriotas” con espíritu prestado (o vene-gringos) la posibilidad que se incrementen las arremetidas del imperialismo contra Venezuela representan algo que puede revertírseles, causándoles más males que beneficios; cuestión que debieran sopesar con suma cautela, dados los antecedentes que dieron origen en su momento a la lucha social que se insertara en la lucha por la independencia y que supo interpretar con acierto el Libertador Simón Bolívar.

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